martes, 12 de febrero de 2019

Artículo: Prisión de Newgate

Nuevamente os traigo otro de los artículos que hice hace tiempo, en este caso sobre la prisión de Newgate. Espero que os resulte interesante y que lo disfrutéis.


Prisión de Newgate 

Era una cárcel en Londres, en la esquina de Newgate Street y Old Bailey. La prisión fue mandada construir por Enrique II, fue destruida por el gran incendio de Londres en 1666 y reconstruida en 1672. Funcionó durante más de 700 años. Según su estatuto medieval, la cárcel era gestionada por dos hombres elegidos por el cheriff que, a su vez, arrendaban la administración a carceleros privados que podían exigir pagos a los internos. 

Los más notorios guardianes en el siglo XIV fueron Edmund Lorimer y Hugo De Croydon. Este último fue declarado culpable de chantajear a los prisioneros a su cuidado. Jack Sheppard, un ladrón, se hizo famoso por escapar tres veces antes de que lo ahorcasen en Tyburn en 1724. Pablo Lorena fue un capellán que en el siglo XVIII se hizo también famoso publicando confesiones de los condenados. 

En 1770 se iniciaron obras de ampliación según diseño de George Dance. En 1780 la cárcel fue asaltada por una turba y destruida por el fuego. Su reparación costó 30.000 libras y la nueva cárcel se acabó en 1782. La nueva cárcel fue construida con un patio central, un área para presos pobres y otra sección para los que podían permitirse un alojamiento más cómodo. Las secciones estaban divididas para albergar por un lado a los delincuentes y por otro a los deudores. 

En 1783, la horca de Londres se trasladó de Tyburn a Newgate. Las ejecuciones atraían multitudes. También se podía visitar la cárcel obteniendo un permiso del alcalde. Hasta el siglo XX, los futuros verdugos británicos fueron entrenados en Newgate. 

Durante el siglo XIX la prisión atrajo la atención de Elizabeth Fry, preocupada por las condiciones de las reclusas (y sus hijos). Presentó pruebas a la Cámara de los Comunes y se introdujeron mejoras. En 1858, el interior fue reconstruido con celdas individuales. 

A partir de 1868, las ejecuciones públicas se suspendieron en el exterior, llevándose a cabo en el interior de la prisión. Michael Barrett fue el último hombre que se ahorcó en público fuera de la cárcel de Newgate (y la última persona en ser ejecutado en público en Gran Bretaña) el 26 de mayo de 1868. La cárcel se cerró en 1902, y fue demolida en 1904. Ahí se ubica ahora el Tribunal Penal Central.

jueves, 31 de enero de 2019

Artículo: La bacinilla

A ver si os gusta este nuevo artículo que os traigo hoy: 

La bacinilla

¿Por qué ocultarla? 

Al igual que el excusado, parece que no somos muy adictas a sacar este utensilio, imprescindible en las casas de nuestros protagonistas de novelas románticas. Una lástima, porque había verdaderas obras de arte escondidas debajo de las camas. 

Vamos a darnos una vuelta por la Historia y conocer este menoscabado aparatejo un poco más. 

El perico, como también se conoce, viene de antiguo; se dice que han descubiertos algunos de hace unos 3200 años. Existen también evidencias que ya eran objeto de uso común entre los egipcios, y entre los guerreros de Xian, en la antigua China. 

En Egipto podían ser de cerámica y en el Imperio romano, donde se llamaban matula, de bronce; tanto en una época como en la otra, constituían parte del mobiliario y, dependiendo del poder adquisitivo de la persona, estaban más o menos decorados. Algunos, incluso, los encargaban de plata. Porque podían y porque siempre era más fino hacer pis en un orinal con clase. Digo yo que sería por eso. Dicen que Luis XIV tenía dos de plata maciza, en los que se habían grabado las armas reales, y que algún listo le birló uno de ellos y nunca más se supo. 

