martes, 15 de diciembre de 2009

Cuento: Dhara y el rajá de Karapán (3ª parte)


CAPITULO 3


Cuando el rajá despertó y se encontró rodeado por aquel curioso grupo, se quedó asombrado. Se llevó la mano a la cabeza, que le dolía un poco y buscó con la mirada a sus guardias.
-Todos huyeron cuando caíste del elefante –le explicó Reena-. Creyeron que los malos espíritus os atacaban.
-Pero solamente era yo –dijo Genaro, sacando pecho, aún ufano por la proeza-.
Savir estaba cada vez más confundido. ¿Así que sus guardias, a los que pagaba un buen dinero, habían escapado dejándole solo en el bosque?
-¿Por qué no habéis huido vosotros mientras estaba desmayado? –les preguntó-.
-No podíamos dejarte desamparado. Con seguridad, te habrían comido las fieras –le dijo Dhara-.
Y el rajá sonrió de oreja a oreja. Luego, dejó escapar una carcajada que a él mismo le extraño, porque ya no recordaba cuando fue la última vez que se había reído. Se levantó, revolvió el cabello de las dos niñas, se puso a Valiente sobre un hombro, a Pía sobre el otro y dejó que Genaro se encaramase a su collar de piedras preciosas. Siempre había sido un hombre amargado, porque desde pequeño nadie le quiso de verdad y sólo le hacían compañía por su dinero y su poder. Aquellos cinco acababan de enseñarle que no hay nada más hermoso que un gesto de ternura, aunque fuera hacia el enemigo.
-Me habéis salvado la vida –les dijo-. Desde ahora, viviréis conmigo en palacio. Seréis mis invitados y nada os faltará. ¿Qué me decís?
-¿Y no intentarás robarnos la fórmula para hacer los jarrones de cristal? –le preguntó Dhara-.
-Vosotros podríais haberme robado las joyas y dejarme abandonado, pero no lo habéis hecho. Ya no quiero conocer vuestro secreto, pero me gustaría que fabriquéis algún jarrón especial para el palacio.
-¿Y qué pasa con tu pueblo? –intervino entonces Reena- Pasan necesidades mientras tú engordas, viven en chozas sin techos cuando tú tienes un palacio.
-Lo sé –contestó el rajá-. Y me avergüenzo de no haberles prestado más atención. Pero voy a cambiar todo eso. Repartiré muchos de mis tesoros y el país será uno de los más prósperos de la India. Desde ahora reinará la armonía en Karapán, habrá trabajo e igualdad. Os lo prometo.
Y así fue como dos niñas y tres animalitos consiguieron que un gobernante duro y resentido volviera a ser feliz y, como consecuencia, hiciera feliz a todo su pueblo.


Moraleja: lo bueno no es tener seguidores importantes y grandes, sino buenos amigos aunque sean pequeños.



-------FIN------



Por favor, cuando estéis leyendo estos cuentos a vuestros hijos, acordaros de esos otros que nada tienen, que ni siquiera poseen la capacidad de soñar porque la pobreza, las necesidades y las enfermedades lo hacen imposible.

Estas son fechas para disfrutar, para estar con los seres queridos, para colmar a los niños de golosinas y regalos. ¿No podemos dar un poquito, sólo un granito de arena de lo que tenemos? El desierto se compone de granos de arena y es inmenso. Igual de inmensa puede ser nuestra ayuda, la de todos, colaborando con
Save the Children








9 comentarios:

Mientras Lees dijo...

Me encanta, es super bonito, además, llega hondo.

Tienes una manera de escribir espectacular.

Un beso!

Anónimo dijo...

¡Qué cuento más bonito, Nieves! Me ha gustado un montón. Tan sencillo y tan lleno de valores. ¡Enhorabuena, eres única!

María.

Anónimo dijo...

Muy bonito Nieves. Cada cosa que haces llega al alma, me da igual que sea una novela, que un cuento o una entrevista.
Un beso,
Coni

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Colorín colorado, yo este cuento lo hubiera dibujado, Nieves muy aleccionador y exótico, me quedo con el ratoncito aunque tengo dos gatos no se lo comerían, son buenos.

Anónimo dijo...

Que bonito cuento Nieves. Me ha gustado muchísimo.
Por cierto FELICIDADES por tus dos premios DAMA!!
Merecidos del todo!!!
Un besazo
Marta

Nieves Hidalgo dijo...

Os agradezco, una vez más vuestro apoyo.
Ahora, a ver qué dicen los niños cuando los lean, que a fin de cuentas son los que tienen la última palabra.

Y gracias, Marta, por tu felicitación. la verdad, es que no lo esperaba, habiendo autoras tan buenas entre las finalistas.

Un beso a tod@s

Doña María dijo...

Un cuento precioso. Como los de antes, con moraleja incluida.
Obligaré a mis nietas a que lo lean, para que se den cuenta de lo que importa es tener buenos amigos (y una buena abuela).
Por cierto, para Reyes me pido un lagarto como Valiente.

Ángeles Ibirika dijo...

Muy bonito, muy dulce, y directito al corazón, que es donde deben guardarse los cuentos.
No tengo niños pequeños, pero la verdad es que yo disfruto tus cuentos como si fuera una niña ¡jejeje!
Gracias, preciosa.


...por su forma de escribir los conoceréis... Nieves es toda corazón.

Fugaz dijo...

No queria dejar pasar mas tiempo sin venir a saludarte. En esta epoca del año tengo que abandonar un poco incluso mi blog, en el cual como habras visto publico mas de tanto en cuanto, sin embargo queria que supieras que continuo llegando hasta aqui a menudo aunque no deje siempre comentarios.

Besos!