martes, 10 de diciembre de 2019

Chrétien de Troyes, ¿el padre de la novela romántica?

¿Qué sabemos de los comienzos de nuestras historias preferidas? ¿Qué de Chrétien de Troyes? Pues se le podría considerar como el padre de este género. Veamos algo de su vida. 

Aunque no se sabe a ciencia cierta su vida, se dice que nació alrededor de 1130 en Troyes. Se le considera el primer novelista francés. Estudioso de las lenguas, entre ellas el griego, fue acogido por María de Francia, condesa de Champaña, hija de Luis VII y Leonor de Aquitania, en la corte. Allí, convencido de que las historias que narraban los juglares acabarían perdiéndose, vio la necesidad de dejar por escrito las que creó su propio ingenio; obras que han llegado hasta nuestros días y casi todo el mundo conoce. Mezcla de folklore y mito, haciendo uso de una excelente narrativa, plasmó sentimientos, amores, odios e injusticias. 

Una de sus obras es Lancelot ou le Chevalier de la charrette. Es posible que fuese la propia María de Francia quien le pidiera escribirla, la ambientó en Inglaterra, y en ella cuenta las aventuras de Lancelot en busca de la reina Ginebra, esposa del rey Arturo, que ha sido secuestrada. Como es natural, el héroe pasa por mil vicisitudes, debe demostrar a cada paso su valor, su honor y sacrificarse por la dama. Ya sabéis que Ginebra se enamoró de Lancelot sin poder remediarlo, de modo que tenemos la primera novela en la que se muestra un romance a tres bandas. Y desde luego, la obra no está falta de aventuras, intrigas y peligros. ¿Es o no, por tanto, el formato de una posible novela romántica?

Si conocemos la historia de estos tres personajes, a los caballeros de la Mesa Redonda, la leyenda del Santo Grial y Camelot, es gracias a Chrétien de Troyes. Lejos de pasar desapercibido como clérigo que era, dejó volar su imaginación en historias fantásticas que, al menos a mí, me han hecho soñar despierta. Porque ¿a quién no le gustaría encontrar el Santo Grial? Incluso Indiana Jones fue en su busca, no digo más. 

Aunque la historia de Lancelot puede ser la más conocida de sus novelas caballerescas, la primera que escribió fue Erec y Enide. En ella, Erez, caballero de la corte de la reina Ginebra, se ve envuelto en una aventura en la que conoce a Enide, una muchacha buena y llena de ternura, de la que se enamora y con la que se casa. Como veis, otro argumento romántico repleto de aventura. 

Los escritos de Chrétien no solo han llegado a ser famosos, sino que han influido en otros escritores y se dice incluso Wagner, compuso su obra Parsifal inspirado en este escritor de origen francés.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Otra reseña estupenda para Lili



Rocío DC ha hecho una estupenda crítica para mi novela, Lili, la intrépida hija del duque, en RNR. Un millón de gracias,   Rocío, me alegra mucho que hayas disfrutado con la novela y te agradezco enormemente que hayas empleado un rato de tu tiempo para hacer la reseña.
Os dejo un parrafito, pero podéis leerla pinchando aquí.








jueves, 5 de diciembre de 2019

Días de ira, noches de pasión

El próximo mes de febrero saldrá a la venta la tercera entrega de la trilogía Un romance en Londres, titulada Días de ira, noches de pasión. Os dejo este trocito para que vayáis abriendo boca:


Se presionó el puente de la nariz para aligerar el dolor de cabeza que se le estaba despertando. Necesitaba un baño, cambiarse de ropa, tomarse una de las tisanas que preparaba Mirna para las jaquecas. Todo, antes de afrontar su encuentro con el nuevo huésped de Traveron House. Y prepararse para hacer frente a otro enemigo, si llegaba el caso.

Sin embargo, el destino no quiso concederle el aplazamiento. Con una mano ya en la barandilla de la escalera, oyó que se abría la puerta del comedor y se volvió. Julius salía acompañado de un hombre joven y venían en su dirección.

Se sobresaltó.

Sus pulsaciones comenzaron a dispararse porque le costaba creer lo que veía.

¡No podía ser cierto!

La Providencia no era nada justa poniéndole delante al hombre con el que había soñado durante años.

Porque era él.

Su cabello, un poco más largo que como lo recordaba, pero reluciente y bien peinado, seguía siendo del color del cobre bruñido. La única diferencia entre los ojos de su hija y aquellos otros, eran unas ligeras arrugas junto a los párpados que, por otra parte, le hacían más interesante. Estaba cambiado. Mucho. Pero, sin duda, había ganado atractivo con los años.

