Mostrando entradas con la etiqueta Dime si fue un engaño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dime si fue un engaño. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de noviembre de 2023

Reseña Dime si fue un engaño, por Silvia Soliño


Comparto con vosotras esta bonita reseña que Silvia Soliño ha hecho de mi novela Dime si fue un engaño.



Intrigas palaciegas, ansias de poder, rango y fortuna, traición, lealtad, pasión, desengaños, mentes arteras y sibilinas… En esta novela encontrarás todo eso, pero, sobre todo, vivirás un gran amor. Una vez más, my lady me encanta y encandila. Me atrae como el canto de una sirena y me conduce hasta la Martinica, aunque después me traiga de vuelta al viejo continente.

La primera página me deja con el alma en pausa esperando el momento del reencuentro entre los dos amantes. La expectativa crece a medida que la lectura avanza. La ansiedad me puede.

Phillip Villiers, vizconde de Basel o François Boullant, nombre de corsario, es agente secreto del cardenal Mazarino al servicio de su majestad Le Roi Soleil. Galán y conquistador con arrojo, prestancia y apostura, no puede contenerse a la hora de rondar a la dama por la que bebe los vientos, y de la que se queda irremediablemente prendado nada más verla.

Se conocieron en un baile y ella le pidió algo descabellado para una señorita de su alcurnia, pero necesario dadas las circunstancias. Algo inocente que, poco sospechaban, les cambiaría la vida y el destino.

Chantal Marie es una dama generosa, apasionada, protectora y fiel, víctima de un chantaje abyecto para proteger a su familia. Tiene que averiguar, por orden de Nicolas Fouquet, ministro de finanzas del rey, si Jean Baptiste Colbert, mano derecha del cardenal y hambriento de poder, tiene pruebas contra él. La forma de hacerlo la hastía y la repugna, pero no ve otra salida.

Por su parte, el vizconde tiene que husmear en el despacho de Fouquet y encontrar pruebas que lo incriminen de saquear las arcas públicas. Víctima también él de una conspiración, tiene que huir para salvar su vida. Ahora es un corsario afincado en la Martinica, antigua colonia francesa.

Ambos se creyeron traicionados y continuaron sus vidas lejos el uno del otro creciendo la pena y la obsesión. Por fortuna, Chantal no se quedó sola y así pudo sobrellevar el dolor de creerlo muerto.

Una carta de su fiel amigo Damien pone, de nuevo, el mundo de Philip patas arriba. Su identidad, esa que se había empeñado en ahogar en el mar Caribe, debe volver a emerger a la superficie, pues tiene una misión que cumplir: salvar a Chantal, y de paso, cerciorarse de la veracidad de un pequeño asunto. Debe abandonar la vida de pirata y volver a su infierno particular, infierno que tiene nombre de mujer: Chantal Marie. Ante tal peligrosa misión, sus fieles amigos no lo dejarán solo y lo acompañarán en su viaje de vuelta a la Ville Lumière.

Boullant ha intentado durante años dar la espalda a los recuerdos, pero estos han decidido volver a encararlo de frente, impiadosos, altivos y retadores. Siente que el suelo se hunde bajo sus pies. «Se sirvió más ron. Deseaba embriagarse hasta caer inconsciente. Evaporarse. Morir. Lo que fuera con tal de no rememorar los días pasados junto a la mujer que le mintió y que lo convirtió en un marginado, en un hombre fuera de la ley».

Sus recuerdos de Chantal Marie son su obsesión. Un rostro, unos ojos, unos labios que lo atormentan y le devoran el corazón y el alma. El recuerdo de Chantal Marie Boissier sigue embrujándolo años después como el primer día. Phillip la ama y la odia con la misma intensidad. Su corazón y su mente libran una brutal lucha interior entre el amor más ardiente y obsesivo, y el odio más rabioso y visceral.

Ha llegado el momento de la verdad y el reencuentro no puede ser más nefasto. Phillip la sigue odiando, hiriendo y… amando. Chantal se siente abrumada, sobrecogida y suspendida entre el asombro y la incredulidad. El pirata aprovecha cada palabra, cada gesto de ella para lanzarle saetas envenenadas sin clemencia ni arrepentimiento.

