lunes, 29 de diciembre de 2008

Vikingo © (Extracto del capítulo 2º)

Pero no todos los enemigos
Les temían de igual modo y
Algunos, guiados por la fe,
Se enfrentaros a ellos…



-¡¡¡Vikingos!!! –su rostro se demudó al escuchar la nueva- ¡Malditos hijos de perra sarnosa!
Durante los últimos años las costas inglesas se habían visto amenazadas por aquellos navegantes audaces y fieros, sin pizca de misericordia para los pueblos conquistados. Fueron escaramuzas aisladas aprovechando la bonanza del verano. Ahora, sin embargo, todo parecía indicar que la invasión era en firme.
-Treinta leguas, mi señor, tal vez algo más. Han tomado seis aldeas de la costa, desde Northum hasta Post –le anunciaron-.
A la derecha de Zollak, gobernador por orden del rey de aquella parte de la isla, una muchacha de larga cabellera negra descruzó los brazos bajo el pecho. Tomó el casco, se recogió la melena en la coronilla y se lo puso. Zollak la observó con un nudo en el estómago. Bajo la fiera apariencia que le daba el uniforme de soldado se encontraba solamente una mujer, apenas una niña para él. El amargo sabor del miedo se alojó en la garganta del anciano.
-No irás en esta ocasión –le dijo-.

Aquellos ojos grandes, azules, le miraron con detenimiento. Una y otra vez, en cada ocasión en que su pequeño territorio fue asaltado por enemigos de otros condados, Sayka se puso al mando de las tropas para hacerles frente. Incluso una vez se opuso a los bárbaros del norte, luchando codo a codo con otros ejércitos. Pero ahora, era distinto.
-No podemos permitir que arrasen nuestra tierra, padre –le argumentó, metiendo la espada en la funda que colgaba de su cinto-.
-Estarías más hermosa vestida de mujer. Deja las armas para los varones. Tú eres casi una niña.
-Que ha cortado muchas cabezas –zanjó ella. Tomo el rostro de su padre entre sus manos con delicadeza, las mismas manos que podían aguantas la espada y los embites del enemigo-. Tu edad no te permite guerrear y Seynne es demasiado pequeño para hacerlo en tu nombre.
-Seldorff podría tomar el mando del ejército. Es un joven aguerrido, fuerte y decidido y…
-Si él toma el mando de nuestro ejército, padre, tardarías muy poco en quedarte sin hombres.
-No debes menospreciarlo. Es tu primo.
-¡No lo hago! Al contrario, padre, le atribuyo todas y cada una de las cualidades que posee. Pero una de ellas no es la lealtad.
-¡Sayka!
-¿Cuánto tardaría en volver a los hombres en tu contra? ¿Cuánto en apoderarse de tu sitial, de tu casa y de tus pertenencias? –paseó de un lado a otro de la sala con las manos a la espalda, irritada-. Prefiero mantenerlo de lugarteniente.
-Pueden matarte. Esos invasores, los vikingos, gozan de una buena ganada fama de sanguinarios. Son bárbaros, asesinos. Escucha las palabras de Wavar –señaló al hombre que acababa de llevarles la noticia-, y piensa un poco, hija mía. Esos demonios han arrasado aldeas, quemado casas, pisoteado cosechas después de tomar lo que necesitaban. Han desmantelado las iglesias, matado a los ancianos, cortado la cabeza a los jóvenes que no les sirven para esclavos, violado a las mujeres…
-Y pagarán por ello, padre.

Sin permitir que Zollak argumentara más, se alejó. Erguida, altanera e indómita. Ni su adorada esposa, Borana, muerta hacía ya tiempo, pudo doblegar aquella furia que gobernaba cada movimiento de la muchacha. Él sabía que si había decidido enfrentarse a los invasores, nada podría detenerla.
Sayka contaba dieciocho años. A esa edad, cualquier otro muchacha estaba ya casada y tenía hijos. Pero no ella. Desde que la enfermedad hiciera mella en Zollak, ella tomó su lugar en nombre de su hermano pequeño que solamente tenía ocho años. Uno por anciano y el otro porque era una criatura, ninguno pudo frenar sus decisiones e impedir que aquella loca se enfundara el traje de guerra y se pusiera al mando del ejército.
En la primera escaramuza, los hombres se sintieron remisos a seguirla. Luego, formaron un círculo a su alrededor para protegerla. Sayka les hizo apartarse, puso su caballo al galope y se lanzó contra las líneas enemigas obligándoles a seguirla. Su ardor en el combate, su amplio conocimiento de las armas y su valor, hizo que los soldados acabaran por admirarla. Regresó a la ciudad vitoreada y aclamada por ellos, como una heroína. Pero ni aquellos vítores, ni las palabras de elogio consiguieron volverla estúpida. Lo tomó, simplemente, como el agradecimiento de la tropa que, pensando tener que proteger a una criatura de pecho encontraron un guerrero como ellos.

