jueves, 23 de julio de 2009

Días de tormenta © (Sinopsis y extracto del capítulo 1º)


SINOPSIS:


Elena de Montiel enviuda y vuelve a casarse con un hombre de Nueva Orleáns. Pero el sujeto la maltrata y maltrata a su hijo, por lo que ella paga para que lo rapten y le alejen del peligro. La caravana donde viaja el pequeño Karmel es atacada por comanches que le perdonan la vida y le educan en sus costumbres. Le llaman Ojos como día de tormenta. Y llega a quererlos como a su familia. Convertido ya en guerrero, le dan la opción a regresar a los suyos. Aprende a jugar a las cartas y a manejar el revolver, salvando a un viejo de la muerte y éste le deja en herencia su mina, lo que le convierte en un hombre rico.
El destino obliga a Karmel Savage a matar en duelo, sin desearlo, a Emil Levasseur, un hombre que le reta para no pagar una deuda de juego y dejar en la ruina a su familia.
Laura Hammond regresa para casarse con Emil. Y jura que se vengará del asesino de su primo. Pero su padre está en la ruina y el único que le tiende la mano es Karmel Savage.
A pesar del odio que les enfrenta, se harán socios.
Y poco a poco, ese hombre, medio comanche, la arrastrará hacia el abismo, porque aunque le quiere seguir odiando, su corazón se inclina por el amor.



La luna procuraba un aspecto fantasmal al claro del bosque. Ligeras gotas de rocío emprendían un lánguido descenso desde las hojas de los árboles y la brisa mecía las ramas y llevaba el murmullo de la cercana corriente. El día comenzaba a despertar. Pero nada de eso distraía la atención de los dos hombres que, solamente atentos a cada movimiento del otro, a cada jadeo, se enfrentaban en el campo del honor. Sabían que un descuido podía llevarles a la muerte.
Emil Levasseur se lanzó a fondo contra su oponente, pero éste paró el golpe de espada con un movimiento ágil que proclamó su capacidad para la lucha. De inmediato, hubo de retroceder ante la acometida del rival. Resbaló sobre la hierba húmeda y estuvo a punto de caer. Karmel Savage no aprovechó su debilidad, sino que replegó su espada y esperó a que recuperase el equilibrio.
Los asistentes al duelo estaban tensos y alertas. Conocían a ambos desde hacía mucho tiempo y sabían de la pericia y frialdad de Savage.
Había sido un reto estúpido y aunque Karmel intentó no caer en el juego de Levasseur, el joven había insistido tanto y con tanto empeño, mostrándose grosero al límite, que su paciencia se acabó y buscaron padrinos para enfrentarse aquella helada madrugada.
Emil volvió a atacar con un movimiento cruzado y de nuevo su oponente paró el golpe. Era como si jugaran al ratón y al gato. Levasser trataba de alcanzar el cuerpo del rival y aquél sólo se defendía, sin intención de herirlo.
Al principio, Emil creyó que Savage se defendía porque le temía. Craso error. Pronto se dio cuenta que no era así y una rabia infinita se apoderó de él. Savage tenía experiencia en los duelos, tanto a pistola como a espada y le estaba tratando como a una criatura a la que impartiera lecciones. Le daba largas, ensayaba nuevos golpes y una y otra vez le hacía retroceder. Si resbalaba, paraba el ataque, si atacaba le despedía con un rápido movimiento de muñeca que no era sino una burla solapada. Emil era orgulloso. Retó a Karmel para evitar que cobrara una deuda de juego. Nunca debió liarse en una partida de naipes con aquel maldito sujeto, pero lo hizo y ahora no le quedaba más que matarlo para evitar a su tío la ruina. Como albacea, manejó fondos a los que no estaba acostumbrado. No sólo había perdido una gran cantidad de dinero en las mesas de juego, sino que firmó pagarés por un montante tal, que para hacerlos efectivos deberían vender la hacienda.
En uno de los ataques Savage resbaló y la punta de la espada de Emil le rozó el brazo. Aunque fue un corte pequeño, la tela se tiñó de sangre con rapidez y los padrinos pararon la contienda. El médico examinó la herida de Savage y se volvió hacia Emil.
-¿Su honor está satisfecho? –le preguntó-.
-¡Por supuesto que no!
Karmel parpadeó al escuchar el grito mientras un murmullo de asombro se extendió entre los presentes. Todos, sin excepción, suponían que el duelo se llevaba a cabo por las insinuaciones de Savage a una muchacha con la que Emil tenía un affair. Que la joven fuera una conocida ramera nada tenía que ver. Solamente Levasseur… y tal vez Savage, conocían las verdaderas causas del reto que, distaba mucho de defender el honor de la dama.
Reiniciaron la lucha. Una película de sudor cubría a los combatientes. Pasaron quince minutos más. Emil atacaba y Savage seguía defendiéndose.
Pero la paciencia de Karmel había llegado a su cenit. Tenía una reunión importante y no estaba dispuesto a perder un inmejorable negocio por el orgullo herido de un niñato. Ensayó un golpe de izquierda que hizo trastabillar a su oponente. Luego otro de derecha a izquierda. Uno en alto. Un riposte y un ataque frontal. Su intención no era otra que hacer caer despatarrado a Emil obligándole a decir que era suficiente, pero Levasseur ladeó el cuerpo y lo que era un golpe sin peligro se convirtió en uno mortal. La espada de Savage fue directa hacia el corazón. El propio Emil había buscado su final con su inexperiencia.
Emil soltó un gemido agónico y miró a Savage con las pupilas dilatadas por el horror. Luego, su mano perdió fuerza y dejó caer su espada. Sus rodillas se doblaron y su crispado rostro se estrelló contra el suelo.
-¡Por Dios!
Savage tiró su espada a un lado y llegó hasta él antes que el médico. Para cuando le sostuvo entre sus brazos, Levasseur había ya expirado.
El silencio les rodeó. Depositó el cadáver en el suelo y se incorporó, las mandíbulas encajadas por la rabia. El médico sólo pudo certificar la muerte.
-Ha sido fulminante –dijo a todos-.
-¡Maldito imbécil! –barbotó Karmel- Yo sólo quería…
-Lo hemos visto –intervino uno de los padrinos del finado-. Todos nos hemos dado cuenta de que ha sido su falta de experiencia la que le ha llevado a buscar su espalda, Savage. Debió de para cuando le hirió.
-No tenía intención de matarlo.
-Doy fe de eso. Y creo que los demás también –todos asintieron en silencio-. Pudo haber acabado con él cinco minutos y lo sabemos. No se culpe de nada.
Karmel aguardó a que retiraran el cuerpo y lo cargaran en el carruaje en el que llegase al bosque. Odiaba matar por cualquier motivo. Emil nunca representó peligro para él, pero ahora era un cadáver.
Lo que escuchó a sus espaldas, le descompuso.
-Emil ha sido el único culpable –susurró alguien-. Yo jamás me hubiera atrevido a enfrentarme con un maldito comanche.
Los padrinos de Savage se envararon por el insulto y le miraron, alarmados. Aquello era suficiente para provocar otro duelo. Pero Karmel no dijo nada, se dio a vuelta y se encaminó hacia su caballo.