A partir del siglo XVII su fabricación comenzó a ser de porcelana. Algunos con ojo pintado en el fondo y la inscripción “Te veo”, porque la imaginación es gratis, como el miedo, y el humor siempre ha estado en primera línea. También encontré una reseña en el blog Esculapio, de Fernando Monreal, que me hizo gracia y que os pongo literalmente: durante la Segunda Guerra Mundial, una fábrica inglesa puso de moda un orinal con la inscripción en el borde: ¡”Hazlo sobre este viejo antipático”!, y en su fondo, la caricatura de Hitler. Cuando se levantaba del suelo sonaba el himno británico. 

¿Sabíais que los había especialmente diseñados para las señoras? Pues sí. Tenían una forma distinta a los que conocemos y se denominaban bourdaloue, con la parte frontal algo más alta, de modo que las damas pudieran desahogarse puesta en cuclillas o de pie. Que pudieran salpicarse la ropa o no, era ya otro asunto; lo primordial era quedarse a gusto. Según he leído por ahí, el nombre vino dado porque existió un sacerdote, allá por el 1600 y pico, que daba unos sermones tan largos en su iglesia, que las damas no podían aguantarse las ganas de hacer pipí. Y como quedaba feo marcharse a mitad del sermón, las criadas colocaban estos orinales debajo de sus amplísimas faldas y ¡voilá! Todo arreglado sin tener que ser víctimas de las malas caras del cura. Si es que lo que no se nos ocurra a los humanos… 

Otra cosa era luego vaciarlos, en algunas épocas, al grito de “agua va”, aunque no fuese solo agua lo que tiraban por las ventanas. 

En el museo del orinal se pueden encontrar auténticas obras de arte. ¿Qué si existe el Museo del Orinal? Pues sí; podéis verlo en Ciudad Rodrigo, Salamanca, con más de 1300 piezas. 

Espero que os haya gustado. 

Gracias por leerlo. 


domingo, 27 de enero de 2019

Mi esquinita de lectura también habla de Rivales de día, amantes de noche

Al blog Mi esquinita de lectura le ha gustado también mi última novela, Rivales de día, amantes de noche. Estoy muy agradecida por las bonitas palabras y la opinión sobre ella.
Aquí os dejo un trocito, pero si queréis leer la reseña completa, podéis pinchar aquí.


jueves, 24 de enero de 2019

Rocío DC, en El Rincón de la novela romántica, hace una estupenda crítica de mi novela, Rivales de día, amantes de noche.

Si quieres leerla completa, pincha aquí.


"Las escenas y diálogos entre ellos son fascinantes. El tira y afloja constante es súper entretenido, las chispas y la atracción que surge entre ellos se palpa desde el primer momento.
Tengo que mencionar a algunos personajes secundarios que tienen mucha importancia en la historia y a algunos espero volver a "verlos" en las próximas novelas que compondrán el resto de la serie. Me encantaría saber más de Vivian o Vicent, por ejemplo. Serie que, con semejante primera novela como pistoletazo de salida, deja con unas ganas tremendas por lo que promete ser.
Por mi parte no me queda más que recomendarla encarecidamente. Y volver a agradecerle a la autora que nos haya regalado de nuevo otra de sus maravillosas aventuras."

martes, 22 de enero de 2019

Artículo: Hablemos del retrete


He leído por ahí, que los retretes separados para hombres y mujeres aparecieron por primera vez en un baile de la alta sociedad en París en 1739. Desde aquí me he puesto a investigar. 

¿Os habéis preguntado alguna vez el motivo por el que nuestros protagonistas no aparecen nunca en un excusado? ¿Es que no queda bien? Pues no, no queda bien. Que yo recuerde solo hice mención a que la chica iba al excusado en una novela, y porque quería contar cómo eran los que existían en los antiguos castillos. 

Hace ya 4000 años, los cretenses utilizaban una especie de retrete que era una cisterna, una taza y un desagüe. Más o menos como los actuales. Y en Oriente, donde la limpieza era un asunto religioso, 3000 años a.C. ya existían instalaciones de retretes en las casas. Se han encontrado vestigios con cañerías de barro y grifos para el agua. Vamos, que no hemos inventado nada nuevo. 