Chantal está cansada de defenderse de las acusaciones y comienza a hervirle la sangre. ¡Ya está bien! En esos momentos, lo que ella busca es arruinar la vida de quienes truncaron la suya.

Los acontecimientos se van sucediendo y, poco a poco, la acérrima inquina se irá desvaneciendo cual fantasma que ha sido liberado de su maldición. Esa rabia no era más que un amor aprisionado y ahogado en la estrecha jaula que encerraba su corazón. El destino le ha concedido una segunda oportunidad para amar a la dueña de su vida y de sus sueños. Mademoiselle Boissier es su tabla de salvación.

Chantal y Phillip me han contado su historia, su pena, su deseo de justicia, su necesidad de perdón y redención. Su voluntad de despejar el corazón de la densa niebla de la ofuscación y del desprecio. Phillip necesita limpiar su alma para construir una nueva vida en un mundo nuevo, juntos y amorosamente acompañados.

Durante la lectura, las citas que encabezaban cada capítulo me guiaron e iluminaron la trama como pequeñas luciérnagas en una cálida noche de verano. ¡Qué maravilla!

Lady Nieves nos regala una historia de amor pincelada de drama. Intensa, ardiente, visceral como a mí me gustan. No deja de sorprenderme, y sé que siempre encontraré en sus historias un poco de eso que los simples mortales llamamos “felicidad”. Y es que, leyéndola, soy feliz.

miércoles, 13 de mayo de 2020

En Babelio: Dime si fue un engaño

Nuevamente tengo que agradecer a Meg, de Babelio, la bonita reseña que ha hecho de mi libro, Dime si fue un engaño. Estoy encantada de que te haya gustado mi historia.

Os copio un trocito, pero os invito a leerla pinchando aquí.

Cuando terminé El Ángel Negro, me lancé de cabeza a leer Dime si fue un engaño para conocer la historia de uno de sus maravillosos secundarios y he disfrutado esta novela más incluso que la anterior. Qué bien escribe Nieves Hidalgo, es un auténtico lujo contar con una autora así, que te traslada a unos escenarios que puedes casi palpar.

jueves, 10 de octubre de 2019

Artículo: El hombre que iluminó París

Algunas veces me llegan mensajes preguntando por uno u otro personaje de mis novelas. En esta ocasión, por Jean Baptiste Colbert, político que aparece en Dime si fue un engaño. Aprovechando la ocasión, me gustaría contaros algo de este hombre; los que hayan leído la novela entenderán el motivo de haberle dado voz y voto en ella. 

Jean-Baptiste Colbert nació en Reims en 1619 y murió en París en 1683. Cuando el cardenal Mazarinos se encontraba a las puertas de la muerte, instó al rey, Luix XIV, a que le tomara como consejero y mano derecha. Y así lo hizo el monarca francés, con lo que Colbert pudo desarrollar sus conocimientos en Francia, mejorando comercio e industria, entre otras cosas. Pero a mí me interesó mucho más el hecho de que desbancara a Nicholas Fouquet, sacando a la luz documentos que demostraban malversaciones. Porque es en estos acontecimientos, en lo que está basada la historia de Phillip y Chantal. Por tanto, era un personaje real de la corte francesa, que me venía que ni pintado para que se relacionara por mis protagonistas. 

¿Damos un ligero repaso a la vida de este hombre? 

Su carrera empezó realmente al trabajar para su primo, Jean-Baptiste Colbert de Saint Pouange, que ejercía de comisionado en el departamento de guerra, y su padre le compró el cargo de comisario ordinario. Tenía 21 años. 

En 1645 fue recomendado a Michel Le Tellier, quien le contrató como secretario. Y de ahí, a consejero real en 1649. Acababa de casarse con Marie Charron que, al parecer, aportó al matrimonio una dote bastante alta. 

