sábado, 20 de marzo de 2010

Halcón negro (extracto del capítulo 4º)


El abrigo de los bosques y la libertad de los páramos, hizo recordar a Patrick de Boissy. Allí había pasado buena parte de su vida y volvía a sentirse en casa. Pero, sobre todo, ansiaba volver a ver la colina en la que se alzaba el castillo. El tiempo dedicado a sus tierras habían supuesto la prosperidad para él y para sus vasallos. El anterior señor de Languedoc fue un amo descuidado y cuando Patrick se hizo cargo de aquellas tierras no encontró más que campesinos hambrientos, incapaces de pagar siquiera una parte de los impuestos. Las casas estaban en mal estado, los campos apenas labrados, las roturaciones abandonadas y el ganado famélico. Bajo su férrea mano, regresó la bonanza a Languedoc. Resultó un trabajo arduo, pero tres años y la confianza de sus gentes, consiguieron el milagro: moradas decentes, campiñas labradas donde trigo y cebada se doraban, vacas y ovejas lustrosas. Sobre todo, vasallos agradecidos que recuperaron la fe en la vida y las ganas por el trabajo bien hecho.
Se había sentido orgulloso de lo que estaba creando para él, para Isabel y para su hijo.
Para Isabel...
El recuerdo de su difunta esposa le obligó a encajar los dientes. Por ella, por su traición, había decidido marchar de nuevo a la guerra, olvidando su deber como conde y sustento de todos cuantos estaban a su cargo. Herido como un perro apaleado. Y ahora, lo lamentaba.
Dejó a su medio hermano, Laurent de Crécy, a cargo de todo. Nunca existió entre ellos un vínculo fraternal, pero era su familia. Laurent era demasiado visceral y él, demasiado frío. Los largos años guerreando le convirtieron en un hombre de acero. Había visto demasiadas muertes.
Y esa fue alarma que empuñó Isabel contra él cuando descubrió su traición: su frialdad.
Se masajeó la nuca, comenzando a notar el cansancio del viaje. Se aupó sobre la silla y divisó el claro que anunciaba el final del bosque. Aceleró el trote de Charbon y minutos después llegaba a una pequeña aldea.
Anochecía y estaba necesitado de una buena cena, un baño y un jergón. Por ese orden. El lugar parecía tan bueno como cualquier otro para pernoctar.
El pueblo lo componian unas pocas casas de paredes de ripia y tejados de paja. Y una capilla.
Cuando el negro semental de guerra enfiló la única calle de la aldea, unas cuantas mujeres se apresuraron a alejar a los chicuelos, perdiéndose en el interior de las viviendas. No le importó demasiado, pero le extrañó el temor de aquellas gentes. Hubiera resultado lógico de haber ido ataviado para la batalla, pero ahora vestía con sencillez, aunque su altura y su complexión le señalaban como un guerrero.
Se apeó frenta a lo que parecía ser la posada. Al menos, eso indicaba el roñoso cartel que colgaba sobre la puerta y que chirriaba, mecido por el viento: Maison du Penitence. Casa de Penitencia. Le hizo gracia el nombre. Y rezó para que no fuera un sacrificio pasar la noche allí. Ató el caballo a un poste y empujó la puerta.
El interior estaba en penumbra y no era demasiado grande. Las ventanas eran estrechas y escasas, protegidas por contraventanas de madera gastada. En la única estancia se abrían cuatro huecos donde se habían colocado camastros y, al fondo, se veía una rudimentaria cocina. Las paredes estaban desnudas, el techo era bajo y el suelo de tierra batida cubierto de paja seca y hierba sucia. A la derecha, tres mesas, una de ellas ocupada por dos parroquianos.
El calor era sofocante debido al fuego en el que una olla hervía desprendiendo el agradable aroma de un guiso. El estómago le lanzó un doloroso aviso, así que ocupó una de las mesas y se recostó en el muro.
Al momento, un hombre de baja estatura estuvo a su lado obsequiándole con una sonrisa desdentada mientras se limpiaba las manos en un mugriento mandil.
-¿Puede dar de comer a un viajero? –le preguntó-.
-Si el viajante tiene dinero con el que pagar...
Patrick tomó la bolsa que colgaba de su cinturón, abrió el cordón y depositó un par de monedas sobre la madera. Los amarillentos ojillos del posadero brillaron de codicia y alargó la mano. Pero antes de que pudiera hacerse con ellas su muñeca quedó atrapada por unos dedos largos y fuertes como grilletes, haciéndole respingar y mirar al recién llegado un tanto temeroso.