Los cuartos para el aseo más perfectos de la antigüedad eran los que usaba la realeza en Creta. Tenían bañeras que tomaban y soltaban el agua mediante cañerías hechas de piedra que, con el paso de los años, fueron sustituidas por cerámica. Disfrutaban de agua caliente y fría, llevando los detritus fuera de los palacios. Y el retrete, en concreto, se completaba con una cisterna en la parte superior, que recogía el agua de la lluvia o era llenada a mano. 

Los escoceses fueron también unos de los primeros en habilitar cuartos de baño. He conseguido saber que los pobladores de las Orcadas, justo frente a la costa escocesa, se servían de un sistema de letrinas, construcciones muy rústicas que unían las viviendas a los distintos torrentes. De ese modo podían hacer sus necesidades sin tener que salir al exterior, en un clima desapacible. 

Tampoco los egipcios se quedaron atrás, como es lógico en una civilización que nos ha dado muestras de ir por delante en muchas cosas. Ya en el 1500 a.C. los nobles egipcios contaban con baños que llevaban el agua fría y caliente por medio de tuberías. Como en otras culturas, la limpieza del cuerpo era tema religioso. Se dice que los sacerdotes tenían que tomar varios baños fríos al día para purificarse. 

Por su parte, los judíos defendían que la limpieza del cuerpo era igual a una moral pura, de modo que los baños también eran rituales y en el 1000 a.C. se construyeron a lo largo y ancho de Palestina obras públicas que facilitaban el acceso de agua. 

Los romanos tenían letrinas múltiples, podemos verlas en grabados, y los hombres, sin pudor alguno, se sentaban unos junto a otros y charlaban o leían mientras orinaban o aflojaban el vientre. 

Ahora bien, lo que debería haberse ido perfeccionando hasta nuestros días, tuvo un período de oscuridad. Los avances de indios, egipcios, romanos o cretenses respecto al retrete, desaparecieron como por arte de magia entre los siglos V y XV. Hemos visto películas y leído libros haciendo referencia a calles donde los excrementos de animales se mezclaban con los humanos, donde las personas se aliviaban en cualquier parte. Los más afortunados, usaban las bacinillas que, eso sí, a veces eran verdaderas obras de arte, para que luego los criados las vaciaran en la vía pública. Los orinales, o tazas de noche, parece que fueron inventados por los romanos, poniéndole el nombre de «matula».No he podido constatarlo, lo siento. Pero lo llamaran como lo llamasen, no fue mala la idea, al menos hasta que las calles empezaron a tener problemas de salubridad por el vaciado de los mismos. 

Parece que más tarde, tras esos siglos de dejadez, volvió de nuevo la claridad a la mente de las personas, o los gobernantes tomaron medidas drásticas para evitar que las calles de sus ciudades fueran un foco de infección. 

Así, en 1597, John Harington desarrolló el retrete de válvula, al que puso el nombre de Ajax, y que se instaló en Richmond, en el palacio de Isabel I. En 1775, John Cummins patentó un retrete con cisterna. Viendo las múltiples virtudes de los sanitarios, por medio de un acta de la Salud Pública inglesa, se ordenó instalar inodoro en todas las casas. Y como «culo veo, culo quiero», nunca mejor dicho, en 1890 estaba extendida la moda por toda Europa. 

Como curiosidad, encontramos el libro de buenas costumbres de Erasmo de Rotterdam, erudito humanista del siglo XVI, sobre las normas a seguir en los cuartos de baño. Una de ellas dice que resulta muy descortés saludar a alguien mientras se esté orinando o defecando, que lo mejor es hacer como que no le hemos visto. También indica que lo ideal es disimular con una tos fuerte el sonido que pueda producir otra persona al soltar un pedo. ¿Habéis tomado nota? 

El retrete más espeluznante está en Guadalajara, México, construido sobre el hueco de un ascensor, en el piso 15. El que tenga bigotes, que se ponga a hacer pipí ahí dentro. El más caro, de oro puro la taza, el techo y las paredes, está en Hong-Kong. El papel higiénico no es de oro, porque rasca. Tres toneladas de oro de nada. Una bagatela.

miércoles, 16 de enero de 2019

Artículo: El condón


—No quiero que haya consecuencias —dice, cohibida, la muchacha, mirándole fijamente a los ojos. 

—Tranquila, mi amor, hay métodos. 