Fue en 1651 cuando conoció al cardenal Mazarinos. Gestionó su fortuna y, viendo el cardenal su buen hacer, facilitó que gestionara las finanzas del gobierno. Nicholas Fouquet estaba en su punto de mira y consiguió demostrar que malversaba los fondos del estado en beneficio propio. Esto le sirvió para ganarse la total confianza del rey. 

Colbert fue introduciendo a familiares, poco a poco, en os puestos del estado, hasta formar un clan que controlaba cada paso que se daba en el país. Compró un par de baronías y su propiedad de Sceaux, al sur de París, fue un lugar paradisíaco, con maravillosos jardines y una magnífica decoración. 

Fue un hombre de estado que, no solo se preocupó de favorecer el comercio, sino que protegió las ciencias, las artes y las letras. Un hombre que fundó la Academia de las Inscripciones y Bellas Letras, el Observatorio y la Academia de arquitectura. Un político que apoyó la investigación y dio empuje a las manufacturas propias, como la cristalería y la zapatería, impulsando sobre todo la de los tapices. 

Hizo una flota de guerra, infinidad de canales para favorecer el comercio entre ciudades, arregló las carreteras en mal estado, construyó otras nuevas y más anchas, y hasta supervisó la construcción del canal de Laguedoc, que unía el océano Atlántico con el mar Mediterráneo. 

A pesar de ser de apariencia hosca, bastante serio, y vestir con colores oscuros, Colbert amaba lo bello, quería que la gente disfrutaba de las cosas hermosas y dirigió sus esfuerzos también hacia ese campo, encabezando la reforma de Versalles. 

Realizó muchas reformas, sí. Pero muchos lo recordarán, sobre todo, por una cosa: pavimentó, embelleció e iluminó París, la Ciudad de las Luces.

jueves, 27 de junio de 2019

Un poquito de El Ángel Negro

En esta ocasión os invito a leer unas páginas de unas de mis novelas favoritas, El Ángel Negro. Si aún no la habéis leído, espero que le deis una oportunidad.



EL ÁNGEL NEGRO 

Pero algo se interpuso en su camino. Chocó, se tambaleó y estuvo a punto de caer de espaldas. Unos brazos de hierro la sujetaron y ella enloqueció. Se revolvió, soltó puñetazos, patadas, gritó con todas sus fuerzas. Pero cada vez se estrellaba contra una pared que la retenía y, después de un corto forcejeo, se le agotaron las fuerzas y se quedó desmadejada. Entonces sí. Entonces estalló en un llanto histérico ante la realidad de aquel peligro inminente y sin escapatoria. Y oyó una voz que parecía regresar de la tumba. 

—Los tiburones no son mejores que nosotros, señora. 

Paralizada por el pánico que la oprimía sin remedio, Kelly apenas reaccionó, pero el corazón le comenzó a bombear de forma dolorosa, no podía respirar y temblaba como una hoja. ¡Aquella voz! ¡Aquella voz! ¡No podía ser cierto! A su alrededor, el jolgorio de la turba asaltante espoleaba su orgullo malherido, pero ella se encontraba varada ante aquel pecho granítico que seguía reteniéndola y se sacudía con la risa. Levantó la cabeza. Y sus ojos se toparon con dos lagos verde esmeralda que le provocaron que le diera un vuelco el corazón. Porque su temor cobraba vida, no se había confundido. Ante ella, más avasallador y atractivo que nunca, chorreando agua y fundido con la oscuridad con su vestimenta negra, estaba el hombre que le había quitado el sueño desde que lo conoció. Enderezó el cuerpo y con voz como un latigazo, dijo: 

—Suéltame de inmediato, Miguel. 

Él se quedó petrificado. Sus músculos se tensaron y se aferró con más fuerza a aquel cuerpo femenino que volvía como una ensoñación. No podía apartar la mirada de ella. Aquel rostro, aquellos ojos azul zafiro lo lanzaban de cabeza a la locura. ¿Cuántas veces había soñado con tenerla? ¿Cuántas noches había pasado en vela, recordando sus besos? Todas y cada una de las mujeres que había habido en su vida desde que escapó de Port Royal y se unió a la flota pirata de Boullant se perdieron en la nada. ¿Qué habían significado sino un mero entretenimiento, un simple desahogo? Ninguna de ellas anidó en su corazón, porque éste se lo había robado una inglesa a la que odiaba. ¡Y ahora la tenía allí mismo! 

