martes, 14 de enero de 2020

Artículo: ¿Una taza de té?


Estar en Inglaterra, digamos Londres, y no pasarse por Harrods para degustar el té de las cinco de la tarde, es casi inusual. No solo se trata de tomar una taza de té, no, se trata de disfrutar de toda una tradición con sándwiches, tarta y hasta pastelillos. A veces, incluso, con una copa de champán. Cuesta caro, pero es una experiencia única, de verdad. 

El té e Inglaterra van de mano, y eso que nunca ha habido producción allí, siempre ha sido importado. Pero desde, más o menos, mediados del siglo XVII, ya se tomaba, aunque fue bastante después cuando se convirtió en tradición, concretamente en el siglo XIX, de la mano de la duquesa de Bedfor. Al parecer, una tarde que no se encontraba bien, pidió que le sirvieran té con alguna cosilla de comer, se sintió mejorada después y tomó la costumbre de invitar a los amigos. 

Ahora existe un tipo de té para el gusto de cada uno: verde, rojo, negro, blanco, amarillo, aromatizado con un sinfín de productos, desde la naranja hasta el chocolate). Y puede ser todo un ritual tomar esa taza de la tarde, con tazas preciosas y teteras que son una maravilla. Se puede tomar solo, con azúcar, sin ella o con una nube de leche. También con una rodajita de limón. Hay quien, en lugar de agua, utiliza leche, aunque más de un amante de esta bebida quisiera matarlo. 

Las hojas pueden estar enteras, rotas, tamizadas o molidas; estas últimas se usan para las bolsitas. Y a un tipo de hojas, distinto tiempo de mantenerlo en el agua hirviendo antes de tomarlo, puede ir desde 20 segundos a 5 minutos. 

Si sois muy frikis del té podéis comprar una tetera Yixing, que está hecha de arcilla, surgida en China en el XV. Al principio, los alfareros usaban una arcilla llamada zhisha, de calidad inferior, pero durante la dinastía Ming (1502-1521), un monje de Yixing fabrico una tetera con arcilla de ese lugar, comprobándose que era excelente. 

En Europa se conoció gracias a los portugueses que llegaron a India en 1497, aunque el primer cargamento llegó a Ámsterdam en 1610. A Francia llegó unos 25 años más tarde, y en Londres se puso de moda en 1657. En un principio, no se consumía en grandes cantidades, pero se fue extendiendo. 

Los países que más producen son China, India, Kenia y Sri Lanka. 

Según los chinos, al emperador Shen Nung, que se encontraba descansando a la sombra de un árbol de té, le cayeron varias hojas en el agua hirviendo, aquello empezó a oler de maravilla y lo probó. En sus inicios, se tomó a modo de medicina. Sin embargo, se extendió con rapidez y, a su alrededor, se creó toda una cultura. Tanto es así, que un grupo de comerciantes pidió a Lu Yu, un escritor conocido en aquel entonces (sobre el año 800), que dejara constancia de todo el ritual del té porque, para ellos, tenía mucho que ver la forma de prepararlo con la armonía de la existencia. Curiosamente, beber té influyó para el desarrollo de la cerámica china. 

En resumen, que podéis tomar una taza de té como más os guste. Ahora bien, no se os ocurra soplar si está caliente, hay que dejar que tome temperatura. Las damas de antes no soplaba; vosotras tampoco. 

¿Nos tomamos una taza de té?


2 comentarios:

Unknown dijo...

Si, claro...en vuestra compañía mucho mejor.

Unknown dijo...

Siempre es más agradable tomar el té en buena compañía, cierto.
Gracias por entrar. Un beso!!

Nieves