miércoles, 18 de septiembre de 2019

Ódiame de día, ámame de noche: una opinión

El blog Fantasy Violet hace una bonita reseña de mi novela Ódiame de día, ámame de noche. Agradezco mucho a Violeta que haya leído esta historia y que se haya tomado la molestia de reseñarla, y me hace muy feliz que haya disfrutado con ella.

Os invito a leer este trocito de la opinión y a visitar el blog, pinchando aquí, en el que además de leer la reseña completa podréis disfrutar de un espacio muy interesante.

En definitiva, Ódiame de día, ámame de noche es una novela llena de emociones, con una historia muy bien hilada, una ambientación muy exquisita y unos personajes tanto los principales como los secundarios que te encantaran. Os la recomiendo y más si os gusta las novelas de época.

  

lunes, 16 de septiembre de 2019

Artículo: Mujeres piratas

Una lectora me preguntó por qué había creado el personaje de Andy Cook, la protagonista corsaria de mi novela El mar en tus ojos. Le dije que habían existido mujeres piratas, como ya expliqué en el artículo de mi blog “Piratas, bucaneros, corsarios”, pero la pregunta venía estupendamente para poder ahondar un poco en la vida de estas damas de los mares. ¿Qué os parece su conocemos algo más alguna de ellas? 

Podríamos empezar con Grace O’Malley

Irlandesa, nacida en 1530, cuando reinaba en Inglaterra Enrique VIII, fue líder de su clan y afamada pirata en el siglo XVI. Anne Chambers escribió su biografía Granuaile: Ireland's Pirate Queen. En esa época, Irlanda era bastante independiente, aunque las cosas cambiaron cuando Enrique decidió recuperar el control de la isla. Desde pequeña, Grace gustaba de viajar, acompañando a su padre, pero también recibió una buena educación. Se dice que, en una entrevista con la reina Isabel I, hablaron en latín. Se casó al cumplir los 16 años con Dónal O'Flaherty y tuvo tres hijos. 

Richard Bingham, comandante naval inglés, engañó y mató al hijo mayor de Grace, Owen, tomando posesión del castillo. Pero a la muerte de Donal, su esposo, ella recuperó el castillo y se llevo consigo a muchos seguidores de O'Flaherty. 

Volvió a casarse en 1566 con Richard Burke. Pero lo hicieron por la ley Brehon, un matrimonio a prueba durante un año, tras el que Grace se divorció, quedándose en propiedad con el castillo Carraighowley, construcción estratégica cerca de Newport. 

Para no extenderme mucho os diré que esta mujer unió los barcos de O'Flaherty y los suyos propios, creó un impuesto para las naves que viajaran por sus aguas, y paraban y abordaban barcos mercantes, exigiendo el dinero o parte de sus mercancías. Intentando ganarse el favor inglés, reclutó hombres en Irlanda y Escocia, ofreciéndoselos a Inglaterra. 

Atacó tanto barcos como fortalezas en la costa y guerreó contra los clanes O'Boyle y McSweenye. 

Anne Bonny

Nació en Irlanda. Hija ilegítima del abogado William Cormac y de la criada de su esposa, se mudó con su padre a Londres, comenzó a vestir como un chico y empezó a atender al nombre de Andy. Tiempo después, vivió en Charles Town. Fueron tiempos difíciles para ambos, pero Cormac conocía las leyes, empezó a comprar y vender bienes y acabó por tener una plantación de cierta importancia. 

Anne tenía un carácter rebelde, de modo que, cuando su padre la prometió a un hombre que ella no deseaba, se le opuso y, en 1718, se casó con John Bonny. El padre la repudió y, se dice, que Bonny pendió fuego a la plantación de su suegro, marchándose después con Anne a lo que se dio en llamar el santuario de los piratas, New Providence. Allí comenzó a mezclarse con los piratas, y conoció a Jack Rackman, uno de los más conocidos, con el que inicio un romance. Al negarse el esposo de Anne a darle el divorcio, se fugaron de la isla. 

