martes, 14 de abril de 2009

Maracay © (Sinopsis y extracto del capítulo 1º)




SINOPSIS

Mariom Krankel escapa de Austria tras intentar recuperar su condición de ciudadana honrada. Una mujer que aventajara en cultura a un hombre había supuesto un pecado para Ludwing Wannberg. Le había difamado y el juicio resultó una farsa donde su hijo, Willibald acabó de hundirla. Por eso acepta la estrambótica proposición de un hombre, Devon Maslow, que está buscando una mujer en Europa para su primo Wesley, un rico hacendado en Maracay, al otro lado del mundo, casándose por poderes. Aunque no conoce a su futuro marido, vuelve a sentirse una mujer honrada.
Ramsom es viudo, no tiene tiempo ni ganas de buscar una esposa, las mujeres que conoce no le satisfacen y prefiere una persona culta que pueda cuidar de su hija pequeña. Por eso encarga a Devon buscar en el viejo continente.
Reina Belice, a 50 millas al sureste de Maracaibo, sin embargo, es un lugar muy distinto del que Mariom imagina. Una hacienda donde los esclavos negros la harán conocer otra forma de vida, otra cultura y otras ilusiones.
Y donde su esposo, un hombre atractivo, la acoge como un trofeo comprado en Europa.
Deberá ganarse el cariño de todos y del hombre del que, poco a poco, se enamora, mientras la lucha entre los que desean el final de la esclavitud y quienes quieren perpetrarla, les envuelve en un mundo de intrigas y traiciones.




MOISSAC. SUR DE FRANCIA. ENERO DE 1810


Había salido de Austria escapando del horror y la humillación. Hacía ya cuatro largos meses. Intentó recuperar su nombre, su orgullo y su condición de ciudadana libre por todos los medios a su alcance. Ludwing Wannberg y su padre lo hicieron imposible.
Jamás agradó a Willibald. Un hombre de su clase no podía aceptar ser vencido por una mujer. Había llorado de rabia e impotencia ante un tribunal que se auto-denominaba justo pero que no lo fue en absoluto. La palabra de Wannberg pesó como una losa en aquellas mentes reaccionarias.
Miró por la ventana y el cristal empeñado por el frío del exterior le devolvió la imagen de una mujer joven y vieja a la vez. Joven para los que la miraran, de larga cabello azabache y ojos pardos. Vieja para ella misma.
Abandonó la ventana y se sentó en el borde de la cama. En el suelo, junto al armario, se encontraba uno de sus baúles. Apenas pensó qué debía ponerse y eligió un traje sencillo, color caramelo y un sombrero sin adornos. Sonrió al recordar el gesto de Devon Maslow cuando fue a recogerla a la pensión destartalada donde se alojaba, la mejor que podía ofrecer una ciudad como Moissac. Y ahora esperaría encontrarse a una belleza perfectamente vestida y maquillada. A fin de cuentas era el día de su boda.
Recordó el momento en que conoció a Devon. Le habló en francés hasta que ella, con una sonrisa tonta, le avisó que no entendía el idioma. Se sintió ridícula. Hablaba inglés, italiano y algo de español aparte de su idioma, pero el francés siempre se le resistió. Sin embargo, se había escapado a Francia. ¡Qué absurdo! Pero Devon, tras el patinazo, le habló en inglés y fue el comienzo de una conversación larga distendida. Maslow habló sin parar y ella le escuchó confiada, sintiendo que aquel hombre podía ser su salvación.
Desayunaron, comieron y cenaron juntos. Y a la caída de la noche fue directo al asunto, haciéndola una proposición que la dejó aturdida. Atónita. Se levantó de la mesa airada y humillada, pero él le tomó de la mano y la obligó a sentarse de nuevo. Le escuchó durante un buen rato más. Y acabó aceptando.
-¡De modo que será como un contrato! –preguntó cuando él finalizó-.
-Wesley es un hombre como pocos. Pero muy ocupado. Un viaje hasta Europa le supondría abandonar la hacienda demasiado tiempo. Pero seguro que tendrás en él un buen esposo. Me has contado tu problema, en tu país no puedes hacer nada y aquí tampoco. ¿Qué pierdes aceptando?
-¡Oh, Devon! Seguramente piensas que soy frívola, una buscavidas sin escrúpulos.
-Si opinase así de ti nunca te habría propuesto este trato. Quiero lo mejor para mi primo y para la pequeña Sharon. Has sufrido. Te han vilipendiado. No aceptes aún si debes pensarlo. Sale un barco dentro de una semana, no queda mucho tiempo. Si aceptas, enviaré aviso hoy mismo. En caso contrario…
Trató de regalarle una sonrisa, pero no pudo.
-Devon…-dudó un momento. Él tenía razón, nada podía hacer en Austria, ni en Francia, acaso en ninguna parte. Y aquel lugar al que le proponía ir estaba lo suficientemente alejado de los Wannberg y de su padre, del abuso sufrido a manos del primero y la humillación del segundo, así que se convenció de que era lo mejor-. Devon, no hay nada que pensar. Acepto.
-¡Camarero! –llamó el irlandés- Traiga una botella del mejor champagne –la miró y dijo:- Vamos a celebrar una boda. Por anticipado.


(Extracto del capítulo 1º)




6 comentarios:

solima dijo...

Otra novela interesante de la que espero con ganas el segundo capítulo.

Besos.

Anónimo dijo...

Oye, que pinta mas estupenda tiene tambien esta novela. Me paso mañana para ver si has colgado el otro capitulo,

Besitos
Carmen

Anónimo dijo...

Hola Nieves, este tipo de novelas me gusta muchísimo. ¡Qué pena no poder leer nada más que dos capítulos de ella! Pues, como todas promete, vaya si promete.

Un beso,
Mayte

Anónimo dijo...

Ay, que ganas dan de seguir leyendo. ¿Por qué me haces esto? ¡Yo quiero más!

Un beso,
Irene

Anónimo dijo...

¡Me gusta! espero con ganas el próximo capítulo.

Un abrazo,
Blanca

Fugaz dijo...

Hola Nieves, pasé a dejarte un saludito. Ultimamente y por cuestiones personales, ando un poco distanciada de los blogs. Imagino algo leerías en el mío. Pero como sé pues llevas tiempo diciéndolo que estás muy liada de trabajo, quería al menos acercarme para dejarte un saludo.

Que tengas un hermoso fin de semana.

Besos!!