jueves, 21 de febrero de 2019

Dime si fue un engaño - Crítica

El blog Nadie está solo ha hecho una preciosa reseña de mi novela Dime si fue un engaño. Si queréis leerla completa y visitar este estupendo blog, pinchad en este enlace. Os dejo este trocito para que os hagáis una idea de lo que dice:

Dime si fue un engaño es una estupenda novela romántica historia en la que se conjugan el amor, la intriga, la amistad, las traiciones y muchas cosas más con la inconfundible pluma de la autora que nos tiene acostumbrados a novelas con mucha pasión.

martes, 19 de febrero de 2019

Artículo: El frasco de lágrimas

¿No os ha llamado nunca la atención la escena de Nerón, vertiendo lágrimas en un frasco, en la película Quo Vadis? A mí, sí. Puede parecer una escena noña, de un ser que debía estar medio loco o loco por completo. ¡Qué tontería eso de guardar las lágrimas para la posteridad! Pues no era una bobada de Nerón, no, puesto que los frascos para guardar lágrimas vienen de la antigüedad y tienen su explicación. 

Ya en el Antiguo Testamento tenemos referencias a los frascos de lágrimas, cuando David, orando a Dios, habla de poner sus lágrimas en una redoma. 

Aunque parece que fue durante la época romana cuando fueron más utilizadas, su uso se extiende a otros períodos de la Historia porque estos pequeños frascos, algunos verdaderas obras de arte que, muchas veces, llevaban joyas engarzadas, siempre han estado relacionados con el luto. Cuando moría un conocido, los familiares y amigos vertían sus lágrimas en pequeños recipientes que luego depositaban en las tumbas, a modo de respeto por el difunto. 

Todos hemos oído hablar de las plañideras. Estas mujeres nada tenían que ver con los difuntos, se las podía conceptuar como trabajadoras del luto. Lloraban por una cantidad de dinero, un modo como cualquier otro de ganarse la vida. Pero es que en esa época, a mayor número de mujeres llorando tras la comitiva funeraria, más importancia demostraban los familiares que había tenido el personaje que acababa de morir. Cuestión de status social. Y por lógica, a más lágrimas vertidas, más importe pagado. Para medir el llanto, la única forma era ir vertiendo las lágrimas en una redoma. 

Hubo un período en el que pareció difuminarse la costumbre de usar los lacrimatorios, pero en el siglo XIX volvieron a reaparecer. La sociedad exigía guardar el luto debido por la muerte de un familiar, y se tomó la costumbre de verter las lágrimas de duelo en unas botellitas que se cerraban con un tapón especial. No se trataba de un tapón que cerraba herméticamente la botella, sino que permitía que las lágrimas se fueran evaporando poco a poco. Cuando ya no quedaban lágrimas, se dabapor finalizado el período de luto. Esto me ha llamado poderosamente la atención porque, si no estoy confundida, y creo que no porque no es un dato que se le pueda pasar a una por alto, nunca me leído este tipo de costumbre en las novelas de época victoriana. 

También se dice que las mujeres americanas, durante la guerra, guardaban las lágrimas hasta que sus esposos volvían de las batallas. 

Os dejo aquí una frase que he encontrado que explica muy bien el sentido de lo que estamos hablando: «Hay un carácter sagrado en las lágrimas. No son un signo de debilidad, sino de poder. Ellas hablan con más elocuencia que diez mil lenguas, son las mensajeras del dolor, de la contrición y del amor.» Washington Irving.

martes, 12 de febrero de 2019

Artículo: Prisión de Newgate

Nuevamente os traigo otro de los artículos que hice hace tiempo, en este caso sobre la prisión de Newgate. Espero que os resulte interesante y que lo disfrutéis.


Prisión de Newgate 

Era una cárcel en Londres, en la esquina de Newgate Street y Old Bailey. La prisión fue mandada construir por Enrique II, fue destruida por el gran incendio de Londres en 1666 y reconstruida en 1672. Funcionó durante más de 700 años. Según su estatuto medieval, la cárcel era gestionada por dos hombres elegidos por el cheriff que, a su vez, arrendaban la administración a carceleros privados que podían exigir pagos a los internos. 

Los más notorios guardianes en el siglo XIV fueron Edmund Lorimer y Hugo De Croydon. Este último fue declarado culpable de chantajear a los prisioneros a su cuidado. Jack Sheppard, un ladrón, se hizo famoso por escapar tres veces antes de que lo ahorcasen en Tyburn en 1724. Pablo Lorena fue un capellán que en el siglo XVIII se hizo también famoso publicando confesiones de los condenados. 

En 1770 se iniciaron obras de ampliación según diseño de George Dance. En 1780 la cárcel fue asaltada por una turba y destruida por el fuego. Su reparación costó 30.000 libras y la nueva cárcel se acabó en 1782. La nueva cárcel fue construida con un patio central, un área para presos pobres y otra sección para los que podían permitirse un alojamiento más cómodo. Las secciones estaban divididas para albergar por un lado a los delincuentes y por otro a los deudores. 

En 1783, la horca de Londres se trasladó de Tyburn a Newgate. Las ejecuciones atraían multitudes. También se podía visitar la cárcel obteniendo un permiso del alcalde. Hasta el siglo XX, los futuros verdugos británicos fueron entrenados en Newgate. 