No era usual que un pirata llevase a su mujer a bordo, muchos sabréis que los marineros creían que daban mala suerte, pero el coraje de esta mujer, su bravura y sus condiciones, hicieron que acabaran por aceptarla. Formó, pues, parte de la tripulación de su esposo, disfrazándose de hombre cuando asaltaban algún navío. Luchaba como el mejor, no se amilanaba ante el peligro y todos la respetaban. 

En 1720, un barco enviado por el gobernador de Jamaica, acabó con la vida delictiva de la tripulación de Rackman. La tripulación, borracha, apenas opuso resistencia, de modo que los piratas fueron apresados, juzgados, y condenados a la horca. A Anne se le conmutó la pena de muerte por estar embarazada, permaneciendo en prisión hasta dar a luz. No hay datos de ella después de aquellos hechos, pero se supone que, al final, su padre, aprovechando sus influencias, le consiguió el indulto y emprendió una nueva vida. 

Mary Read

Nació en Londres y operó entre 1719 y 1720. Su madre perdió a un hijo, por lo que disfrazó a Mary de varón, con el fin de seguir cobrando el dinero que le pasaba la abuela paterna. Creció como un chico, se hizo llamar Mari y se reclutó como marinero en un navío, alistándose más tarde en el ejército inglés. Esta mujer destacó en la batalla por encima de sus compañeros varones. 

Más tarde, volvió a enrolarse en un barco, y es entonces cuando su vida se mezcla con la de Anne Bonny. Según se dice, la nave en la que viajaba Mary fue atacada por la tripulación de Jack Rackman, y ella fue reclutada como pirata. Siguió haciéndose pasar por un hombre hasta que Anne descubrió que era una mujer. Se hicieron amigas y mantuvieron en secreto su auténtica personalidad, hasta que Rackman se enteró, aunque la dejó permanecer en el barco como parte de su tripulación. 

Read se enamoró de uno de los hombres de Rackman y se casaron. 

Cuando en 1720 fueron apresados por el hombre enviado por el gobernador de Jamaica, Mary permaneció en prisión, y allí murió debido a las fiebres del parto. 


Hay otras mujeres, todas ellas con una vida interesantísima, pero no quiero aburriros. Eso sí, si os apetece saber un poquito más acerca de la famosa pirata china Ching Shih, pasaros a leer el artículo al que hago referencia al principio: Piratas, bucaneros, corsarios.



jueves, 12 de septiembre de 2019

Rivales de día, amantes de noche - Una preciosa reseña

Agradezco profundamente la preciosa reseña que María García, en el blog Negra y mortal, ha hecho de mi novela, Rivales de día, amantes de noche. Os invito a leerla pinchando aquí, pero también a que visitéis la página porque es fantástica.

Os copio un trocito:
No es mi primera novela de esta escritora. Soy lectora asidua de sus obras, con cada una me enamora un poquito más. Nieves escribe con un estilo refinado, muy fluido que hará que las páginas se deslicen por tus dedos y avances sin darte cuenta. Disfruto con novelas de este calibre, para qué negarlo. Ligeras, sencillas, delicadas y sin muchas disyuntivas.



lunes, 9 de septiembre de 2019

Artículo: Los vikingos. Los hijos de Odín

Quienes me siguen, saben que tengo escrita una novela que enfrenta a un vikingo y a una cristiana inglesa. Una vez más, la información acerca de aquellos guerreros llegados del norte, fue primordial para poder crear la historia de Shaika e Ishkar. ¿Queréis saber lo que encontré de los vikingos? Solo unas pinceladas, porque la historia de los vikingos es extensa y, si os llama la atención, podéis buscar información en la red.

Para empezar, diremos que es el nombre principal con el que se identifica a los pueblos de Escandinavia, noruegos, suecos y daneses, y todos sabemos que se hicieron temibles por las constantes incursiones en Europa. Ahora bien, no solo eran esos guerreros con casco de cuerno, pieles, cabello largo y enormes hachas que hemos visto en las películas. Ni mucho menos. Por eso quiero datos otra visión de ellos; seguro que después entenderéis el motivo por el que mi protagonista de Alma vikinga, acaba enamorada de uno de estos guerreros.

