Mostrando entradas con la etiqueta Tierra salvaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tierra salvaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de enero de 2021

Una bonita reseña para Tierra salvaje


Hace tiempo publiqué esta novela, Tierra salvaje, en formato digital. Fue una novela que muchas de vosotras pudisteis seguir en este mismo blog capítulo a capítulo. Se publicó en el sello Zafiro, de Planeta, en formato digital tal y como la colgué aquí. Hace un tiempo la he retirado de la venta, puesto que quería trabajar en ella, hacer varios cambios y ofrecérosla en cuanto estuviera totalmente satisfecha con el resultado. Espero no tardar mucho en hacerlo.


Sin embargo, aunque ya no esté a la venta, quiero compartir con vosotras esta preciosa reseña del blog Mi biblioteca romántica. Os dejo un trocito, pero pasaos por el blog a leerla entera y, también, no dejéis de bucear en el resto de cosas que encontraréis allí, porque no os vais a arrepentir.

Es que no tengo ninguna pega con este libro, lo he disfrutado tanto que solo puedo decir que se ha convertido en mi mejor lectura de 2020 a fecha de hoy. El final te deja con una sonrisa enorme y con ganas de mas.

En conclusión, Tierra salvaje ha sido una lectura genial  llena de aventuras y con unos protagonistas fuertes y decididos, un libro que he disfrutado desde el principio hasta el final. He disfrutado tanto de este libro que es mi mejor lectura de 2020 a fecha de hoy. Os lo recomiendo totalmente. 

lunes, 2 de septiembre de 2019

Artículo: El caballo de hierro

EL CABALLO DE HIERRO. Este es el artículo que os traigo en esta ocasión.

Cuando escribí Tierra salvaje, novela que alguna habrá leído, y espero poder volver a poner en el mercado, la protagonista, Abby, tenía que viajar desde la costa este a las salvajes tierras del Oeste americano. Tuve pues que buscar información sobre los ferrocarriles en ese tiempo, así que os dejo algunos datos de los que encontré para ambientar la historia.

El primer ferrocarril unió Omaha con Sacramento en 1869, lo que supuso una revolución en todos los sentidos: la población podía viajar con mucha más rapidez, y los empresarios enviar sus productos con más facilidad y en menos tiempo. Sí, ya veo la cara de algunos al pensar que las románticas caravanas de viajeros desaparecían con el ferrocarril, pero es imposible ir en contra de los tiempos. Abraham Lincoln no pudo verlo terminado, puesto que lo asesinaron cuatro años antes, pero fue un impulsor importantísimo y ponerlo en marcha uno de sus mayores logros como presidente de EEUU.

Ahora bien, la construcción del ferrocarril no fue debida únicamente a fines económicos, sino para poder conectar los estados de la Unión durante la Guerra Civil.

Las rutas del ferrocarril fueron las mismas que ya eran utilizadas para la conquista del Oeste. Las más conocidas para todos: Ruta de Oregón, Ruta de California y la del Pony Express. Sin embargo, los tramos principales no pasaron por dos importantes ciudades: Denver y Salt Lake City, aunque se construyeron ramales para poder atender las necesidades de ambas poblaciones.

Las dos compañías que se repartieron las rutas, la Central Pacific y la Union Pacific, construyeron 1.110 y 1.749 kilómetros de vía férrea respectivamente.

En muchas películas del antiguo Oeste hemos visto a trabajadores chinos poniendo las vías. Bueno, aclaremos esto un poquito, si os parece.

La mayoría de los trabajos llevados a cabo por la Union Pacific corrió a cargo de empleados de origen irlandés, mormones (que se hicieron cargo del territorio de Utah), y veteranos de los ejércitos de la Unión y Confederados; para muchos, acabada la guerra, fue la única forma de obtener un trabajo digno.

