viernes, 2 de enero de 2009

Manlott © (Sinopsis y extracto del capítulo 1º)

SINOPSIS

Una antigua afrenta obliga a Yelena Hamilton a desear convertirse en Lady Manchester. Por eso acepta la oferta de un hombre moribundo.

El deseo de poseer Manlott obliga a Karel a admitir un matrimonio con la nieta de la mujer que su abuelo amó de joven.

Aunque en un principio, la unión parece marchar, las envidias, los rencores y el asesinato impedirán que cada uno pueda mostrar sus propias pasiones. Y el castillo de Manlott, en medio de la tormenta de amor y ambición, será mudo testigo de las flaquezas humanas.
Como nacida del huracán, la furia de Karel estará a punto de arrasar lo que más ama. Debatiéndose entre el amor y el rencor, luchará por alcanzar la luz salvadora, se alejará hasta otro continente para olvidar la imagen de la mujer que lo tortura. Pero arrinconar en su cabeza los besos de Yelena, su tacto y su risa, es algo de lo que no se siente capaz, y su mente le hará maldecir lo que su cuerpo ansía.

Capítulo 1º

El anciano ladeó la cabeza y observó a través de los empañados cristales. La habitación había supuesto para él durante los últimos quince días, una cárcel. Escuchó el tintineo de la jarra de agua contra el vaso y volvió a centrar su atención en la agria mujer que se encargaba de su cuidado.
-Deje eso, señora Wyclef.
-Es su medicina, milord y es hora de tomarla.
-De nada va a servirme llenarme el estómago con esas pastillas –le dijo, regresando la mirada hacia la ventana-.
Allí afuera estaba la vida, todo cuanto poseyó y por lo que tanto luchó. Ahora, al término, se preguntaba si había valido la pena. Sabía que iba a morir, que apenas le quedaba ya tiempo, pero no podía permitirse ir al infierno sin antes dejar cosas atadas y bien atadas. Se confundió de medio a medio. No supo actuar y pagó con creces su poca fe y su locura de juventud. Por eso ahora era el momento de ponerse a bien con Dios y con los hombres.
-Diga al señor Hopkins que entre, por favor.
-No debe fatigarse, milord. El doctor Meses dijo…
-Por favor, enfermera.
La señora Wyclef suspiró, movió la cabeza desaprobando su conducta y acabó por encogerse de hombros. No era más que una empleada y había luchado demasiado durante los últimos días con aquel viejo. Salió y cerró.
Arnold Manchester medio sonrió. No le desagradaba la mujer, al contrario, era una estupenda profesional y había cuidado de sus agotados huesos casi con mimo. Pero no había tiempo. No le quedaba tiempo.
El rostro de una mujer se le apareció en el cristal y él sintió un escalofrío.
-Elsa…
Una alucinación. Otra más. Desde hacía una semana aquella imagen le perturbaba a cada instante. Sabía que era un sueño, que aquel rostro de rasgos hermosos, ojos vivaces y larga cabellera color miel existió hacía muchos años. Ahora, Elsa Hamilton era tan vieja como él, tan ajada por la edad que se preguntaba cómo seguía existiendo. Pero en otro tiempo fue una mujer hermosa, la más hermosa de Inglaterra. La amó. No. La amaba aún. Seguramente lo haría hasta el último soplo de vida.
La puerta se abrió y Arnold fijó su mirada en la cabellera rojiza de su visita.
-Pasa, Bernard.
Hopkins atravesó la pieza produciendo aquel ruido monótono y desagradable, arrastrando su pierna izquierda. Un recuerdo de juventud.
-¿Quieres abrir un poco la ventana?
-Aún hace frío.
-Es mi última primavera. Tú, yo y el resto ¡qué demonios!, sabemos que no duraré demasiado.
Hopkins accedió a su petición. El aroma del jardín invadió el cuarto como una bendición, llevándose el olor a enfermedad.
-¿Cómo está el jardín?
-Florido, como cada primavera.
-Esas pequeñas cosas son las que fastidia perder a la hora de morirse.
-Si me has llamado para empezar a decir tonterías…
-Vamos, Bernard, no te enfades. ¿De qué nos sirve ocultar la verdad? Pero no te he llamado para hablar de flores, sino para que me hagas un favor. Un último favor.
-Aunque me juren lo contrario, sé que tendré que soportar tus impertinencias durante mucho tiempo aún.
Arnold sonrió.
-Levántame un poco –cuando estuvo medio sentado dijo:- Tienes que ir a buscar a mi nieto.
-¡Por el amor de Dios!
-Debe venir. Aunque estoy postrado en esta cama, sé lo que pasa. No se le ha avisado porque era tanto como pregonar que estoy agonizando. Os lo agradezco, de veras, pero es hora de que vuelva. Sus estudios… –tuvo un acceso de tos y Hopkins no llegó a tiempo de alcanzarle un pañuelo. La sábana quedó manchada de sangre. Arnold respiró lentamente y miró el desastre causado-. La señora Wyclef se pondrá furiosa.
-No debes fatigarte.
-¡Qué más da ya!
-Eres un cabezota. Siempre lo fuiste.
-Viene de familia. Y ahora escucha, Bernard. Mi nieto debe volver. Ha finalizado sus estudios con buenas notas, pero ahora pierde el tiempo. Y quiero que me traigas a Elsa y a su nieta.
-Elsa –se envaró Hopkins-.
-Puede que lo que he pensado te parezca una locura, la última estupidez de un viejo a punto de morir, pero haré que se cumpla. Quiero poner cada pieza en su lugar, amigo mío, para irme en paz.
-Si es lo que imagino, me temo que no será una decisión acertada.
-Témelo, Bernard, pero traímelas. Y quiero hablar contigo a solas antes que con ellos. Voy a dictarte un nuevo testamento.