Desde entonces, ella era el comandante en jefe. Demostró su valía en muchas ocasiones, pero el anciano seguía temiendo por su vida. Más aún ahora, porque los enemigos eran bárbaros llegados de las heladas tierras del norte.
-Prefiero ser muerta en la batalla –le había dicho-, que violada y usada como diversión.
Zollak se asomó al balcón para ver partir a su ejército hacia la frontera. Si las palabras de su oteador, Wavar, eran ciertas, más de mil hombres ocupaban los pueblos costeros. Y no mil hombres normales sino vikingos. Él sabía que aquéllos salvajes duplicaban su fuerza en el combate conducidos por sus dioses paganos.
Al volver al interior, la cruz que pendía de la pared brilló. Zollak despidió al oteador y al quedar a solas se postró ante la representación de su fe.
-Protégenos, Señor, de los hombres del norte –rezó con toda la devoción que le daba la desesperación-.

(Extracto del capítulo 2º)





11 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Madre mía, pero qué interesante se presenta esta novela! Me apetece un montón leer una de vikingos.

Un besote
Mayte

Anónimo dijo...

¿Hay alguna forma de hacerme con tus novelas? Me pones los dientes largos y luego no puedo seguir leyendo buaaaaaaah.
Me encanta, me encanta, la quiero mañana mismo.

Besitos,
Coni

solima dijo...

Ay Nieves, siempre dejándonos con la miel en los labios.

Un beso

Bego dijo...

Como ya no me queda mas adjetivos para calificarte a ti y a tus novelas, solo te saludo y te envío un abrazo.

Anónimo dijo...

Te digo lo mismo que en el otro post, es un placer leerte, cada trocito que nos regalas me deja con ganas de más. ¿Voy a poder leerlas todas algún día?

Un beso
Helena

Anónimo dijo...

Ay, me encanta el tema de esta novela. Vikingos. No hay muchas de este tema en el mercado.
¿No podemos saber cuando sale?


CARLOTA

Anónimo dijo...

Ay, ay, ay, ay, ha sido peor leer los dos capítulos seguidos, ahora me he quedado con la miel en los labios ¿cómo sigue?

Me gusta, Nieves, me gustan todos los libros que nos presentas.

Un beso,
Pili

teresa dijo...

Hola nieves,

Acabo de conocer tus novelas, he leido los capitulos de " vikingo " ¡ y me ha encantado! ¿Tienes pensado publicarla pronto? y si no es asi, ¿ se puede leer on-line? ¡ No es justo que nos dejes con la miel en los labios !
De paso te digo que mañana busco " Hijos de otro barro ", no me la pierdo.

Un beso,

Teresa

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Teresa. Pues es un placer tenerte en este reducto, tu casa desde ahora.
Tengo pensado publicar más novelas, sí, pero ésta de mometo sólo está en papel, lo siento. Colgué los dos primeros capítulos solamente para que fuérais conociendo algunas de mis historias.

Pero todo se andará.
Espero que te guste Hijos de otro barro. Pero si te gustan otro tipo de batallas, te recomiendo también Orgullo sajón, que es de normandos. o Amaneceres cautivos, que es de castellanos.

Mchos besos y gracias por estar aquí.

sonia dijo...

Hola me llamo sonia y te he conocido por casualidad, en los blogs ,hablaban tanto de orgullo sajon y luna de oriente que decidi leerlos. Me encantaron los dos y me enamore de orgullo sajon.
Ahora me lei capitan jenny y quiero mas, asi como vikingo los dos capitulos no me llegaron. Y que te puedo decir de halcon negro. Me encanta lo que escribes y como lo haces. Por favor, acaba estas tres novelas , me tienen intrigadisima. Gracias y espero que cuelgues algo pronto. Besos

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Sonia.

Gracias por entrar y por haberte leído alguna de mis novelas.
Ahora mismo estamos colgando, por capítulos, Capitán Jenny.
En cuanto a las otras novelas que me indicas, no están pasadas a ordenador y habrá que esperar un poco.
Te agradezco el inteerés yte mando un montón de besos