-Necesito también un baño y una cama.
-Por una moneda más, puedo enviarle a mi nieta para que le caliente el catre.
-Sólo necesito comida, un baño y un lugar donde tumbarme.
-¿Está usted seguro, señor? -chascó los dedos y una muchacha que no parecía tener más de doce primaveras, apareció desde un rincón-. Es bonita, ¿verdad? No es virgen, claro, pero sabe complacer a un hombre. ¿Una moneda más?
Los ojos verde-azulados de Patrick de Boissy se convirtieron en dos rendijas. ¡Por amor de Dios! Aquella chiquilla debería estar aún jugando con muñecas. Pero el buitre carroñero acababa de decirle que no era virgen. Le atacó un súbito deseo de agarrar al posadero del cuello y dejarle colgado de uno de los ganchos del techo donde se aireaban jamones.
-Eh, Penitencia –le llamó uno de los parroquianos-, yo te pedí a la chica para esta noche. ¿Es que se la vas a ofrecer a un extraño antes que a mí?
-¡Tú me debes aún seis monedas, Françoise! -respondió de mal talante. Y él tiene dinero.
-Pero a mí me conoces y ya me has fiado otras veces.
-Yo sólo conozco el color del dinero y el tuyo no lo he visto desde hace dos meses -zanjó el tema-.
Así que Penitencia no era otro que el nombre de aquella carroña, se dijo Patrick. Pues él iba a hacerle pasar una y larga. Echó un vistazo a la niña que se encogía tras su abuelo sin atreverse a levantar la mirada.
-¿Cómo te llamas?
Un par de ojazos oscuros le prestaron atención. Pero volvió a bajar la cabeza de inmediato.
-Douce, mi señor.
-Dulce. Es un nombre precioso.
-Como es ella -intervino el anciano-. Puede ser lo más dulce que hayáis tenido debajo de vuestros calzones, señor-.
Patrick apoyó las palmas en la mesa y se incorporó lentamente, hasta alcanzar toda su estatura. El posadero retrocedió un paso y la chiquilla le siguió. De pronto, no estaba muy seguro de sentirse a salvo frente a aquel hombre de largo cabello leonado, anchos hombros y brazos como troncos, que me miraba furioso.
Con gesto airado, el conde sacó cuatro monedas más y las tiró al pecho del tipejo. Tintinearon al caer al suelo y Penitencia dejó escapar una risita al tiempo que se abalanzaba a recogerlas. No le dio tiempo. Una garra le sujetó por el gaznate y le arrastró por encima de la mesa. Y se encontró frente a un rostro cetrino y frío que le cortó la respiración.
-No quiero a la niña, cabrón. El dinero es más que suficiente para que la dejes tranquila. Y espero que lo hagas, porque si regreso por esta cochina aldea y me entero de que sigues vendiendo a tu nieta, te romperé el cuello -le soltó y el otro cayó despatarrado y rojo por la asfixia-. ¡Y ahora trae comida y prepara el baño y un jergón! –la voz, acostumbrada al mando, le paralizó unos segundos, pero luego salió a escape para cumplir las órdenes-.
Casi al momento dejaban sobre la mesa una escudilla repleta de un guiso de carne y patata, un pichel de cerveza oscura, pan y un trozo de queso.
Ante la comida, el conde se calmó ligeramente. Atacó el guiso y se terminó la cerveza, pero sin dejar de echar miradas beligerantes al posadero. Los otros clientes habían desaparecido del local a su primer gruñido.
-Su baño está preparado, señor –le anunció la niña-.
El posadero extendió un par de mantas raídas sobre una cuerda procurándole un poco de intimidad para su aseo y Patrick no esperó. Estaba agotado y le dolían todos los músculos por la larga cabalgada. Se despojó de sus ropas y se introdujo en una desportillada bañera de madera, demasiado pequeña para su cuerpo.
-Atiende a mi caballo –le gritó al posadero-. Está afuera.
No le respondió, pero escuchó la puerta abrirse y cerrarse.
Casi se quedó dormido dentro del agua a esar de la incómoda posición. Salió del agua, se secó y se puso sólo pantalones y botas. Siempre que viajaba dormía con las botas puestas. Desde aquella vez, hacía seis años, en que le robaron y hubo de caminar descalzo más de diez kilómetros. De todo se aprendía en la vida.
Localizó el catre preparado para él, debajo de uno de los ventanucos. Bostezando, se dejó caer sobre el humilde lecho y un segundo después estaba totalmente dormido.
(Extracto del capítulo 4º)