(Extracto del capítulo 1º)





10 comentarios:

Bego dijo...

Pasas de una buena novela a otra mejor, tienes una mente y un corazón privilegiados.

Besos.

Anónimo dijo...

Otra novela que quiero leer... y ya van no sé cuantas...

Besos
Merce

Laura dijo...

Es la primera vez que entro en este blog. Está muy entretenido y es para echarle un montón de tiempo, así que volveré porque me ha encantado eso de ver trocitos de novelas.
Saludos.

ISABEL dijo...

Otra novela con buena pinta. Espero que en este 2009 pueda encontrar varias de todas las que tienes en las librerías ¿dónde hay que firmar? ¿a quien hay que pedírselas?

Un beso.

solima dijo...

Estoy enganchada a este blog, no tengo remedio. Me gusta leer los trocitos que pones e imagino como continuan. Ay, cómo me gustaría poder leerlas todas.

Besos

Anónimo dijo...

Hola Nieves, acabo de dejar mi opinión en Lo que dure la etenidad, pero lo vuelvo a decir aquí: ¡¡FANTÁSTICO!! He disfrutado muchísimo con este libro. Felicidades.

Un abrazo
Alicia

Anónimo dijo...

Me encanta el título de esta novela. Como todos los demás. Los títulos son importantes y desde luego aquí hay un montón de ellos estupendos.
Y el argumento....... aaaaaaaaay, es una pena no poder seguir leyendo.
CARLOTA

Anónimo dijo...

Lo mejor de llevar unos días sin pasar por aquí es que voy a poder leer los dos capítulos de esta historia seguidos. Lo peor, que me quedaré con muchísimas más ganas.

Besotes,
Pili

Anónimo dijo...

Pinta muy bien. Te lo habré dicho ya alguna otra vez, pero no puedo resistirme a repetirlo, tus novelas me enganchan desde el principio.

Saludos,
María

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias a todas por tomaros unos minutos para dejarme vuestros cariñosos comentarios. La verdad es que leeros me alegra el día.

Un abrazo a todas.