lunes, 22 de diciembre de 2008

Rapsodia negra © (Sinopsis y extracto del capítulo 1º)


Sinopsis:

Jason Rowland, dueño de Crest Hil, está casado con Cassandra Mc.Crea, una mujer que no lo ama y que es cruel, déspota y casquivana. Cassandra es hermosa y lo sabe, por eso abandonó al hombre con el que estaba y que no era más que un jugador de tres al cuarto para casarse con el heredero de una fortuna.
Pertenecer a la alta sociedad no evita, sin embargo, que Cassandra prosiga con su vida desenfrenada y cuando se encuentra en un grave problema, no duda en pedir ayuda a la única persona que puede socorrerla y de la que jamás ha hablado con su esposo: Nicole, su hermana gemela.
Aunque no está de acuerdo con su hermana, Nicole acepta ayudarla, pero un accidente provoca la caída del landó por un acantilado y solamente una de las gemelas queda con vida; el otro cuerpo jamás es encontrado.
Cuando la muchacha despierta en Crest Hill no recuerda quién es.
Y Jason comenzará a encontrar en su odiada esposa, características que nunca conoció. Juró, después de saber de su traición, que no la tocaría y piensa mantener su promesa. Sin embargo, la nueva Cassandra va ganando, poco a poco, su indiferente y frío corazón.