Junio del año 793. Esta fecha, en que llevaron a cabo el saqueo del monasterio de Lindisfarne, al norte de Gran Bretaña, es considerada como el inicio de la Era vikinga. Desde ese momento, y durante, al menos, dos siglos, los ataques fueron continuos, violentos, por sorpresa; aterraron, desvalijaron y tomaron rehenes. No fueron los únicos causantes de la inestabilidad en Europa, pero sí uno de los principales pueblos que ayudaron a ella.

No está muy claro si la desaparición de la Era vikinga llegó con la derrota de Harald el Despiadado, muerto en Stamford, durante una batalla, en el año 1066, o con el fin del reinado de Canuto IV de Dinamarca, en 1085. De un modo u otro, la influencia de los países nórdicos quedó presente y para el 1100, cuando Suecia se convierte al cristianismo, los escandinavos están por completo mezclados con los pueblos que han ido tomando. Tanto es así que los normandos, que no eran otra cosa que vikingos asentados en Francia, abandonaron Normandía y consiguieron el trono de Inglaterra, entre otros.

Pueblo marinero, utilizaban dos tipos de naves:

Drakkar: eran embarcaciones estrechas, largas y de poco calado, con remos.

Knarr: barcos de mayor calado y más anchos, eran utilizados para transportar carga, y dependían más de las velas que de los remos.

En cuanto a las clases sociales, se dividían en: 

Jarl: eran la clase noble, a la que pertenecían los reyes.

Karl: hombres libres, como granjeros, campesinos o comerciantes, pero capacitados para la guerra.

Thrall: esclavos.

Las mujeres vikingas tenían gran importancia y eran muy respetadas, puesto que, cuando los hombres abandonaban el territorio para las incursiones, eran ellas las encargadas de mantener las normas y que todo funcionase a la perfección.

No todo era llevar a cabo incursiones. Los vikingos era un pueblo culto, como lo demuestra las piezas encontradas realizadas en bronce, los ornamentos en barcos o carros, los magníficos sepulcros tallados… Era unos orfebres extraordinarios, capaces de diseñar piezas de exquisita belleza.

¿Cómo eran los funerales vikingos? Cierto que se podían incinerar los cadáveres a bordo de un barco funerario, pero también se enterraban en túmulos. Se ofrendaban regalos al muerto, dependiendo de su posición social y no de su sexo, la ceremonia tenía que ser por completo correcta, para evitar que el alma errase durante toda la eternidad, y muchas veces eran altamente costosos. Los hombres libres eran enterrados con sus armas, los artesanos con sus herramientas y las mujeres con sus joyas. En ocasiones, se sacrificaba a algún esclavo, para que sirviera a su amo en la otra vida. Después del séptimo día del funeral, celebraban la fiesta del sjaund, a partir de la cual, y no antes, los herederos podían tomar lo que les correspondía.

Para finalizar, una pincelada de mitología. Solo una pincelada, porque es tan amplia que podríamos compartir otro artículo.

El que más y el que menos, ha oído hablar del Valhöll, lugar al que iban los muertos con honor en el combate, conducidos por las valkirias, jóvenes y vírgenes guerreras. Odín era el dios supremo; Frigg es la mujer de Odín; Balder, el hijo menos de ambos; Loki, que se nos presenta como malvado; Thor, hijo de Odin, posiblemente el más famoso por su fuerza y por su martillo Mjöllnir.

Yggdrasil es un fresno al que llamaban el árbol de la vida; sus raíces mantienen unidos a los mundos que forman el cosmos, y tiene una fuente que colma el pozo del conocimiento.

Pero también hay enanos que viven bajo la tierra, los elfos de luz y los elfos oscuros, terribles bestias como Fenrir, el lobo, o Jörmungandr, la serpiente marina.

Al final de mi novela Alma vikinga, hay un amplio glosario que, tal vez, os pueda interesar.


lunes, 2 de septiembre de 2019

Artículo: El caballo de hierro

EL CABALLO DE HIERRO. Este es el artículo que os traigo en esta ocasión.