—¡Eh, capitán! —reclamó el fulano que había sacado a Kelly del camarote—. ¡Yo he atrapado a la hembra! 

Hizo un amago de acercarse y llevársela, pero bastó la actitud de Miguel para disuadirlo. Kelly quiso aprovecharse del momento y se revolvió entre sus brazos, pero sólo consiguió que él hiciera más presión sobre su cuerpo y que una mano masculina la sujetara del cabello, echándole la cabeza hacia atrás. Y ella tembló al mirarlo, porque en los labios distendidos de Miguel vio una sonrisa posesiva y presintió que su destino iba a ser peor de lo que imaginaba. Una voz engañosamente suave le susurró: 

—Volvemos a encontrarnos, miss Colbert.

Sigue leyendo rxe.me/8408005103

jueves, 13 de junio de 2019

¿Has leído ya Dime si fue un engaño?

Un pequeño aperitivo de la novela DIME SI FUE UN ENGAÑO



Pero era él, no le cupo ninguna duda. Vestía de modo informal, completamente de negro, y se lo veía distante, amedrentador, y mucho más fascinante y soberbio que como lo recordaba. 

—Creía que... —Carraspeó porque se le atascaban las palabras—. Creía que habías muerto. 

El vizconde de Basel se encogió graciosamente de hombros, miró la botella que había a un lado de la mesa, la cogió, olió el contenido y preguntó: 

—¿Puedo? 

Ella asintió y él bebió directamente del envase. Phillip necesitaba un buen trago de ron negro, pero el suave vino adulterado le sirvió para calmar los erráticos latidos de su corazón, que parecía querer salírsele del pecho al tenerla tan cerca. También él se tomó su tiempo para valorar los cambios en Chantal. Ya no era la muchachita de apariencia frágil que él había conocido años atrás; ahora se había transformado en toda una mujer, dueña de una belleza más serena, que, mal que le pesara, le quitaba el aliento. Su oscuro cabello le caía en ondas sobre los hombros, espeso y brillante, sólo un poco más largo de como lo solía llevar antes, y sus ojos habían perdido la inocencia de la juventud, aunque seguían siendo los más hermosos que él había visto nunca. Se encontró mirándola sin rencor y, cuando se dio cuenta, un destello de ira se activó en su interior. 

—Has cambiado —le dijo. 

—Y tú. Supongo que lo último que esperabas era que volviéramos a encontrarnos después de tanto tiempo. Una sorpresa desagradable, ¿verdad? 

Su comentario, que destilaba mordacidad, hizo reaccionar a Chantal. Abandonó su asiento y le dio la espalda para armarse de valor, enfrentándosele después. Apoyó las palmas de las manos en la mesa y se inclinó hacia él, mientras la atravesaba un torbellino de furia. 

—¡¿Por qué no te has puesto en contacto conmigo, Phillip, maldito seas?! —le gritó—. ¿Por qué no me has hecho saber que estabas vivo? 

—Querida, tú habrías sido la última persona a la que hubiera dicho que seguía en este mundo —repuso él con un retintín que la hizo estremecer. 

—Yo... 

—Phillip Villiers murió cuando me traicionaste. ¿O es que ya no lo recuerdas? 

—Yo no te... 

—El hombre al que te refieres ya no existe —volvió a interrumpirla él—. Su cuerpo fue pasto de los peces, y sus huesos, si es que aún queda alguno, abonarán el fondo del mar. Ni siquiera pudiste encontrar una excusa plausible para tu felonía, así que ni se te ocurra echarme nada en cara. 

La expresión de Phillip era pura hiel y Chantal se dio cuenta de ello. Sentía que se le iba la vida al volver a oír sus palabras, haciéndola otra vez culpable de un complot que sólo existía en su cabeza. En el pasado la había acusado de ser su perdición, de haberlo vendido, de haber mentido sobre el amor que le profesaba, y ahora, en el presente, demostraba que ni el tiempo ni la distancia habían cambiado su convencimiento. Sabía que era inútil volver a negarlo, pero aun así, le dijo: 

—No te traicioné. Lo creas o no, yo no... 