Ante las peticiones que he recibido para que pusiera otro trocito más de esta novela, aquí os dejo parte del capítulo 4º.
Aprovecho para anunciaros que en breve colgaré otra novela entera. Espero que os guste la idea.
Un abrazo,
Nieves Hidalgo

23 comentarios:

Lina dijo...

Hola!

Me gusta, un blog sobre novela romántica. ^^

Me pasaré de vez en cuando a saludar!

Muchos saludos,
Lina.

www.conociendoamariankeyes.blogspot.com

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Nieves, somos así, nos enganchas y esas época, ya sabes, me pone. Dejas al Patrick dormidito ¿le darás un susto? Dame el 5 y...yo te doy un dulcísimo besito.

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Lina. Es un placer tenerte aquí.
Pásate cuando quieras, ya sabes que estás en tu casa.

Natália, tesoro, he dejado a patrick dormidito sí, y pienso darle un susto muuuuuy gordo. Ay, pobre, ¿verdad? ¿Por qué nos gustará hacer sufrir a los protagonistas?
No tengo más en el ordenador, el resto está en papel. aaaggggg. Lo siento mucho.

Un beso fuerte a las dos

Anónimo dijo...

Nieves estoy que me muerdo las uñas, no sé cómo lo haces pero tus novelas y tus relatos enganchan más que el pegamento!!!!! Espero con impacienca el próximo extracto.
Besitos
Cristina

Nieves Hidalgo dijo...

Ay, Cristina, que es solamente un avance. De verdad, es que no la tengo en ordenador, está en papel.
Me sienta fatal que os enganchéis y o poder seguir colgando más.

PROMETO que pronto, muuuuuuuuuuuuy pronto, os empezaré a colgar una novela por capítulos enterita. palabra de honor.

¿Me perdonas?

Muchos besos.

Anónimo dijo...

Claro que te perdono, Nieves!!!!. Me conformo con leer tus avances.Como tengo de exámenes,estoy "en dique seco" pero esta semana santa tengo pendiente "lo que dure la eternidad". Tengo unas ganas de aparcar los apuntes!!!!
Besitos
Cristina

Carolina dijo...

Bueno, me gustaría ver cómo despierta Patrick...ayy! (suspiro).
En fin, que me conformo lo que nos des. Por cierto, fantástica "Amaneceres cautivos", me ha entusiasmado; tengo pendiente hacer una reseña sobre ella y publicarla.
Muchos besos y abrazos.

Nieves Hidalgo dijo...

Cristina, gracias por comprenderlo. Lo cierto es que me siento mal cuando me pedís más y no puedo darlo. Por eso de vez en cuando os regalo una novela completita, aunque sea un triste borrador; al menos, no os dejo a medias.
¿Tiene lo que dure la eternidad? ¡Qué bien! Si no te enamora Dargo, te debo un desayuno con porras. Cuando y donde quieras.jejeje

Carolina, te prometo que la historia de Miguel de Torres sí que te va a enganchar. Y esa irá completita.
De todos modos, Patrick tiene un disgusto muy gordo cuando despierta, te lo digo para que no te comas la cabeza. Se encuentra prisionero de lady Lorena. Y se las hace pasar canutas, al pobre.
Gracias por decirme tu opinión sobre Amaneceres. Me encantará leer tu reseña. Me avisas ¿vale?

Sois dos personas estupendas, Cris y Carol y os mando un beso fuerte a cada una.

Carolina dijo...

Ay!, gracias, ahora mi imaginación se pondrá a trabajar a destajo pensando en el susto, o mejor, en el encuentro de Patrick con Lorena!
Pero estoy convencida que me "olvidaré" en cuanto conozca a Miguel. Gracias por publicarla entera, eres un cielo.
Ah! cuando esté la reseña te aviso, besotes!

Nieves Hidalgo dijo...

Carolina, gracias a ti por seguirme y por la reseña.

Un beso muuuuuuuuuy fuerte

Bego dijo...

Gracias querida Nieves por darnos otro trozito.

Deseando seguir leyéndote.

