domingo, 14 de febrero de 2010

Aventuras y desventuras del caballero Escobar (Historia de amor en rima) 1ª parte




Tal y como prometí, voy a ir colgando la obra de teatro con la que he colaborado en el Especial San Valentín de la revista RománTica'S.






AVENTURAS Y DESVENTURAS DEL CABALLERO ESCOBAR
(Historia de amor en rima)

Presentación:


Fulgencio Escobar y Giuseppe de la Toscana son dos fugitivos de la Guerra de Flandes. Sin oficio ni beneficio y muertos de hambre, subsisten seduciendo a criadas que les proporcionan comida y ropa de sus señores.
Se enteran de que hay una fiesta y se cuelan en la hacienda de Fuencisla de Arcón y Gil, una mujerona gruesa, madrastra de Esmeralda, fea como un demonio. Pero la de Arcón debe casar a toda costa a la muchacha si quiere obtener los 50.000 florines que le legó su difunto esposo. La misma cantidad irá destinada a Esmeralda.
Cuando nuestros villanos, tras asaltar a un par de borrachos para quitarles la ropa, se cuelan en la fiesta, ambas ven su oportunidad y tontean con ellos.
Pero nuestros amigos se asustan y escapan.
Fuencisla manda guardias tras ellos y llama a un cura, dispuesta a todo por el amor de Guissepe, del que se ha encandilado, porque hace tiempo que no cata varón.
Los apresan y al final, no les queda más opción que aceptar la boda, pero, a cambio, dejarán de ser unos vagabundos.
Y hasta terminan enamorándose.


ACTO I

ESCENA ENTRE FULGENCIO Y GIUSEPPE, EN UNA TABERNA DE SALAMANCA.



Fulgencio:
-No sé qué vamos a hacer.
Llevamos vida de perros,
y apenas quedan criadas
que atiendan nuestros requiebros.

Giuseppe:
-Tienes razón, Escobar.
Es que me hierve la sangre.
¿Para qué tantas batallas.
allá en el lejano Flandes?
Ahora somos pordioseros,
sólo catamos las sobras,
nos vestimos de prestado.
Y no hablemos de las hembras…
porque eso es más jorobado.
No nos queda una moneda,
lo del calzón, ya me arde,
y no tenemos futuro
ni muchacha que nos ladre.

Fulgencio:
-Se dice perro, Guiseppe.

Giuseppe:
-Se diga como se diga,
pero o levanto unas faldas
o me doy a la bebida.
¡Otro vino, tabernero!

Fulgencio:
- No pidas más, malandrín.
Nos van a cortar el cuello,
no llevo un maravedí.

Buscona:
(acercándose
a Giuseppe)
-Hola, guapo. ¿Qué te cuentas?
¿Quieres subir un ratito?
Mira que yo estoy dispuesta.


Fulgencio:
-Ya nos mira el tabernero.

Giuseppe:
-Está mirando a la chica.


Buscona:
-Es que a mí, me miran todos,
por pechugona y bonita.
¿Subes o no, pichoncito?
¡Anda! que estoy animada.

Giuseppe:
-(Ya me gustaría, ya)
¿Cuánto pides, dulce dama?

Buscona:
-Un par de maravedíes.
Pongo cuerpo y pongo cama,
sábanas limpias, toalla,
y una colcha y hasta flores.

Giuseppe:
-Lo siento mucho, preciosa,
pero es que tengo hemorroides.

Buscona:
-¡Pues vaya noche que llevo!
Hoy ni me estreno siquiera.

Giuseppe:
-(Ya te estrenaría yo
de tener la bolsa llena)

(la chica se marcha enfadada)

¿Ves tú? ¡Que no puede ser!
Esto no es vida, Fulgencio.
¡Decir que tengo hemorroides
por no poder pagar precio,
en vez de decir : avanti
y revolcarme en su lecho!
¡Qué triste vida la nuestra!
¡Qué dolor me da el perder!

Fulgencio:
- Deja de decir chorradas
y prepárate a correr,
que ya viene el tabernero,
y la factura es muy larga.

Giuseppe:
-Anda, pues sal tú primero.
Yo cubro la retirada.


Salen por patas de la taberna perseguidos por el tabernero y su ayudante que les gritan.

Ya lejos de peligro….


Fulgencio:
-Vaya carrera, compadre.
Casi nos pilla el mastuerzo.

Giuseppe:
-Dame tu puñal.

Fulgencio:
- ¿Por qué?

Giuseppe:
- ¡Me voy a matar, Fulgencio!
¡Me atravieso el corazón!
Al menos en la otra vida,
no tendré este calentón.