La Central Pacific sí contrató a trabajadores de origen chino que, hasta entonces, habían sido buscadores de oro, cocineros o lavanderos. Y demostraron ser buenos, resistentes y competentes; tanto, que se pidieron más a China. Normalmente, los trabajadores de las líneas férreas cobraban entre uno y tres dólares al día. A los chinos les pagaba menos; solo consiguieron una subida de salario, tras ir a la huelga.

Mientras que duraron los trabajos del tendido de rieles, no solo había operarios efectuando esta función. Aunque es cierto que la cuarta parte de los empleados se dedicaba a ello, no podemos olvidarnos de la cantidad de ingenieros, albañiles, carpinteros, lavanderos, cocineros o telegrafistas que hicieron falta. Había todo un mundo alrededor del tendido de las vías. Fue un esfuerzo común para conseguir comunicar el este con el oeste de Estados Unidos.

Como en todo negocio, hubo quien sacó tajada. Uno de ellos fue Thomas Clak Durant, como se llamaría ahora un tiburón de las finanzas. Nacido en 1820, había hecho fortuna con el contrabando de algodón, consiguió ser vicepresidente de Union Pacific y se buscó las triquiñuelas para conseguir que las rutas ferroviarias pasaran por sus tierras, amasando así otra fortuna.

Así pues, tras muchas inversiones, miles de problemas y la pérdida de unas cuantas vidas, el ferrocarril invadía las Grandes Llanuras, esa meseta que se extiende al este de las Montañas Rocosas, de la que podemos hablar en otro momento. Y fue entonces cuando el Caballo de Hierro, los inversores y los trabajadores, hubieron de enfrentarse con un problema mayor que el de su construcción: las tribus indias. Porque aquel era su territorio, porque la llegada del ferrocarril suponía una violación de los tratados llevados a cabo con Estados Unidos, y porque la llegada masiva del hombre blanco ponía en peligro su existencia. Como acabó siendo. Los jóvenes guerreros indios atacaron sin cuartel cualquier emplazamiento, retrasando los trabajos. A modo de contestación, la Union Pacific aumentó la seguridad y contrató a pistoleros para que mermasen los rebaños de bisontes, de los que se abastecían las tribus de la llanura. Eso llevó a que los aborígenes empezaran, a su vez, a matar trabajadores. Pero fue una guerra que acabaron perdiendo.

El caballo de Hierro, era ya imparable.