Un besazo.

Anónimo dijo...

Ayyyyyy pues yo me he quedado con ganas de más... como siempre...... hacía unos día que no entraba aquí... y llego y me encuentro con otro capítulo!!! que maja eres Nieves!!
Por cierto mi madre se leyó "Hijos de otro Barro"!! y te aseguro que le ha encantado. No es lectora habitual. De hecho es raro que lea, así que la engatusé para que lo hiciera y le ha gustado mucho!!!Claro que no me esperaba menos, porque es un libro precioso, como todos los tuyos.
Un besazo Marta

Mientras Lees dijo...

Nieves, no nos cansaremos de decir que eres fantástica, escribes de una forma que inspira a los demás. ¿Cómo lo haces?, cada día me sorprendes más

Nieves Hidalgo dijo...

Bego, ya me hubiera gustado tener esta pasada y regalarla entera. Gracias por seguir visitándome.

Marta, yo también he conseguido meter a mi madre en la romántica, jajaja. Se está leyendo todo lo que tengo en casa, ha cogido vicio.
Si le ha gustado Hijos, me das una alegría.
Gracias por seguir por aquí.

Mientras lees, sois un encanto. A mí lo que me alucina son las reseñas que ponéis en vuestro portal, son completísimas y muy bien montadas. Gracias por pasarte.

Muchos besos a todas

Kyra Dark dijo...

Me apunto a la idea de que cuelgues una novela entera!!! XDDD.
Jeje, después de amaneceres cautivos estoy como loca mirando cositas tuyas! Me encantó el libro!! No veo el momento de que caiga otro tuyo en mis manos.
Besos y gracias por tus libros!!

Nieves Hidalgo dijo...

Kyra,
sois todas un encanto. No sé yo qué haría sin vosotras.

Después de Semana Santa.... Miguel de Torres.

Besos a montones

sabrina dijo...

Holas Nieves

Confieso ahora si me voy a volver loca. Soy un viciosa empece a leer halcon negro pesando que estaba completa y asi aguantarme el capitulo 39 de angel negro y ahora quede ansiosa por dos novelas.


Rectifico el comentario de marta escribes de maravilla yo era como su mamá no leia ni el horoscopo ahora me deboros los libro sobre todo si la escritoras tiene tu talento

saludos y dame un libro que si este completo no quiero empezar a leer otro incompleto y no lo puedo manda a comprar en linae porq en mi pais no bloquearon la divisas.

de todas formas gracias por tus relatos
ummm... saludos

Nieves Hidalgo dijo...

Sabrina, tienes colgadas completas Brezo blanco y Ariana. En el lateral del blog están las portadas de los dos libros y si pinchas en ellas te lleva derechita al principio de cada una.

Un beso y muchas gracias por quedarte por aquí.

Nancy dijo...

quisiera preguntar si ya esta a al venta el libro de halcon negro? y donde lo puedo conseguir gracias!

Nieves Hidalgo dijo...

Hola Nancy,

Pues lamento decirte que esta novela no ha salido al mercado, la tengo en un simple borrador y he colgado algunos capítulos para que os hagáis una idea.
De momento hay 5 publicadas:

Lo que dure la eternidad
Orgullo sajón
Amaneceres cautivos
Hijos de otro barro
Luna de oriente.

Gracias por interesarse en Halcón Negro.
Un beso muy fuerte

yuli dijo...

olaa acavo de descubrir no hace mucho tus novelas me facinan todas jaja me encantaria q publicaras el "alcon negro" algun dia de verdad me dejastes picada bueno gracias detodos modos

Sonia Grela Aguiar dijo...

Hola nieves , hace ya tiempo que te he escrito y como te dije hace tiempo , eres fantastica escribiendo.
He leido halcon negro y vikingo y me he enganchado a esas dos novelas.
Tienes pensado acabarlas? Uffff, si me dices que no me muero, estoy pendiente de si cuelgas o acabas de escribirlos para poder comprarlos.
Me llamo sonia y espero con ansias algo màs de estos dos libros. Gracias

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Sonia.
Gracias por estar de nuevo aquí, es un placer leerte.
La de Halcón no tengo previsto acabarla, de momento, pero la de vikingo sale para San Valentín con el título de Alma vikinga, totalmente revisada y con capítulos nuevos. Espero que te entretenga.

Un beso grande, grande, grande!!

Nieves