—¿De veras? —pregunta ella, con cara de asombro. 

Algo similar hemos leído alguna vez en nuestras novelas románticas. Que sí, que sí, que las mujeres, salvo las que ejercían la prostitución, estaban fuera de onda. Los hombres, por el contrario, se las sabían todas. Pero no estaría mal poner al día a esas muchachitas que querían gozar de las caricias del libertino de turno, sin consecuencias. 

Imposible dar el nombre del que inventó el preservativo —o de la que inventó, que vaya usted a saber si no fue una dama con visión la que puso en práctica la gomita, evitando así que su marido la preñase todos los años—, porque viene de muy atrás. Tampoco en este tema hemos descubierto la pólvora. 

Desde tiempos antiguos, el preservativo ya se usaba para prevenir enfermedades venéreas, que tomaron el nombre de la diosa Venus, diosa del Amor y, desde luego, a partir de determinado momento para evitar tener descendencia no deseada. 

La imaginación del ser humano es infinita, sobre todo si se trata de evitar problemas. Así que algo tenían que inventar para disfrutar del sexo sin tener embarazos. ¿Qué era lo que parecía mejor para que el semen no les diera un susto? ¿Con qué contaban? Inevitable que volviesen la vista hacia las tripas de los animales, fundas naturales que podían cubrir el pene. Se empezaron a utilizar, por tanto, tripas que ataban en uno de los extremos, porque de ese modo se trasmitía el calor del cuerpo y, a la vez, el semen quedaba más o menos retenido al final de esa tripa. 

En leyendas del año 1200 a.C. hay referencias a vejigas de pescado o cabra. 

En Egipto, hacia el 1000 a.C. los usaban de tela. Pero en un papiro de hace casi 4000 años ya se indicaba el modo de evitar el embarazo sin usar preservativo. Cito la receta como la he encontrado: «Mezclar miel de sosa con excremento de cocodrilo y sustancia gomosa, aplicar en la vagina y tratar de que entre lo máximo posible.» 

Existen ejemplares de preservativos en el Museo Británico, en Londres, que datan del XVI, XVII y XVIII, y es curioso comprobar que son tan delicados y finos como los de ahora, aunque están fabricados con tripa de animales. También estos se ataban con unas cintas que lo mantenían sujeto al pene. Sus medidas: 34 mm de ancho. Ahora parece ser que miden 52mm. ¿Quiere eso decir que nuestros protagonistas la tenían pequeña? Me he quedado pasmada. Se me han caído todas las creencias. ¿Cómo imaginar a uno de nuestros adorados libertinos con un pito tan, tan, tan poquita cosa? No pasa nada, diremos que esas medidas eran las que tenían los malvados de las novelas, no nuestros chicos. 

Unos dicen que la creación del preservativo es de Gabriel Folopio, profesor de Anatomía en la universidad de Padua, en el siglo XVI, porque la sífilis estaba a la orden del día. Experimentó con más de mil hombres y ninguno se contagió de la enfermedad. Propuso, por tanto, una funda de tela que solo cubría el glande y se ataba con un lazo. ¡¡¡Monísimos de la muerte debían estar los señores con eso puesto!!! ¿Usarían lazos de colores, como colores se utilizan ahora en nuestros condones modernos?

Otros, que en 1702, el médico inglés John Marten, porfió con el que quisiera escucharle que su funda de lino era lo más de lo más para prevenir enfermedades venéreas. Más tarde, se dice que quemó toda referencia a su invento para no dar pie a la inmoralidad de los jóvenes. 

Y algunos otros dicen que fue el médico de Carlos II de Inglaterra, Condom*, el que se inventó el artilugio para evitar al rey tener que mantener a tanto bastardo real como andaba suelto por el país, dado que el monarca debía ser de los que tiene flojos los botones de la bragueta. 

Incluso he visto en alguna parte que fueron los carniceros sus inventores. Se cubrían los dedos donde se habían herido con trocitos de tripa de oveja para evitar infecciones, y así, de repente, pensaron que si la tripa les cubría el dedo... bien podría cubrir otra parte del cuerpo. 

