domingo, 18 de noviembre de 2018

¿Quieres saber cómo surgió la trilogía Un romance en Londres?

TRILOGÍA UN ROMANCE EN LONDRES





Desde que escribí la trilogía de los hermanos Gresham ─Christopher, Darel y James─, no había vuelto a plantearme hacer otra. Sin embargo, me apetecía mucho volver a embarcarme en la Regencia, un género que me entusiasma.

Todo surgió una noche de verano, en Portugal, mientras tomábamos una copa. ¿Por qué no otra trilogía? Pasamos un rato divertidísimo planeando qué historias podía elegir y qué títulos poner a cada una de ellas. La verdad es que no nos costó demasiado, enseguida dimos con los tres que queríamos, los apuntamos en una servilleta y, a la vuelta de ese viaje me puse manos a la obra. Había que buscar novelas que estaban dormidas y rescatarlas. 

Ahora bien, ninguna de ellas coincidía en época: una era de 1808, otra de 1818 y la tercera de 1858. Adecuarlas era lo complicado, pero resultaba más interesante incluso porque, como ya imaginaréis, me veía obligada a cambiar mil cosas. ¡Y eso me encanta! Siempre digo que el borrador de cualquier novela a la que acaba por salir publicada, se parece como un huevo a una castaña, pero es cierto, no exagero lo más mínimo; lo cambio de arriba abajo. De modo que el proyecto era de los que me gustaban. 

Para la primera entrega, Rivales de día, amantes de noche*, tomé una novela que en la que los protagonistas eran Alan y Barbara.

La segunda quedó adjudicada a la historia de Jason y Nicole, que se publicará con el título Ódiame de día, Ámame de noche.

La tercera elegida fue la novela de Kenneth y Sabrina, que saldrá al mercado como Días de ira, noches de pasión.

¿Cómo son los protagonistas masculinos?

Alan, Jason y Ken son amigos desde la infancia, han estudiado juntos y compartido travesuras. La guerra contra Napoleón les hace abandonar su vida habitual para sumergirse en el horror de la contienda. La batalla de Leipzig, el mayor enfrentamiento armado contra las tropas de Bonaparte, les une más si cabe. Ninguno de ellos sale indemne de la guerra y la personalidad de cada uno les hará retomar sus vidas de forma distinta.

Alan es el más juerguista de los tres, el que tiene mejor humor y, posiblemente, el que se reintegra a la sociedad con más facilidad. Le atormenta un secreto, pero se niega a contárselo a nadie y, por culpa de él, ha jurado no dejarse atrapar por ninguna mujer. Para él la vida es una copa que apurar hasta la última gota, no quiere ni oír de hablar del amor. Hasta que todo se le tuerce al conocer a Barbara, claro.

Jason, sin embargo, es un hombre atormentado. En Leipzig está a punto de morir, solo la ayuda de sus amigos consigue que salga adelante, y cuando cree que su mundo vuelve a estar en su lugar, la traición de una mujer lo destroza. Ha jurado odiarla, desentenderse de ella, actuar como si no existiera… Pero no cuenta con que del odio al amor hay un paso muy corto.

Ken es el último de los protagonistas masculinos. Contrariamente a sus dos amigos, él no ha abandonado el ejército, continúa trabajando a las órdenes de Wellington. Necesita estar alejado para olvidar su pasado: una madre acobardada, un padre despreciable, una herencia no deseada y un título que se niega a utilizar. Cuando, por fin, regresa, se encuentra con un problema que no espera: su abuelo ha acogido a una mujer en su casa, y él se propone desenmascararla.

¿Cómo son las protagonistas femeninas?

Las tres tienen en común su tesón y no dejarse amilanar por las circunstancias. Son tres luchadoras que, cada cual, a su manera, deben enfrentarse con destinos no deseados.

Barbara, huérfana, nacida en Inglaterra, pero criada en Escocia, pierde al único pariente que le queda; no tiene más remedio que aceptar la tutoría de un hombre al que, desde el principio, se enfrenta. Un vizconde tan terco como ella.

Nicole se verá abocada a recomponer, pieza a pieza, un pasado que le es ajeno. Siente el odio de un esposo al que no recuerda y, al mismo tiempo, la llama que se enciende en sus ojos cuando la mira. Si quiere arreglar las cosas, deberá dar el primer paso.

Sabrina es la protagonista que ha tenido un pasado más doloroso. Un enamoramiento de juventud la lleva a cometer un error enorme. Lucha con uñas y dientes por mantener la dignidad, cree haber alcanzado la estabilidad… Pero aparece de nuevo en su vida un hombre al que nunca ha olvidado. 

Ya sabéis que me gusta emplazar mis aventuras en épocas de la historia y, por tanto, he de estar siempre buscando información sobre distintos temas: batallas, licores, juguetes, peinados, perfumes… Dada la dificultad de explicar todo eso dentro de la narración, prefiero comentarlas aparte, así que os recomiendo que visitéis la sección «Por si os interesa…»; vais a encontrar artículos muy interesantes.

Barbara y Alan, Nicole y Jason, Sabrina y Ken os esperan para compartir con vosotros su aventura.






*Rivales de día, amantes de noche ya está a la venta en digital  y papel.

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