—Dejemos eso —la cortó Phillip expeditivo. 

—¿Cómo es que me has encontrado? Nadie sabe que estoy aquí salvo... 

—Damien. 

Chantal se estremeció. Damien Moreau, sí. De no ser por él, ahora estaría en una tumba olvidada. Les debía mucho a ese hombre y a Estelle, pero esa afirmación arrojaba en su alma la sombra de la duda. Si Damien había sabido durante todos esos años que Phil estaba vivo, ¿por qué no la había sacado a ella del doloroso infierno de creerlo muerto? ¿Por qué no le había dicho nada? Posiblemente, Phillip lo habría puesto como condición. ¿No acababa de decirle que ella sería la última persona a la que le habría hecho saber que estaba vivo? No podía culpar a Moreau por guardar silencio, a fin de cuentas, era su amigo y ella sólo la mujer que, incluso para el sobrino de Estelle, lo había traicionado. Intentó calmarse y razonar. La enorme sorpresa de volver a ver al hombre al que amó, la exultante alegría de saberlo aún vivo y la zozobra que agitaba su espíritu al comprobar que su odio hacia ella no había remitido, la dejaban indefensa. Hubiera querido echarse en sus brazos, besarlo hasta saciarse de su boca, decirle cuánto lo había echado de menos, cuántas noches había llorado su ausencia... Pero también ella tenía orgullo y cuentas que saldar. Y no iba a ponerse de rodillas ante un hombre que la había echado de su vida, que la miraba despectivo, a la defensiva, como si de una serpiente se tratara. Hasta ahí no quería ni debía llegar, por mucho que siguieran encendidas en su corazón las ascuas de un amor pasado. Demasiado había sufrido ya durante aquellos años, creyéndolo muerto, intentando vengarse del engaño perpetrado por Chevalier, indagando en sus trapacerías para llevarlo ante la Justicia, como para rebajarse más. Si Phillip tuviera una idea, una somera idea de las cosas que había llegado a hacer para obtener información... Por supuesto, no pensaba contárselo, sólo serviría para afianzar en él la idea de que era una ramera, como la había llamado antes de irse.

Sigue leyendo rxe.me/XM1K6IK 

jueves, 21 de febrero de 2019

Dime si fue un engaño - Crítica

El blog Nadie está solo ha hecho una preciosa reseña de mi novela Dime si fue un engaño. Si queréis leerla completa y visitar este estupendo blog, pinchad en este enlace. Os dejo este trocito para que os hagáis una idea de lo que dice:

Dime si fue un engaño es una estupenda novela romántica historia en la que se conjugan el amor, la intriga, la amistad, las traiciones y muchas cosas más con la inconfundible pluma de la autora que nos tiene acostumbrados a novelas con mucha pasión.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Dime si fue un engaño, en Eslovenia

Si hace alrededor de un año Miguel de Torres, el protagonista de El Ángel Negro viajaba a Eslovenia para que los lectores disfrutaran de su historia, esta vez es Phillip Villiers, el protagonista de Dime si fue un engaño, quien va rumbo al mismo país para hacer, espero, las delicias de los lectores. Os dejo la portada que tendrá allí.

domingo, 5 de febrero de 2017

Lee Dime si fue un engaño

Pierre se echó hacia delante, apoyó los antebrazos en las rodillas y entrecerró los ojos.

—¿El vizconde de Basel?

—Exactamente.

—Oí hablar de él en Francia. Pero si nos referimos al mismo Villiers, por lo que sé desapareció hace mucho tiempo.

Phil asintió pero no abrió los ojos, porque si lo hacía, la habitación seguiría dando vueltas. Todavía no podía enfocar la vista con claridad y ya había hecho demasiado el ridículo.