Cuando escribí Tierra salvaje, novela que alguna habrá leído, y espero poder volver a poner en el mercado, la protagonista, Abby, tenía que viajar desde la costa este a las salvajes tierras del Oeste americano. Tuve pues que buscar información sobre los ferrocarriles en ese tiempo, así que os dejo algunos datos de los que encontré para ambientar la historia.

El primer ferrocarril unió Omaha con Sacramento en 1869, lo que supuso una revolución en todos los sentidos: la población podía viajar con mucha más rapidez, y los empresarios enviar sus productos con más facilidad y en menos tiempo. Sí, ya veo la cara de algunos al pensar que las románticas caravanas de viajeros desaparecían con el ferrocarril, pero es imposible ir en contra de los tiempos. Abraham Lincoln no pudo verlo terminado, puesto que lo asesinaron cuatro años antes, pero fue un impulsor importantísimo y ponerlo en marcha uno de sus mayores logros como presidente de EEUU.

Ahora bien, la construcción del ferrocarril no fue debida únicamente a fines económicos, sino para poder conectar los estados de la Unión durante la Guerra Civil.

Las rutas del ferrocarril fueron las mismas que ya eran utilizadas para la conquista del Oeste. Las más conocidas para todos: Ruta de Oregón, Ruta de California y la del Pony Express. Sin embargo, los tramos principales no pasaron por dos importantes ciudades: Denver y Salt Lake City, aunque se construyeron ramales para poder atender las necesidades de ambas poblaciones.

Las dos compañías que se repartieron las rutas, la Central Pacific y la Union Pacific, construyeron 1.110 y 1.749 kilómetros de vía férrea respectivamente.

En muchas películas del antiguo Oeste hemos visto a trabajadores chinos poniendo las vías. Bueno, aclaremos esto un poquito, si os parece.

La mayoría de los trabajos llevados a cabo por la Union Pacific corrió a cargo de empleados de origen irlandés, mormones (que se hicieron cargo del territorio de Utah), y veteranos de los ejércitos de la Unión y Confederados; para muchos, acabada la guerra, fue la única forma de obtener un trabajo digno.

La Central Pacific sí contrató a trabajadores de origen chino que, hasta entonces, habían sido buscadores de oro, cocineros o lavanderos. Y demostraron ser buenos, resistentes y competentes; tanto, que se pidieron más a China. Normalmente, los trabajadores de las líneas férreas cobraban entre uno y tres dólares al día. A los chinos les pagaba menos; solo consiguieron una subida de salario, tras ir a la huelga.

Mientras que duraron los trabajos del tendido de rieles, no solo había operarios efectuando esta función. Aunque es cierto que la cuarta parte de los empleados se dedicaba a ello, no podemos olvidarnos de la cantidad de ingenieros, albañiles, carpinteros, lavanderos, cocineros o telegrafistas que hicieron falta. Había todo un mundo alrededor del tendido de las vías. Fue un esfuerzo común para conseguir comunicar el este con el oeste de Estados Unidos.

Como en todo negocio, hubo quien sacó tajada. Uno de ellos fue Thomas Clak Durant, como se llamaría ahora un tiburón de las finanzas. Nacido en 1820, había hecho fortuna con el contrabando de algodón, consiguió ser vicepresidente de Union Pacific y se buscó las triquiñuelas para conseguir que las rutas ferroviarias pasaran por sus tierras, amasando así otra fortuna.

Así pues, tras muchas inversiones, miles de problemas y la pérdida de unas cuantas vidas, el ferrocarril invadía las Grandes Llanuras, esa meseta que se extiende al este de las Montañas Rocosas, de la que podemos hablar en otro momento. Y fue entonces cuando el Caballo de Hierro, los inversores y los trabajadores, hubieron de enfrentarse con un problema mayor que el de su construcción: las tribus indias. Porque aquel era su territorio, porque la llegada del ferrocarril suponía una violación de los tratados llevados a cabo con Estados Unidos, y porque la llegada masiva del hombre blanco ponía en peligro su existencia. Como acabó siendo. Los jóvenes guerreros indios atacaron sin cuartel cualquier emplazamiento, retrasando los trabajos. A modo de contestación, la Union Pacific aumentó la seguridad y contrató a pistoleros para que mermasen los rebaños de bisontes, de los que se abastecían las tribus de la llanura. Eso llevó a que los aborígenes empezaran, a su vez, a matar trabajadores. Pero fue una guerra que acabaron perdiendo.