Los condones, preservativos, «chubasqueiros» o como queráis llamarlos, empezaron a utilizarse en las casas de prostitución. Porque mientras que la mujer se quedaba en el hogar atendiendo a los hijos y guisando, tocando el arpa o tomando el té con otras damas —todo dependía del status social—, los maridos se corrían sus juergas con los amigos y, algunos, mantenían a una amante. La hipocresía estaba arraigada en una sociedad en la que el varón podía hacer lo que le daba la gana, pero que no se notara. Regresar infectado no era admisible. El asunto es que toda Europa los usaba y nadie quería hacerse responsable del invento, los ingleses decían que eran de origen francés, y los franceses que eran de origen inglés. 

De todos modos, los condones no eran baratos, eran total y completamente artesanales, cosidos a mano. Solo hasta 1850, tras poner en marcha la industria del caucho, se puso en el mercado el condón desechable, más asequible a los bolsillos. Los anteriores, dado su alto coste, se utilizaban, se lavaban y volvían a usarse en la siguiente ocasión.
¿Dónde tendían los condones para que se secaran? En el tendedero, seguro que no. ¡Caray, es que es una intriga! 

Giovanni Giacomo Casanova lo usó ¡cómo no!, aunque en sus memorias dice que lo primero que comentó acerca de los preservativos hechos a partir del intestino ciego de la oveja fue: "... no esperes verme encerrado en una piel muerta para probarte que estoy vivo...".

Y me he enterado de que los japoneses, en el XIX, fabricaban unos muy curiosos con caparazón de tortuga (¿¿¿¿ ¿????). Aquí me he vuelto a quedar a cuadros. 

A finales del XIX los ingleses —¿os estáis preguntando por qué salen tanto los ingleses a relucir? Yo también—, produjeron los preservativos de látex indio, comenzando a venderse en farmacias. 

¿Qué motivó que después de la Segunda guerra Mundial muchos países prohibieran el uso de los condones? Hala, otra pregunta para pensar. Aunque me temo que algo tuvo que ver la Iglesia en este asunto, porque ya en 1826 el papa León XIII dijo que usarlos era ir contra la Voluntad Divina y, hasta hace muy poquito, han seguido yendo en contra de la pobre gomita que tantos disgustos ha impedido. 

El caso es que según se nos ha ido abriendo la mente, el preservativo ha comenzado a tener un uso cotidiano, podemos encontrarlo en farmacias o en dispensadores de cualquier discoteca o cafetería, los tenemos de colorines y hasta de sabores. Imaginación al poder, el caso es no aburrirnos. Es cierto, sin embargo, que en Argentina, por ejemplo, donde una podía encontrar condones con facilidad en cualquier espacio público, se prohibieron tras la caída del gobierno democrático, en 1955. ¿Causa? Decía el gobierno entrante que los condones eran una afrenta a la moral porque, según ellos, a los baños públicos iban los homosexuales buscando ligue. ¡Lo que hay que escuchar! 

En resumen, que yo creo que los condones se inventaron porque sabio es el dicho de «la jodienda, no tiene enmienda». 

*Puede que de Condom provenga el nombre actual. Aunque también es posible que sea del origen etimológico de la palabra condón: de los términos latinos condus (recipiente) o condere (esconder, proteger).

viernes, 11 de enero de 2019

"Rivales de día, amantes de noche... ¡Un deleite!" Esto dice Cristina Cobos

Cristina Cobos, una de mis mas queridas seguidoras, siempre tiene palabras hermosas para mis novelas y para mí. En esta ocasión, en su blog  Soy intensa... luego existo, hace una preciosa reseña de Rivales de día, amantes de noche. A continuación os dejo una pequeña muestra, pero si queréis leerla entera, solo tenéis que pinchar aquí.


Alan Chambers y Barbara Ross, me han encantado desde la primera línea en que se les pone juntos en el contexto de esta historia.
Los momentos sarcásticos y ocurrentes son un bálsamo. ¡Lo que me he reído en los primeros capítulos!
Como siempre digo, leer a Nieves es garantía de leer una historia bien escrita, interesante y con personajes tan especiales, que se adueñan del corazón.
¡Alan y Babs se quedan muy dentro mío!