─¡Vaya, vaya! ─Llegó hasta ella su voz, desinhibida, sin ninguno de los alardes jactanciosos del día anterior─. Por lo que veo, estamos destinados a encontrarnos.

─¿Os conocéis? ─Oyó la pregunta de Julius, pero apagada, porque toda su atención se estaba diluyendo.

A Sabrina le aumentaba la presión en el pecho, no conseguía controlar la angustia que le impedía respirar.

Se aferró como pudo al pasamanos, víctima de un mareo; le fallaron las piernas, comenzó a perder la noción de lo que le rodeaba y fue engullida por un pozo de oscuridad.



  

martes, 3 de diciembre de 2019

Cisneros en Trujillo

El cardenal Francisco Jiménez de Cisneros es otro de los personajes reales que aparece en una de mis novelas: Destinos cautivos. Siguiendo el deseo de alguna lectora, hago un corto resumen de quién fue y la causa de elegirlo como secundario en mi inventada historia. 

Nació en Torrelaguna, en 1436 y murió en Roa en 1517. En realidad, se llamaba Gonzalo; cambió su nombre al ingresar en una orden franciscana, tras una crisis espiritual. Fue arcipreste de Uceda, capellán en la catedral de Sigüenza, Vicario General en esa diócesis, arzobispo de Toledo, inquisidor de Castilla y Regente de España, entre otros cargos. Se vio obligado a cumplir este último, el de regente, en dos ocasiones. La primera, cuando la reina Juana, tras la muerte de Felipe el Hermoso, no fue capaz de llevar las riendas de Castilla. La segunda, tras morir Fernando el Católico, hasta la llegada a España de Carlos I. 

Es muy probable que a él le hubiera gustado de llevar una vida retirada de la política, que tantos quebraderos de cabeza le dio, pero la reina Isabel la Católica le pidió ser su confesor en 1492, y no pudo negarse. Luego se demostraría que su signo no era pasarse la vida orando, sino dirigiendo el reino con mano firme, hasta entregárselo a Carlos I, el primogénito de la reina Juana. 

Fue el promotor de muchas reformas en el clero, algunas de las cuales, todo sea dicho de paso, no hicieron demasiada gracia a los componentes del mismo. Además, difundió el Evangelio en el reino de Granada, envió misioneros al Nuevo Mundo, y controló que no se abusara de los indígenas. Lo que tampoco fue bien visto por otros muchos que tenían intereses allí. Por otro lado, fue un defensor a ultranza de los textos antiguos y de los códices, llegando incluso a mandar construir una capilla en la catedral de Toledo para guardar estas reliquias del conocimiento. 

¿Sabíais que fue Cisneros quien obligó a que toda persona tuviera nombre y apellido? Pues sí. A la gente se la conocía por el nombre y un mote que, normalmente, tenía que ver con su lugar de procedencia. Y fue este cardenal el que determinó que el apellido del padre se fijara tras el nombre de los hijos y de sus descendientes. 

Contar todo lo que aconteció para que llegara a ser Regente, sería un poco largo. Basta saber que, tras la muerte de Isabel la Católica, su hija Juana y su esposo Felipe tomaron el trono de Castilla. Pero Felipe murió y Juana enloqueció, por lo que los nobles decidieron que alguien debía asumir la figura de Regente. Unos nobles deseaban a Cisneros, otros que volviera a gobernar Fernando el Católico, ya que así lo dejó escrito en testamento la reina Isabel. Sin tener en cuenta a unos y otros, Juana quiso reinar en solitario. Cisneros acudió entonces al rey Fernando el Católico, le pidió ayuda, y este se entrevistó por fin con su hija, retomando el gobierno de Castilla. Esta actitud conciliadora de Cisneros, pensando solo en el bien del reino, hizo que se ganara el capelo cardenalicio. Y cuando Fernando renunció definitivamente a la regencia de Castilla, las Cortes ratificaron a Cisneros como regente, en 1510, hasta la llegada del emperador. 

Para no extendernos demasiado: fundó la Universidad de Alcalá de Henares, buscando a los mejores maestros, y dotando a la misma de una extraordinaria biblioteca. La primera piedra se puso el 14 de marzo de 1501.

Durante su segunda regencia, se puso en marcha un complot, por parte de algunos nobles, para usurpar el trono a Carlos I, en beneficio de su hermano Fernando, criado en España. 