jueves, 30 de marzo de 2017

Lee Tierra salvaje

Un mes después de iniciar su búsqueda, se dio de bruces con el primero de sus enemigos. Se trataba de un hombre alto, desgarbado, de rostro cetrino y ojos oscuros,conocido como Will Williams. Al parecer, después del asalto al Siete Estrellas, la banda se había separado y cada cual había tomado su camino tras repartirse las ganancias por la venta de su hurto. 
Anochecía cuando Ken llegó al pueblo donde le dijeron que habían visto aWilliams. Entró en la cantina y preguntó por él. El dueño del local estudió sus duras facciones cuando lo interrogó; sus ojos se desviaron al revólver que lucía en la cadera derecha, demasiado bajo, y no se pensó mucho de qué lado estaba, conocía a un pistolero en cuanto lo veía.
—Habitación número tres —contestó—. ¿Le sirvo algo, amigo?
—Déjelo para luego.
En la cantina se había hecho un absoluto silencio. Varios pares de ojos lo observaban, pero nadie estuvo interesado en cortarle el paso cuando lo vieron dirigirse hacia la escalera. Un par de parroquianos abandonaron las mesas de juego, escabulléndose, temerosos de un enfrentamiento que pudiera pillarlos entre dos fuegos.
Ken subió despacio, saboreando el momento, sintiendo la sangre correr alocada por sus venas ante la perspectiva de encontrarse cara a cara con la primera de sus presas.
Se paró frente a la puerta indicada. Desde el interior del cuarto le llegaron risitas femeninas, junto a peticiones soeces de un hombre. Abrió la puerta de una patada, haciéndola rebotar contra la pared.
El sujeto que ocupaba la habitación estaba de pie, con los pantalones bajados, tratando de abrirse los calzones. Pegó un brinco al verlo aparecer.
—¡Qué demonios...!
—Oye, guapo —dijo la chica—, espera tu turno, aún no he terminado con este cliente.
Una sonrisa ladeada estiró los labios de Malory, pero en su mirada esmeraldina no había rastro de diversión.
Williams abrió los ojos como platos al verlo sacar el revólver. De pronto, le entró mucha prisa por volver a ponerse los pantalones.
—¡Hey, chico, cálmate! Si tanta prisa tienes, te cedo el sitio, pero guarda eso.
—¡Fuera! —ordenó Ken a la prostituta sin perderlo de vista a él.
Ella no replicó; como el dueño del salón, también sabía distinguir a los hombres, era su oficio, y el que tenía enfrente no admitía una negativa. Se subió el vestido, cubriéndose los pechos, y salió con premura.
—Coge tu pistola —dijo entonces Ken, enfundando la suya.
—¿Qué mosca te ha picado, muchacho? —preguntó el cuatrero, nervioso, acercándose al aparador sobre el que había dejado su arma—. Ni siquiera te conozco.
—¿Recuerdas a una muchacha morena y embarazada, Will?
El aludido tuvo un sobresalto pero, acostumbrado a una vida de peligro donde un segundo equivalía a seguir respirando o morir, no se preocupó de hacer más averiguaciones, estiró la mano, tomó su pistola y se volvió, listo para disparar.
Kenneth no le dejó ninguna oportunidad, su dedo índice apretó el gatillo y la bala se alojó en el vientre de su enemigo, que lanzó un grito al tiempo que su revólver se le escapaba de entre los dedos sin haber sido usado.
—Mi esposa te manda sus saludos, cabrón.
Sin hacer caso de los alaridos del herido pidiendo un médico, le dio la espalda y bajó la escalera. Ningún matasanos podría salvarle la vida a aquel desgraciado, que tardaría horas en irse al infierno.
En el salón no se oía ni una mosca. Nadie se atrevía a mirar de frente a aquel forastero alto, vestido de oscuro.
Ken se acercó a la barra.
—Whisky.
Mientras le servían, echó una ojeada al local, descubriendo a la muchacha que estaba arriba.
—¿Ha llegado a pagarte por tus servicios?
Ella, un tanto temerosa, negó.
Malory depositó un par de monedas para pagar la consumición y dejó un par de billetes sobre la desgastada madera del mostrador, empujándolos hacia la joven.
—Por las molestias, muchacha.
Vació su vaso de un trago y abandonó el local para dirigirse hacia la oficina del sheriff. Tenía que cobrar los quinientos dólares por la captura de Will Williams. «Vivo o muerto», rezaba el cartel pegado en el tablón de anuncios a la entrada del local.
—Por supuesto, muerto —dijo Malory para sí.

jueves, 13 de octubre de 2016

Esto dicen de Tierra salvaje





Estas son algunas de las opiniones que tienen los lectores sobre mi novela Tierra salvaje. 




"Si no la has leído ya tardas... es un excelente sin duda y entrar en esta novela es vivir intensamente el ambiente del oeste en una época donde el límite entre la vida y la muerte era muy fina. Un libro lleno de humor, acción, amor, pasión y aventuras. Una novela para releer de vez en cuando." Sigue leyendo pinchando aquí.


"Un libro magnífico, que cuenta una historia dura, que te enseña muchas cosas, que yo por lo menos desconocía. Pero que al fin y al cabo nos cuenta una historia de amor maravillosa, con mucho humor y mucha acción, y sobre todo mucho, mucho amor." Sigue leyendo pinchando aquí.

lunes, 16 de abril de 2012

Vídeo de Tierra salvaje


Hay personas que no tienen precio. Una de ella es Marta Labrado, una de mis más queridas bucaneras-bandoleras-vaqueras.

Ahora nos sorprende con un video de Tierra salvaje que me ha emocionado y que seguro os va a encantar.

Disfrutadlo.

