sábado, 2 de enero de 2010

"Juntos para jugar"


Quiero empezar este año presentándoos a Rosalin Hung Fon, una extraordinaria mujer que regala parte de su tiempo de vacaciones ayudando a personas que lo necesitan. Ella es indudablemente todo un ejemplo a seguir. Esta es la crónica de su último viaje contada por ella misma.


“Juntos para Jugar”, este es el nombre de la Asociación en la que colaboro como voluntaria en las clases de bailes de salón, para chicos con discapacidad. Un día recibí un mail de Pepa, nuestra directora, solicitando un voluntario para ir a Italia a un Intercambio Intercultural, asistirían varios países, y cada uno estaría representado por uno o dos monitores y 5 chicos entre 18-30 años con alguna minusvalía. Como el evento duraba 10 días y el mail iba dirigido a todos los voluntarios, casi ni le presté atención, ya que tenemos a veces la costumbre de pensar, primero en que son muchos días, y segundo que entre tantos voluntarios, habrán muchos que opten por ir, pero luego lo pensé y me dije, y por qué yo no puedo ser esa voluntaria.
En el trabajo, consulté los días de vacaciones con mi jefe y no hubo problema, nadie salía en esos días, por lo tanto, los 10 días fueron para mí, así es que el siguiente paso era enviar el mail a Pepa diciéndole que yo podía ser la voluntaria que buscaba. Era la única que se había ofrecido, así es que salí elegida para acompañar a los cinco chicos que posteriormente habían seleccionado.
El intercambio cultural se realizó en Poggio Mirteto, (un pueblo a 70km de Roma) donde nos reunimos varios países, Suecia, Polonia, Francia, Italia y España para realizar unos talleres de vidrio, cerámica, madera además de otras actividades pero lo más importante era la convivencia que íbamos a tener entre personas de diferentes países que no hablábamos el mismo idioma.
La aventura empezó desde el primer día, conocía poco a los chicos que iban conmigo, tres chicas y dos chicos, entre 19 y 26 años y desde el inicio estuvimos muy unidos, sabían que íbamos a un lugar donde no conocíamos a nadie. El viaje fue duro, y admiro lo fuertes que fueron todos ellos. Nos reunimos a las 9am en el aeropuerto y llegamos a las 20:15 a Poggio Mirteto, cargados con las maletas, tuvimos que viajar en avión, tren, luego en bus para finalmente buscar el hostal donde nos encontraríamos con los organizadores, este día sirvió para conocernos un poco más y ganarme la confianza de todos ellos.
Al día siguiente, empezamos a conocer a los otros chicos, monitores y voluntarios, y España comenzó a sobresalir por la manera de ser de algunos de los chicos españoles, especialmente Laura, una niña con síndrome de down, que en su presentación, no bastó solo con decir su nombre, sino que se puso al centro del círculo, hizo unos pasos de flamenco, y terminó de rodillas ofreciéndose al público, fue cuando empezamos a reir y el hielo se rompió completamente.
A través de un juego que realizamos, fuimos capaces de aprendernos los nombres de casi todos. Cada grupo tenía su particularidad, habían tres chicas y un chico franceses en sillas de ruedas, mérito para las dos voluntarias que venían con ellos, las chicas suecas encantadoras, a pesar de su minusvalía hablaban en inglés, los chicos polacos, uno de ellos con un atuendo un tanto gótico, y los italianos, tan simpáticos y amigables, no estaban en el hostal pero venían a hacer los talleres.
Durante los días restantes de convivencia, se realizaron los talleres previstos, jugando siempre con los idiomas, todos terminamos aprendiendo palabras y frases de los cinco diferentes países.
Además de los talleres de vidrio, madera y cerámica, hicimos un día un intercambio gastronómico donde cada uno presentaba lo más representativo de su país, y todos probábamos de todo a la vez que contábamos cuáles eran nuestras costumbres.
Preparar ñoquis, fue otra de las actividades, amasando en conjunto la patata y la harina, para luego una vez listos los ñoquis, cocinarlos y luego a comerlos en la cena. Recibimos también una sorpresa de la banda de música del pueblo cuando de repente aparecieron en el hostal y Laura fue la “directora de orquesta”, que risas pasamos. El domingo lo dedicamos a conocer Roma, fue increíble, tres minibuses y dos coches que nos llevaban, luego todos caminando por las calles de Roma, éramos un grupo muy grande, visitamos los sitios más importantes.
A medida que pasaban los días, conformábamos una gran familia, especialmente con “mis chicos”, Laura me adoptó como su “mama china” , y aunque ella no podía casi hablar, se expresaba bailando, a través de gestos, sus abrazos y sus besos, constantemente nos quería ver abrazados y unidos. Me sentía en un mundo diferente, donde primaba la inocencia, la solidaridad con los demás, sonrisas en todos los rostros, abrazos en todo momento, mucha espontaneidad y muestras de cariño.
Anécdotas hay varias, pero una que me llamó mucho la atención y me conmovió, fue que en una de nuestras fiestas, donde todos bailábamos, y chillábamos de alegría, Celine, una de las chicas en silla de ruedas, tenía tantas ganas de bailar, que se dirigió a la pared con su silla, y haciendo un esfuerzo tremendo, se puso de pie, y apoyando la espalda en la pared, se movía al compás de la música, verla bailando de esa manera, parecía como un milagro, inmediatamente me acerqué para bailar con ella, luego me dijo que se encontraba muy fatigada. Pudieron más sus ganas de bailar que su propio impedimento.