—Desaparecí, sí. Porque me traicionaron. Era la única manera de salvar mi vida. Conseguí enrolarme en un barco bajo el nombre de François Boullant, llegué al Caribe y después me hice con una nave, una tripulación y me dediqué a la piratería —explicó—. Esa parte ya la conocéis. El vizconde de Basel dejó de existir para siempre.

—¿Por qué? ¿Quién te traicionó?

—Yo era agente del cardenal Mazarino... —Y comenzó a narrarles su historia, que le parecía que ya ni siquiera era la suya, sino la de alguien a quien había conocido hacía una eternidad, en otra vida—. Al morir su eminencia, Jean­Baptiste Colbert se hizo cargo de sus asuntos y yo, por deseo explícito del cardenal, me puse a sus órdenes.

—Se decía que disponías de una cuantiosa fortuna.

—No te equivocas.

—¿Qué falta te hacía entonces trabajar para el cardenal y luego para ese petimetre de Colbert? —Buena pregunta. Supongo que la juventud y el espíritu de aventura me hicieron emprender un camino equivocado.

—¿Qué sucedió?

—En aquel entonces, Colbert andaba tras los pasos del superintendente de Finanzas, Nicolas Fouquet. Quería hundirlo a toda costa. Comenzaron a correr rumores que lo acusaban de robar los impuestos de las arcas reales para engrosar su fortuna particular.

—Así fue, en efecto.

—Durante meses, se filtraron noticias sobre Fouquet, ninguna buena para él. Se presionó al rey y hasta se lo instó a que firmara su encarcelamiento. Pero Colbert no tenía pruebas definitivas y ahí entraba yo. Se me encargó husmear en el despacho de Fouquet durante una fiesta y buscar las que lo llevarían a prisión.

—¿Te descubrieron? ¿Fue eso lo que pasó? —preguntó Virginia.

—No. Sin ánimo de presumir, yo era bastante bueno en mi trabajo. Pero no saqué nada en claro del registro.

—¿Entonces?

—Me traicionaron. —Hundió los hombros, cabizbajo, sintiendo lástima de sí mismo—. Me enamoré de una muchacha, Chantal­Marie Boissier. Pero ella trabajaba a su vez para el bando contrario, para Nicolas Fouquet. Y el propio Colbert, el hombre que buscó mi colaboración, me puso la soga al cuello vendiéndome a esa zorra a cambio de la información que necesitaba y de una suculenta cantidad de dinero. Poco después, el superintendente cayó por fin en desgracia y Jean­Baptiste Colbert se hizo con su cargo.

—Pero si trabajabas para él... Si podrías haber conseguido las pruebas que él quería...

—Tenía prisa. Y me tomó ojeriza cuando me negué a servirle si no era con el consentimiento expreso de Mazarino. Encontró el modo y el momento adecuados para librarse de mí y conseguir lo que le hacía falta para encumbrarse.

Los tres permanecieron en silencio. Phillip rumiando sus recuerdos y Pierre sin saber qué decir, porque el hombre con el que había luchado codo con codo, el que le salvó la vida, con quien había compartido juergas y avatares, ahora resultaba ser nada menos que un aristócrata. En cuanto a Virginia, no escondía la fascinación que le provocaba la historia que se estaba desvelando ante sus ojos.

—¿Qué pasó con la muchacha de la que te enamoraste? —quiso saber.

—¡Al infierno con ella! ¡Fue mi perdición!
 

sábado, 22 de octubre de 2016

6 razones para leer Dime si fue un engaño

 

 
Hay maneras muy distintas de hacer una reseña sobre un libro, y Alexia Mars ha encontrado esta fórmula tan original para hablar de Dime si fue un engaño en su blog El club de las románticas
No sabes cuánto me alegra que te haya gustado la novela, Alexia, ¡mil gracias por leerla y por recomendarla!