Y aquí es cuando la figura del cardenal cobra importancia en mi novela, Destinos cautivos, y me tomo la licencia de contar que, con la ayuda de Diego, abortó el supuesto intento de asesinato del infante. El viaje, pues, desde Los Arrayanes, la hacienda de los protagonistas de la novela, hacia Santander, para recibir al emperador, es por supuesto una invención mía. Aunque sí es verídico que murió en Roa, sin poder superar su enfermedad, de camino a su destino.


domingo, 1 de diciembre de 2019

Una reseña para Rivales de día, amantes de noche

El blog Na Marta i els llibres tiene entre sus reseñas esta de mi libro Rivales de día, amantes de noche. Me alegra mucho saber que lo ha disfrutado y le agradezco profundamente el tiempo empleado en reseñarlo y compartir sus impresiones.


Os dejo un trocito de la crítica y os invito a que paséis por el blog a leerla entera.

En definitiva, la autora, nos deleita con una novela de época, donde el amor, la pasión y las aventuras están muy presentes.
Es mi primera lectura que hago de esta autora. ¡y no será la última! Era una de mis lecturas pendientes. Me ha gustado mucho, me ha parecido una lectura amena, divertida y romántica a partes iguales. Estoy deseando leer las dos novelas que continúan con la trilogía, puesto que aunque en esta primera la trama queda concluida, quiero ver como continua.


jueves, 28 de noviembre de 2019

Artículo: El carné de baile

Rara es la novela de época en la que no aparece. Aunque ya lo nombré en otro de mis artículos “Los bailes”, pasé de puntillas por él. Si os parece, podemos conocer algo más. 

A veces podía ser una simple tarjeta doblada, pero nuestras protagonistas de la aristocracia, los utilizaban algo más trabajados para anotar el nombre de los caballeros con los que bailarían durante la velada. Por norma, llevaban impresas las piezas y, a su lado o debajo, el nombre del agraciado. 


La costumbre de llevar un carné para los bailes apareció en el siglo XIX, cuando las clases altas organizaban veladas en las que se agasajaba a los invitados con bebida y delicatessen, igual daba que fueran bailes normales o de máscaras. Cada dama, llevaba su respectivo carné, deseosa de llenarlo. 

Había auténticas maravillas de este complemento, tan indispensable como los guantes, que no se quitaban a lo largo de la noche porque, como ya sabéis, no estaba bien visto que hombres y mujeres se tocasen sin estar protegidos por esas prendas. 

El carné, acompañado por supuesto por un diminuto lapicero que solía colgar del mismo con un cordón más o menos bonito, podía estar confeccionado de raso, haciendo juego o no con el color del vestido que se luciera esa noche; con piedras incrustadas y hasta de plata. Todo dependía de lo presumida que fuera la dama y de su poder adquisitivo, claro está. 

Algo curioso que encontré buscando información: parece que una costumbre era que las solteras, es decir las que estaban en edad de buscar esposo, llevaran un carné hecho con nácar. Sin embargo, las casadas lo usaban de marfil y las viudas de azabache. En este tipo de accesorios se reemplazaban las hojas interiores para cada baile, mientras que los de simple cartón se tiraban al acabar la velada. Algunas personas lo guardaban como recuerdo de la fiesta, o para evocar haber bailado con ese o aquel caballero. 

Pero no creáis que eran solo las mujeres quienes anotaban los nombres de sus parejas de baile, no. Los hombres llevaban algo similar. De otro modo ¿cómo acordarse de qué pieza habían solicitado a cada dama? 

En revistabicentenario.com he encontrado la fotografía de unos carnés de baile de lo más curioso. 


Por último, os diré que se hicieron tan populares, que los comerciantes acabaron por introducirlos entre los objetos que vendían, llegando incluso a ofrecer a las damas juegos de carné-bolso-abanico.

martes, 26 de noviembre de 2019

Una fantástica reseña para Lili

Marta, en la plataforma Babelio, ha tenido el detalle de hacer esta preciosa reseña para mi última novela, Lili, la intrépida hija del duque. No solo me hace muy feliz que le haya gustado, sino que agradezco sobremanera que haya invertido su tiempo en escribir y compartir su opinión. Os dejo un trocito de ella, pero si queréis leerla entera, pinchad aquí.

Los protagonistas me han fascinado. Lili es, sin lugar a dudas, intrépida. Es una joven decidida, con carácter, que no se conforma con ver pasar la vida, sino que quiere tomar parte en ella. En ningún momento me ha parecido una cabeza loca que se arriesga sin medir las consecuencias; por el contrario, Lili sabe bien a lo que se enfrenta, pero no quiere ni puede quedarse callada. Diría -si no fuera porque no es un personaje real- que es una figura icónica del feminismo de su tiempo.