El caballo de Hierro, era ya imparable.


jueves, 29 de agosto de 2019

Ódiame de día, ámame de noche, en La petita librería

Os invito a leer la preciosa reseña que de mi novela, Ódiame de día, ámame de noche, ha hecho La petita librería, a quien le agradezco enormemente lo que dice de mi libro. Además, estoy encantada de que lo haya disfrutado. 

Os dejo un trocito de la reseña y os invito a que visitéis y sigáis el blog, porque os va a encantar.

Dos personajes que se han negado al amor y a casarse pero que caerán en la trampa de este y no podrán salir con el corazón indemne.
Al leer sus últimas páginas me he quedado con ganas de saber más de todos ellos, no sé si podré esperar a que nos presenten la segunda entrega de la trilogía Un romance en Londres.
Altamente seductora y adictiva, tiene toques negros, un poco thriller y mucha pasión.


 

martes, 27 de agosto de 2019

Recordando A las ocho, en el Thyssen...

Si eres de las lectoras que me siguen, sabrás que lo mío son las novelas históricas... casi siempre, aunque es verdad que algunas de las que tengo, mezclan pasado con presente. Sin embargo, en esta ocasión, la novela está ambientada en la actualidad. ¿La habéis leído? Si no lo habéis hecho, quizá con este trocito que os pongo aquí queráis darle una oportunidad. Y si quieres leerla en catalán, también puedes hacerlo, porque el pasado 23 de abril, Selecta publicó su versión en esta lengua.



A LAS OCHO, EN EL THYSSEN 

Amarrada a él como estaba, Lucía se anticipó a Alex metiendo su brazo entre ambos cuerpos y hundiendo la mano en sus pantalones para acariciarlo por encima de la tela del bóxer. El gemido de Alejandro le sonó a música. Notó a su vez la mano de él hurgando entre sus piernas, luego un tirón acompañado de un leve rasgar de tela, y la braguita del conjunto de Intimissimi pasó a mejor vida. 

Justo en ese instante, alguien aporreó la puerta. 

Se paralizaron ambos. En la oscuridad, respirando entrecortadamente, cada uno de ellos maldijo semejante interrupción. 

La llamada se repitió, ahora era apenas un sonsonete de nudillos sobre la madera, y Lucía aflojó las piernas alrededor de las caderas masculinas para pisar el suelo. 

—Ni se te ocurra abrir —exigió él. 

Desechando su comentario, pensando tal vez que doña Elvira pudiera tener algún problema, se bajó el vestido, se recolocó el tirante y echó una mirada por la mirilla, pero sin dar la luz. Los ojos casi se le salieron de las órbitas: el rostro distorsionado de Josechu miraba al techo aguardando a que le abriera.  

—Es mi vecino —le dijo a Alex en susurros. 

—¿Tienes un vecino que llama a tu casa a las… —miró las manillas fosforescentes del reloj, hablando en el mismo tono bajo— dos de la madrugada? 

—Se ha quedado con mi perro. 

—¿Tienes un vecino que se queda con tu perro y llama a las dos de la madrugada? 

—Es gay, no pienses mal. 

—¿Tienes un vecino que es gay, que se queda con tu perro y que llama a…? 

Lucía, aguantando las ganas de echarse a reír, le tapó la boca con la mano. Por ella, hubiera mandado al infierno a Josechu y a Zeus, los besos de Alejandro bien merecían olvidarse del mundo entero. Pero el vasco, terco como una mula, insistía. Abrió apenas la puerta, medio asomando la cabeza por ella.