Fulgencio:
- Pero ¿qué dices, merluzo?
¡Como que voy a dejarte!
Por si tú no lo recuerdas,
me debes quince reales.
Deja de hacer tonterías,
escucha y calla protestas,
que lo que voy a contarte
despejará tu sesera:
Escuché a un caballerete,
en la plaza, el otro día,
que hoy celebran una fiesta
en una hacienda vecina.
Si conseguimos dos trajes,
dos capas, dos estiletes,
nos haríamos pasar
por caballeros con temple.


Giuseppe:
-Nos podríamos colar,
comer y beber de balde,
y puede que hasta robar
un par de calzas granate,
porque en estas ya no cabe
tela con la que tapar

Fulgencio:
-Entonces ¿a qué esperamos?
Sonríe y… ¡vamos allá!




ACTO II


VEN A DOS CABALLEROS BORRACHOS COMO CUBAS Y LES SIGUEN HASTA UN CALLEJÓN, DONDE LES ASALTAN.


Borracho1:
-¿Digo mal o nos persiguen?

Borracho2:
–Dices bien, aunque no veo,
que se me ha subido el vino,
un tinto de Almendralejo.
Yo sólo distingo bultos.
Enlutados. O cabestros.
Pero mi nariz es fina
y te juro que los huelo.

Borracho1:
-¿Quién va?
Mostrad vuestros rostros.
¿Quién sois?
Luchad cara a cara.
Y si buscáis nuestras bolsas
sabed que ya están muy flacas.

Giuseppe:
-Los sombreros, las espadas,
las capas y los bolsillos,
si a sus mercedes, no importa,
incluso los calzoncillos.

Borracho 1:
(sacando
la espada)
-¡Vive Dios! ¡Eso es insulto!
y lo habréis de pagar caro.
El dinero doy gustoso
por no llegar a las manos,
pero en cuanto al calzoncillo…
¡Saca tu espada, del Prado!

Borracho2:
-Si ya la intento sacar,
pero es que se me ha atascado.
¿De dónde era el puto vino,
de Zaragoza o de Almagro?

Borracho1:
-Dijiste de Almandralejo.
Es verdad, estás borracho.

Borracho2:
-Por si eso no fuera poco,
creo que me estoy meando.
¡En guardia! ¡A mí, malandrines!
Echad las capas a un lado,
que quiero veros los rostros,
según os vaya ensartando.

Borracho1:
-¿Digo mal o es una liga
lo que tienes en la mano ?
Que no es la espada, Vicente.
Que no es la espada, muchacho.

Borracho2:
(llevándose
la liga
A la nariz)
-Dices bien, aunque no veo,
Pero sí. Y huele a ajos.

Fulgencio:
-Basta ya de tonterías,
entregad el aguinaldo,
y si os quitáis ya las ropas
prometemos no mataros.

(Los dos borrachos se desnudan)

-Me pido la capa verde,
el sombrero de buen trazo,
las calzas de éste, su espada,
y el chaleco de brocado.

Giuseppe:
-¿Las calzas de éste?
¡Pardiez!
Déjame elegir al menos.

Fulgencio:
-Es que el mío se ha meado.

Giuseppe:
-¡No me jorobes, Fulgencio!

(Les roban todo y se van dejándoles en cueros).

Borracho1:
-¿De verdad nos han robado?
¿No habrá sido ensoñación?
El caso es que noto frío,
y mi capa es de visón.

Borracho2:
-Nos han robado, Rosendo,
con valor y con donaire.
Al menos yo, te lo juro
tengo todo el culo al aire.


(Continuará mañana...)



6 comentarios:

condesa de vilches dijo...

A ver si saco tiempo para leer estas aventuras y desventuras; me ha hecho ilusión ver que alguien aún escribe teatro en rima, además en ese verso tan español y castizo como es el octosílabo.

Un saludo

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Condesa.
Es algo que tenía ganas de hacer y alfinal me he animado.
Espero que te guste.

Un beso fuerte

Carmen Fernández del Barrio dijo...

Nieves, leer esto es un descanso para la vista y la mente, últimamente es difícil leer algo así. Me encanta y espero que haya más "entregas" jejeje!!

Un beso maestra.

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Carmen, guapísima.

Solamente consta de 3 partes, espero que hayas podido verlas todas. En caso contrario, me lo dices.

Me lo pasé genial escribiendo ese mini-obra en prosa.
¡Gracias!

Muchos besos

Carmen Fernández del Barrio dijo...

Sí!! ya he buscado en las etiquetas del blog y he encontrado las dos partes que me faltaban.Aún a riesgo de ponerme pesada...gracias por estos pedacitos de buena lectura.

Mil besos.

Nieves Hidalgo dijo...

Carmen, bonita, gracias a ti por entrar y leerlo.

Un besazo.