(Extracto del capítulo 1º)

4 comentarios:

Anabel Botella dijo...

Esta novela también la publicarás. Ojalá llegue a las librerías muy pronto. Acabo de terminarme Amaneceres cautivos (anoche me quedé hasta las tres y media). Me ha encantado. Creo que cada vez escribes mejor, o tus novelas me gustan cada vez más. Está muy bien ese dato histórico sobre la epoca de los comuneros y Carlos I. Los personajes, tanto de Marina, en esta novela, como el de Jacky en Orgullo Sajón son como a mí me gustan. Ya tienes a una fan incondicional tuya.
Y supongo que el nombre de Carlos, el protagnista de Amaneceres cautivos, es un guiño a tu marido.
Te deseo todos los éxitos del mundo. Eres una gran escritora.
Saludos desde a ventana de los sueños.

Alexia Stark dijo...

Hola Nieves!
Solo pasaba para saludarte y desearte poca calor, ya que es horrible la que hace por toda España :(
Un beso muy grande y cuídate.

Anónimo dijo...

me a encantado amaneceres cautivos y lla estoi lellendo hijos de otro barro,en amaneceres llore con marina y senti con ella su fortaleza,asi como su desesperacion cuando Carlos fue apresado.Llore cuando fue a visitarlo a la celda ,y sobre todo llore cuando creia que estaba todo perdido y el aparece comola vida que aMarina se le estaba escapando es una novela que engancha desde el principio al final y que no puedes dejar de leer estoi encantada y pienso seguir lellendo tus obras.Ojala yse publiquen todas las que tienes aqui tienes una fan,un beso y suerte

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, amiga nónima.
Un placer que me hayas dejado tu comentario. Me alegro si te ha gustado Amaneceres cautivos y has disfrutado con sus protagonistas.
Poco a poco irán saliendo las novelas, si Dios quiere y vosotros me apoyáis.

Gracias por entrar y dejarme tus palabras de ánimo.

Un beso fuerte