Pinchad aquí para ver el vídeo

Gracias, princesa. No sé ya cómo darte las gracias por tu esfuerzo. Cada día lo haces mejor.

¡¡¡Te quiero!!!


viernes, 9 de marzo de 2012

Tierra salvaje



TIERRA SALVAJE



SINOPSIS

Kenneth Malory ha perdido a su esposa y al bebé que esperaban. Culpándose por haberla dejado sola aquella mañana, ya no le importa vivir o morir. Por eso abandona su rancho y va en busca de los asesinos. Se ha prometido encontrarlos y acabar con ellos. Uno a uno.

Abbyssinya St.James, Abby, es periodista. Sin embargo, en Boston se ve obligada a publicar los artículos con seudónimo masculino. Por eso, cuando hereda de su tío Thomas un pequeño periódico en Santa Fé no lo duda y acepta el reto.


Mientras atraviesa el país, emocionada por la aventura, ni se imagina que no sólo va a tener que enfrentarse a unos criminales, sino al hombre más exasperante de todo el Oeste: a un maldito cazador de recompensas.



* La portada de esta novela es una creación de Noabel, a quien agradezco enormemente el detalle de hacerla. Noabel es una forera de El Rincón de la novela romántica que ha realizado numerosas portadas, preciosas todas ellas, para las novelas online de las chicas que escriben en el foro de este portal de novela romántica.
¡Gracias, Noabel!

--------------------

AVISO:

Queridas amigas,
Muchas habéis comentado que os gustaría ver Tierra salvaje publicada. Lo habéis conseguido.
Por imperativos de la editorial, retiro por tanto la novela.
Ya os lo dije al finalizarla: sois las mejores acompañantes que he podido tener mientras cabalgábamos en esta aventura.
Un millón de gracias por vuestro apoyo.
Os quiero.
Nieves Hidalgo







miércoles, 4 de agosto de 2010

Otro regalo maravilloso: Dos portadas preciosas

Cada mañana me pregunto qué es lo que he hecho yo para merecer unas seguidoras tan fantásticas.
No me considero mala persona, pero tampoco soy un ángel. Y sin embargo vosotras me tratáis como si lo fuera. Cuando, en realidad, los ángeles sois todas vosotras.
Hoy me he encontrado con otro regalo que me ha dejado muda. Alicia Domingo, una seguidora incondicional, una artista del photoshop, ha creado dos portadas para una de las novelas cuyo extracto está en el blog: Tierra salvaje. Es una historia del oeste y ella ha conseguido plasmar su esencia cuando únicamente hay dos capítulos colgados.
De verdad, me parece increíble. No sabría elegir entre las dos. ¡Son preciosas!
Gracias, Alicia, por este regalo tan bonito. Y por regalarme parte de tu tiempo.
Conseguís emocionarme cada día, hacer que me sienta feliz. Dedico muchas horas a escribir y algunas veces pienso si merece la pena. Cuando recibo uno de estos regalos, un correo vuestro o leo los comentarios que me dejáis encuentro la respuesta: SÍ. Merece la pena trabajar por y para vosotras. Porque sois increíbles.

Alicia, te mando todo mi cariño.


Os dejo la sinopsis de la novela:

Kenneth Malory ha perdido a su esposa y al bebé que esperaban. Culpándose por haberla dejado sola aquella mañana, ya no le importa vivir o morir. Por eso abandona su rancho y va en busca de los asesinos. Se ha prometido encontrarlos y acabar con ellos. Uno a uno.
Abbyssinya St.James, Abby, es periodista. Sin embargo, en Boston se ve obligada a publicar los artículos con seudónimo masculino. Por eso, cuando hereda de su tío Thomas un pequeño periódico en Santa Fé no lo duda y acepta el reto.
Mientras atraviesa el país, emocionada por la aventura, ni se imagina que no sólo va a tener que enfrentarse a unos criminales, sino al hombre más exasperante de todo el Oeste. Un maldito cazador de recompensas.