Otra de las actividades que me sorprendió fue la obra de teatro que representaron todos. En tan poco tiempo, se pudo hacer un escenario con cartones, hojas secas, ramas, etc. y algunos bailaron con tanta sensibilidad que a todos nos emocionaron.
Tuve también la oportunidad de dar clases de taichí, hice unos ejercicios enfocados a mover la parte superior del cuerpo, y algunos ejercicios en pareja, las chicas francesas también participaron y se esforzaban por imitar los movimientos, ellas y todos en general, se relajaron con facilidad y disfrutaron de las clases.

Pasaron los días, y este evento llegaba a su fin, llegó el día de la despedida, las lágrimas fueron inevitables, y quedamos en vernos una próxima vez, sea en Francia, Suecia o Polonia y por supuesto, volver a Italia. Nos fuimos un buen grupo al aeropuerto, más lágrimas aún, y luego cada grupo se dispersó buscando la línea aérea que le correspondía. Ya solos, nos sentamos a esperar el embarque, y veía los rostros de “mis chicos”, cansados pero felices de haber disfrutado de tan bonita experiencia, qué recuerdos tan entrañables quedarán en la memoria de cada uno de nosotros.
Para mí , una vivencia de lo más gratificante, donde, como decía Laura, había “mucho amor”, donde hubo mucha entrega de parte de todos, donde pude ser niña otra vez en un lugar lleno de abrazos, sonrisas, donde todos los obstáculos se intentaban superar a base de esfuerzo y voluntad y sobre todo en un lugar donde el “dar y el recibir” estaba presente en todo momento.
Rosalin.


Agradezco a Rosalin este artículo que ha hecho especialmente para el blog, dándonos así la oportunidad de conocer esta Asociación.


8 comentarios:

Ángeles Ibirika dijo...

¡Qué hermoso esto que haces, Rosalin! El mundo sería un lugar mejor si más personas fuéramos como tú. Creo que, de corazón, muchos haríamos cosas parecidas, pero luego llega la pereza, los problemas tontos que nos parecen insalvables… el egoísmo. Y nos quedamos en casita, porque creemos que nada funcionará si la dejamos por unos días, incluso por unas horas a la semana.

Me ha emocionado tu experiencia. Estoy segura que todo eso que has recibido a cambio: abrazos sinceros, sonrisas tiernas, AMOR con mayúsculas, es algo que te llena de satisfacción y te hace mejor persona aún si cabe.

¡Felicidades! No puedo sino admirar con toda mi alma a personas como tú. Sin vosotros, hacía mucho que habríamos dejado de merecer el título de “humanidad”

Un beso enorme para ti, y otro para Nieves por acercarnos a un corazón tan hermoso como es el tuyo.

Patricia Sierra dijo...

Siempre me sorprendes, Nieves. Vengo buscando lecturas románticas y me encuentro con cuentos, entrevistas a autoras no publicadas y muy recomendadas por ti, o como hoy y muchas otras veces causas humanitarias, de justicia o solidaridad en cualquier campo.
Es muy gratificante comprobar que una de mis autoras favoritas, la mejor autora española de novela romántica bajo mi punto de vista y el de montones de lectoras, es una maravillosa persona.
Este ha sido uno de los post mas bonitos y emotivos que he leído en tu blog.
Un inmenso abrazo.
Patricia Sierra

P.D. Es la primera vez que escribo en un blog.

Nieves Hidalgo dijo...

Espero que Rosalin pueda entrar a dejaros algún comentario desde casa.
Gracias, Ángeles por tus palabras, como siempre cargadas de cariño.
Y gracias, Patricia por estar ahí.

Yo puedo asegurar que Rosalin se merece lo mejor del mundo. la conozco porque he trabajado muchos años con ella y confirmo que su paciencia no tiene límites y que siepre está ahí para ayudar a los que lo necesitan.
Decir de ella que es una persona extraordinaria es decir muy poco. No hay adetivo inventado para definirla, de verdad.

Rosalin, te quiero un montón.

Besos a tod@s.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Nieves, eres EL NO VA MÁS!!! Te felicito y felicito a Rosalin por la tarea que lleva a cabo y que tan bien reflejas en esta entrada, como todas las tuyas: SORPRENDENTE Y GENEROSA.
Ánimos Nieves, aunque no te hacen falta cielito estrellado. Bsitooos del Quinto dedicados y míos dulces. !Aves!

Anónimo dijo...

Me ha emocionado este artículo.
Conozco a algunas personas que colaboran en este sentido y desde luego no se lo agradecemos bastante.

Felicidades a Rosalin por ser una persona tan entusiasta, que ayuda a los más necesitados. Todos deberiamos tomar ejemplo.

Besos y abrazos.

CARLOTA

Pilar dijo...

Conozco a Rosalin y doy fe de lo maravillosa persona que es. Creo que con su experiencia con este grupo ha logrado encontrar una vía para compartir todo lo bueno que tiene, que es mucho.
Un beso, Rosi. Consigues emocionar con tu crónica. Gracias por tu generosidad.
Desde Barcelona, besos. Pilar

Anónimo dijo...

Mis felicitaciones a Rosalin por un trabajo bien hecho.
Es impresionante ver las caras de esos chicos, alegres, llenos de vida y felices. Eso no tiene precio.
No conozco a esta chica, pero me parece una persona estupenda.


LINA

Rosi dijo...

Mil gracias por vuestros comentarios, la verdad es que vosotras también me han logrado emocionar con vuestras palabras. Esta experiencia ha sido inolvidable para mí, y aunque las buenas acciones deben quedar en el anonimato, esta vez acepté escribir mi vivencia con el fin de contagiar este entusiasmo por ayudar a quienes lo necesitan. El amor con el que te lo agradecen no tiene precio. Os animo a que encuentren un momento en vuestras vidas por experimentar lo que es ser voluntaria, y así, aportar nuestro granito de arena para conseguir un mundo mejor.