SEVILLA. FINALES DE AGOSTO DE 1808


Los ojos oscuros y almendrados de María Vélez se achicaron al observar a su bisnieto. Estaba sentado en uno de los sillones de mimbre, protegido del ardiente sol de Andalucía bajo la cornisa blanca del patio cuajado de macetas en flor. Tenía los ojos cerrados, los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas estiradas, bota sobre bota. Su rostro, tostado y severo, podría muy bien pertenecer a un español.
La anciana miró apreciativamente aquel rostro virilmente atractivo, de cabello azabache, mentón fuerte y largas y espesas pestañas que, sin duda, envidiarían muchas mujeres.
El joven movió con pereza un brazo para espantar una mosca que zumbaba persistentemente junto a su oreja y la mujer sonrió. Era como un animal salvaje en reposo, aparentemente tranquilo pero listo para saltar. Incluso aquel movimiento lánguido y en apariencia cansado advertía, a un buen observador, que era un hombre peligroso.
María Vélez acercó a sus labios el vaso de jerez frío y bebió un pequeño sorbito con delicadeza, como todo lo que hacía.
-Jason –le llamó y le contestó algo parecido a un gruñido de disconformidad-. ¿Cuándo partes hacia Inglaterra?
La pregunta hizo abrir los ojos al joven y ella sintió un golpe en el pecho. Aquella mirada, tan oscura como la suya. Tenía un atisbo de tormenta que paralizaba. Pero casi de inmediato una sonrisa iluminó el atezado rostro. Jason se sentó derecho, tomó su copa de jerez y saboreó el ambarino líquido observando el rostro de su bisabuela, hermoso aún a pesar de la edad.
-¿Tantas ganas tienes de perderme de vista?
Aunque el castellano de Jason era perfecto, su ligero acento denunciaba que no era del todo español.
-Sabes que no es eso, pero Alan estará intranquilo y, si no recuerdo mal, ahora tienes una esposa de la que encargarte.
El rostro masculino se tensó imperceptiblemente. Jason dejó la copa de un golpe seco, desvió la mirada de la anciana y la clavó en un macizo de claveles a su derecha.
-Alan no me echará de menos. Y ella tampoco.
-Eres injusto.
-¿De veras? –rió sin ganas- Él tiene lo que quería. Deseaba que me casara y que le diera un nieto. Bien, pues te aseguro que hice todo lo que pude antes de unirme el ejército británico.
-¡No seas vulgar, muchacho!
El tono áspero le hizo sentirse incómodo. Realmente, no había estado muy acertado en su comentario.
-Entonces, no me irrites. Desde que vine a España para luchar contra las tropas francesas, he conseguido olvidarme de mi padre y de mi esposa. Sin embargo, tienes la habilidad de recordarme constantemente a ambos.
-Tu padre te quiere y lo sabes. Es vuestro maldito carácter, siempre irascible, el que os enfrenta. Alguno debería ceder alguna vez.
Jason se inclinó hacia ella y tomó sus finas manos entre las suyas.
-Abuela –siempre la llamó así-, yo también le quiero, pero no soporto su insistencia en inmiscuirse en mi vida.
-Tienes casi treinta años. Es lógico que quiera tener un nieto al que mimar. Y Crest Hill necesita un heredero. Tú vida licenciosa y extravagante no promete mucho en ese sentido. Y en cuanto a esa muchacha –se encogió elegantemente de hombros-, debes darle tiempo. Apenas os conocéis. ¿La cortejaste acaso?
-No. Era hermosa y bien formada. Me agradó para una noche y la tomé. La idea de convertirla en mi esposa y acallar las demandas de mi padre, sólo se me ocurrió al dejarla por la mañana.
-¡Jason, vuelves a ser vulgar! –le regañó-.
-Lo siento, abuela –se levantó y caminó por el patio, como un gato al acecho. Cuando frenó sus largas zancadas y la miró, María rezó para que el arsenal que siempre estaba bien dispuesto en su bisnieto no le estallara en la cara-. He estado jugándome la vida en Bailén hasta que conseguimos que Dupont capitulara ante el general Castaños. Podía haberme marchado ya a Inglaterra, pero decidí venir a visitarte y olvidarme de tanto muerto y tanta sangre. Y ¿qué haces para recompensarme? ¡Insistir en lo mismo que mi padre!
-Ambos queremos que sientes la cabeza.
-Lo intenté, pero no resultó.
-Podías haber elegido cualquier muchacha de posición y título, a una rica heredera. La culpa de que tu matrimonio sea un fracaso es tuya y sólo tuya, jovencito.
Jason volvió a tomar asiento, cansado de guerrear con ella. Tenía más tesón que él y si se empecinaba en algo era imposible hacerla cambiar de idea. ¡Era peor que los franceses!
-Abuela, no estabas presente cuando mi padre y yo tuvimos la última discusión. Estaba dispuesto a mover todas sus influencias para que no ingresara en el ejército.
-¿Por eso te casaste?
-Quería verme atado al matrimonio, sí. Dijo que podían matarme en España. Que quedaría sin herederos. De modo que busqué una mujer, me casé y la llevé a Crest Hill. Seguramente cuando regrese a Maldon tendré un heredero.
-Pero no la amas. ¡Por Jesús crucificado, Jason! ¿Cómo pudiste casarte con una muchacha salida de un orfanato? ¿Qué sabes de ella? ¿De dónde proviene?
-Ni lo sé ni me importa. Crest Hill tendrá descendencia y punto.
-No insistas en eso o me veré obligada a cruzarte la cara, Jason –se puso en pie. Aún caminaba erguida, pero le agradaba ayudarse con un bastón de empuñadura de plata. Elevó aquél como un arma ante las narices del joven-. Tu felicidad me importa. Y parece que no la has conseguido.
-Eso es cierto. Mi flamante esposa resultó ser la mujer más fría que he conocido. No sé cómo pude confundirme tanto, debía estar muy borracho aquella noche. Soportó mi presencia unos días y luego… -hizo un gesto de conformidad-. No importa demasiado. Hay muchas mujeres deseosas de calentarme la cama.
-¡¡Jason!!
-¿Por qué te escandalizas? –se incorporó y la abrazó- Tengo entendido que el bisabuelo era también un buen pájaro. Papá me contó que una vez hubiste de ir a buscarlo a una pensión y sacarlo de la cama.
-Y no volvió a alejarse –aseguró con énfasis-.
Jason la besó en la frente.
-Le echas de menos, ¿verdad?
-Sí, muchacho –suspiró la anciana-. Le echaré de menos siempre. Por eso decidí regresar a Sevilla. En Inglaterra todo me recordaba a Adrian. Es por eso, Jason –le miró a los ojos-, que quiero que seas feliz. Mi matrimonio fue maravilloso, a pesar de sus calaveradas. Haz un esfuerzo con tu esposa. Es joven e inexperta, no la juzgues por eso. Si a una mujer la tratas con dulzura…
-Por favor, abuela, no sigas. Cassandra no es la mujer que esperaba. Sentí atracción por ella porque era la acompañante de Norman Blake, un hombre al que odio. Casarme con ella fue una revancha. Ella es cruel, déspota con los criados, caprichosa, despilfarradora y mezquina. ¡Sabe Dios las deudas que deberé afrontar cuando regrese! –se mesó el cabello- Sólo espero que no me presente un bastardo como heredero de Crest Hill.
-Creo que exageras.
-Es posible. Pero dejemos las discusiones y vamos a comer. Creo que Dolores me ha preparado mi plato favorito.
-Dolores te mima demasiado –le dijo-. Como todos.


(Extracto del primer capítulo)





8 comentarios:

Bego dijo...

Hola Amiga, solo paso a saludarte y desearte una Feliz Nochebuena.

En estos días pasaré a leerte con mas tranquilidad, tengo dos títulos pendientes.

Te envío un abrazo.

Anónimo dijo...

Esta es otra novela con una pinta muy buena y que sin duda estaré encantada de leer si algún día se publica.

Feliz Navidad

Un abrazo
Pili

Anónimo dijo...

¡¡FELICES FIESTAS, NIEVES!!

Uy como me gusta este tema. Me encanta leerte.

Un beso
Merce

solima dijo...

Rapsodia negra, ummmmmm, qué buen título. Me gusta.

Un abrazo y feliz navidad.

Anónimo dijo...

Me encanta eñ título. Y tiene una pinta stpenda, como todas las demás. FELIZ NAVIDAD,.


CARLOTA

Anónimo dijo...

Ummmmmmm, me gusta mucho lo que he leído. Y el título y la foto también.

Te dejo un besote.
Mapi

Bego dijo...

Por fín he tenido un ratito para leerte con calma, como siempre me ha encantado.

Anónimo dijo...

Qué bonito el título y qué preciosa la foto. Del escrito ya no te digo nada, pues es como siempre un exquisito aperitivo que me deja muerta de hambre.

Besos
Helena