jueves, 10 de diciembre de 2009

Cuento: Rosas para Aurora (3ª parte)

CAPITULO 3



En ese momento llamaron a la puerta y al abrir, varios niños y niñas entraron en tropel en el cuarto. Chillaban, daban saltos y reían alborozados.
-Tenías que haberlo visto –dijo el hijo del médico-. Menudo espectáculo.
-Bailaba mejor cuando el dueño le tiraba de la argolla de la nariz –reía el hijo del carnicero-.
-Lo hemos pasado estupendamente, Isadora –aseguró la hija del fabricante de coches-.
De repente, todos se quedaron callados y miraron a Aurora arrugando la nariz con desagrado.
-¿Qué hace esta niña pobre aquí?
-Échala ahora mismo.
-No irá a comerse nuestra merienda, ¿verdad, Isa?
Para entonces, Isadora estaba ya más que harta de aquellos estúpidos gorrones. Apoyándose en el hombro de Aurora se levantó, los miró uno a uno y les dijo:
-Sois unos necios. Unos mentecatos a los que no les importa el sufrimiento de ese pobre oso encadenado. Unos fantoches que solamente venís a mi casa a tomaros mi merienda –todos estaban mudos de asombro-.
El papá de Isadora, apoyado en la pared y con los brazos cruzados, sonreía de oreja a oreja. Al parecer su pequeña coqueta acababa de recibir una buena lección de humildad y ahora se la estaba enseñando a los demás.
-Unos cretinos, eso es lo que sois todos –continuaba Isadora poniéndoles los puntos sobre las íes-. Esta niña es Aurora, desde ahora mi amiga más querida. A vosotros no quiero volver a veros nunca.
-Pero…
-Isa…
-Entonces… ¿no hay merienda?
Todos se marcharon cabizbajos y avergonzados al ser despedidos de modo tan contundente. Acababan de perder para siempre la habitación llena de juguetes, las sustanciosas meriendas y los riquísimos helados de chocolate.
Aurora también se marchó, después de que el papá de su reciente amiga cortara un par de rosas rojas para ella.
-Adiós, señor. Adiós, Isadora. Lo he pasado muy bien.
Salió corriendo. Cuando atravesaba la verja escuchó a su amiga gritar:
-Yo también lo he pasado muy bien. Vuelve pronto.


Y Aurora regresó a la gran mansión al día siguiente, acompañada por su madre. El papá de Isadora le ofreció el empleo de jardinera y se quedó prendado de ella. Desde entonces vivirían en la pequeña casita que había al fondo del jardín.
Rosales, jazmines, aligustres y geranios florecieron bajo las hábiles manos de la madre de Aurora.
Las niñas jugaban siempre juntas, salían de paseo, iban al cine. El papá de Isadora las apuntó al mismo colegio y estaba cada vez más encantado porque su hija había encontrado una hermana.
Como no podía ser menos, al cabo de un año, el famoso cirujano pidió a la mamá de Aurora en matrimonio. Y ella aceptó porque le quería y quería a Isadora.
Desde entonces, en la mansión sólo se escuchan risas, cánticos… y el sonido inconfundible de las tabas al caer sobre la mesa.



Moraleja: No desprecies a nadie por su condición. La verdadera riqueza se encuentra en el corazón de las personas.



------FIN------



Por favor, cuando estéis leyendo estos cuentos a vuestros hijos, acordaros de esos otros que nada tienen, que ni siquiera poseen la capacidad de soñar porque la pobreza, las necesidades y las enfermedades lo hacen imposible.

Estas son fechas para disfrutar, para estar con los seres queridos, para colmar a los niños de golosinas y regalos. ¿No podemos dar un poquito, sólo un granito de arena de lo que tenemos? El desierto se compone de granos de arena y es inmenso. Igual de inmensa puede ser nuestra ayuda, la de todos, colaborando con
Save the Children






9 comentarios:

Noelia Amarillo dijo...

un cuento precioso, Nieves. Y que te iba a decir yo, no podrias intentar publicarlos??? es que si te contara los cuentos supuestamente infantiles que le hacen leer a mi hija en el colegio alucinabas... con lo bonitos y preciosos que son los tuyos (los del año pasado eran divinos) y los que tienen en el cole son... en este ultimo los niños fumaban con 14 años y el padre de la niña protagonista la mandaba a un internado por llegar un poco tarde... ni te cuento!! (mi hija tiene 9 años, vamos, la mejor lectura para ella) de verdad, mis hijas y yo te agradeceriamos infinito que tus cuentos salieran en libros, de verdad de la buena, los iba a llevar al cole para que se enteraran de lo que tiene que contar un cuento de los buenos, de los de verdad, de los que te hacen soñar y estremecer.

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias, Noelia, por haber seguido el cuento y me alegro que te haya gustado.
El año pasado eran cuentos más largos, para niñ@s algo mayores. Esta vez he querido hacerlos para los más pequeños.
No soy la persona adecuada para juzgar a nadie pero la verdad es que en un cuento eso de fumar a los 14 años.... Claro que en Pinocho fumaban puros y se volvían burros, acuérdate. jajaja. Y es un cuento precioso.
Publicar cuentos es dificil. Yo me conformo con regalaros algunos de vez en cuando para que los disfrutéis.
Cuando mi hijo era pequeño tuve que dar una charla en su colegio y regalé La Ciudad de Coral a todos los de su clase. Y la verdad es que les encantó y hasta me pidieron que se lo firmara. Los niños agradecen que se piense en ellos.
Copia los 4 que voy a colgar y que se los lleve al colegio. jejeje.


Gracias por estar ahí.
Un beso fuerte

Bego dijo...

Precioso final y una estupenda enseñanza que compartes con él.

Que tengas un buen día.

Un beso.

Mientras Lees dijo...

Está precioso y la moraleja final, ¿qué más puedo decir?, maravilloso

Ángeles Ibirika dijo...

¡Qué bonito, Nieves! Con historia romántica encubierta y todo. ¡Ainsss! Me ha emocionado ese final.

Esto sí es un verdadero cuento para niños. Porque, incluso algunos de los cuentos más famosos son difíciles de aceptar: Caperucita (cuento de terror), Blanca Nieves (asesinatos y terror), Alicia en el País de las Maravillas (aún lo aborrezco por lo mal que me hizo sentir)

Deberías pensar en publicarlos, aunque sea difícil.

Besos, preciosa. Que eres una todoterreno ¡jejeje!

Anabel Botella dijo...

No, no hay que despreciar a nadie por su condición. Todo el mundo puede enseñarnos algo, hasta el pobre vagabundo que nadie quiere oír.

Un besito ;)

Bego dijo...

Pasa cuando puedas por mi blog te he dajado algo.

Anónimo dijo...

Preciosa Nieves. Ojalá todos fuésemos así. Pero a veces cuando estamos arriba, no nos acordamos de los que están abajo. Y que un paso en falso nos puede llevar justamente abajo. Un poco de humildad nos haría falta de vez en cuando.
Un abrazo marta

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias otra vez, chicas.

No había caído en que tiene historia romántica al final. jajaja. No tengo remedio.

Y es cieerto, a nadie debemos despreciar y un poco de humildad nos vendría bien a todos.

Besos