Muy romántica. Si os gustan las novelas romántico históricas, aquellas que denominamos "como las de antes", este es vuestro libro porque si de algo se compone es de un bello romanticismo [...] En definitiva y como siempre me pasa con Nieves, me ha encantado. Intriga, pasión, amor, mentiras, venganza, amistad y emoción en la Francia de Luis XIV. Sigue leyendo pinchando aquí.

lunes, 22 de agosto de 2016

Algunas críticas de Dime si fue un engaño






Esto es lo que dicen de Dime si fue un engaño:

"Aparte del estilo de la autora, que siempre me encanta encontrar cuando abro un libro suyo, aquí he encontrado una historia absorbente, con una trama impecable y personajes muy definidos que unas veces te pueden caer mejor, y otras peor, pero a los que difícilmente puedes olvidar. No te voy a contar nada aparte de lo que ya has leído en la sinopsis, no me gusta aguarte la fiesta y esta novela es de las que te va a mantener en vilo desde la primera a la última página; como ya te he dicho, predomina la acción, el misterio y las intrigas en la corte francesa, todo ello aderezado con una historia de amor/odio inolvidable, mucho secreto, mucho rencor, mucho sentimiento, y la pasión que la autora pone en todo lo que escribe." Sigue leyendo la crítica AQUÍ


Phillip es de esos protagonistas que te calan hondo, a los que deseas darles un bofetón bien dado en algunos momentos, pero ¡ay!, cuando caen lo hacen con todo el equipo. Ese momento es glorioso, y para qué negarlo, una de las razones por las que me he leído esta novela en un santiamén. Chantal es una mujer joven que ha tenido que renunciar a muchas cosas para poder desenmascarar a un traidor y así poder vivir sin ser perseguida. Ya no es la joven inocente que recuerda Phillip... Intrigas, traición, escaramuzas y personajes que no son lo que parecen, junto con una ambientación estupenda. Una novela llena de acción y con una historia de amor con la que sufres, ríes y estás deseando saber cómo acabará. Sigue leyendo la crítica AQUÍ


Estamos ante una historia que yo catalogaría como aventura ya que, como nos tiene acostumbradas la autora, la trama va mucho más allá del romance, en este libro podemos disfrutar descubriendo una época pasada y unas aventuras que están por venir, de lo más entretenidas e hipnotizadoras.
Los protagonistas de esta historia tiene un frente abierto con demasiado odio, en un principio me parecía realmente complicado que la trama fuese a continuar bien, ya que ambos tienen tanto rencor en sus corazones que parece imposible el amor [...] He leído este libro a un ritmo asombroso, desde el comienzo me ha resultado muy interesante la historia que se plantea y solo ansiaba continuar para saber en que terminaba todo este embrollo. Sigue leyendo la crítica AQUÍ
 
 
Estamos ante una novela de aventuras e intriga de esas de antaño, muy bien ambientada, con las que yo personalmente disfruto de un gran rato de lectura acurrucada sobre el sofá, y que su autora, Nieves Hidalgo, nos deleita con su buena narración, sus diálogos y sus escenas tan bien cuidadas. Una historia que me ha enganchado desde su primera página hasta terminarla. Sigue leyendo la crítica AQUÍ


 

jueves, 2 de julio de 2015

Dime si fue un engaño


Hoy ha salido a la venta mi última novela publicada, Dime si fue un engaño, la segunda entrega de la serie Caribe, cuyo primer libro es El Ángel Negro

Espero que la disfrutéis, especialmente todas aquellas personas que con tanta insistencia y desde hace tanto tiempo me la estabais pidiendo.

Sinopsis:

A causa de una traición, Phillip Villiers se convierte en el temido capitán de Le Missionnaire, quien solo consigue olvidar su pasado en la corte france­sa poniéndose al mando de hombres a los que poco les importa la vida o la muerte. Un día recibe una carta que le despierta un sentimiento que creyó arrinconado: el odio hacia la mujer que lo vendió, que destrozó su corazón y que convirtió su existencia en un infierno.
Chantal-Marie Boissier solo vive para vengarse del hombre que la chantajeó vilmente y que la abocó a la perdición privándola de un futuro junto al hombre al que amaba. Para ello no vacila en engañar, espiar e incluso asociarse con personas de dudosa moral.En medio de las intrigas de la corte de Luis XIV, ambos deberán decidir si continúan enfrentados o le dan una nueva oportunidad al amor.