Durante el siglo XIX la prisión atrajo la atención de Elizabeth Fry, preocupada por las condiciones de las reclusas (y sus hijos). Presentó pruebas a la Cámara de los Comunes y se introdujeron mejoras. En 1858, el interior fue reconstruido con celdas individuales. 

A partir de 1868, las ejecuciones públicas se suspendieron en el exterior, llevándose a cabo en el interior de la prisión. Michael Barrett fue el último hombre que se ahorcó en público fuera de la cárcel de Newgate (y la última persona en ser ejecutado en público en Gran Bretaña) el 26 de mayo de 1868. La cárcel se cerró en 1902, y fue demolida en 1904. Ahí se ubica ahora el Tribunal Penal Central.

jueves, 31 de enero de 2019

Artículo: La bacinilla

A ver si os gusta este nuevo artículo que os traigo hoy: 

La bacinilla

¿Por qué ocultarla? 

Al igual que el excusado, parece que no somos muy adictas a sacar este utensilio, imprescindible en las casas de nuestros protagonistas de novelas románticas. Una lástima, porque había verdaderas obras de arte escondidas debajo de las camas. 

Vamos a darnos una vuelta por la Historia y conocer este menoscabado aparatejo un poco más. 

El perico, como también se conoce, viene de antiguo; se dice que han descubiertos algunos de hace unos 3200 años. Existen también evidencias que ya eran objeto de uso común entre los egipcios, y entre los guerreros de Xian, en la antigua China. 

En Egipto podían ser de cerámica y en el Imperio romano, donde se llamaban matula, de bronce; tanto en una época como en la otra, constituían parte del mobiliario y, dependiendo del poder adquisitivo de la persona, estaban más o menos decorados. Algunos, incluso, los encargaban de plata. Porque podían y porque siempre era más fino hacer pis en un orinal con clase. Digo yo que sería por eso. Dicen que Luis XIV tenía dos de plata maciza, en los que se habían grabado las armas reales, y que algún listo le birló uno de ellos y nunca más se supo. 

A partir del siglo XVII su fabricación comenzó a ser de porcelana. Algunos con ojo pintado en el fondo y la inscripción “Te veo”, porque la imaginación es gratis, como el miedo, y el humor siempre ha estado en primera línea. También encontré una reseña en el blog Esculapio, de Fernando Monreal, que me hizo gracia y que os pongo literalmente: durante la Segunda Guerra Mundial, una fábrica inglesa puso de moda un orinal con la inscripción en el borde: ¡”Hazlo sobre este viejo antipático”!, y en su fondo, la caricatura de Hitler. Cuando se levantaba del suelo sonaba el himno británico. 

¿Sabíais que los había especialmente diseñados para las señoras? Pues sí. Tenían una forma distinta a los que conocemos y se denominaban bourdaloue, con la parte frontal algo más alta, de modo que las damas pudieran desahogarse puesta en cuclillas o de pie. Que pudieran salpicarse la ropa o no, era ya otro asunto; lo primordial era quedarse a gusto. Según he leído por ahí, el nombre vino dado porque existió un sacerdote, allá por el 1600 y pico, que daba unos sermones tan largos en su iglesia, que las damas no podían aguantarse las ganas de hacer pipí. Y como quedaba feo marcharse a mitad del sermón, las criadas colocaban estos orinales debajo de sus amplísimas faldas y ¡voilá! Todo arreglado sin tener que ser víctimas de las malas caras del cura. Si es que lo que no se nos ocurra a los humanos… 

Otra cosa era luego vaciarlos, en algunas épocas, al grito de “agua va”, aunque no fuese solo agua lo que tiraban por las ventanas. 

En el museo del orinal se pueden encontrar auténticas obras de arte. ¿Qué si existe el Museo del Orinal? Pues sí; podéis verlo en Ciudad Rodrigo, Salamanca, con más de 1300 piezas. 

Espero que os haya gustado. 

Gracias por leerlo. 


domingo, 27 de enero de 2019

Mi esquinita de lectura también habla de Rivales de día, amantes de noche

Al blog Mi esquinita de lectura le ha gustado también mi última novela, Rivales de día, amantes de noche. Estoy muy agradecida por las bonitas palabras y la opinión sobre ella.
Aquí os dejo un trocito, pero si queréis leer la reseña completa, podéis pinchar aquí.


jueves, 24 de enero de 2019

Rocío DC, en El Rincón de la novela romántica, hace una estupenda crítica de mi novela, Rivales de día, amantes de noche.

Si quieres leerla completa, pincha aquí.


"Las escenas y diálogos entre ellos son fascinantes. El tira y afloja constante es súper entretenido, las chispas y la atracción que surge entre ellos se palpa desde el primer momento.
Tengo que mencionar a algunos personajes secundarios que tienen mucha importancia en la historia y a algunos espero volver a "verlos" en las próximas novelas que compondrán el resto de la serie. Me encantaría saber más de Vivian o Vicent, por ejemplo. Serie que, con semejante primera novela como pistoletazo de salida, deja con unas ganas tremendas por lo que promete ser.
Por mi parte no me queda más que recomendarla encarecidamente. Y volver a agradecerle a la autora que nos haya regalado de nuevo otra de sus maravillosas aventuras."