domingo, 14 de diciembre de 2008

El país de Irás y no volverás © (Capítulo 9)


NUEVE

Sony y Amalda cabalgaban mientras a lomos del caballo de la tierra, alejándose más y más del castillo. Rezó ella para que su padre estuviese entretenido con el engaño que le había puesto, de modo que les diese tiempo para poder escapar.
Pero el diablo y sus dos hijas insistieron por cuarta vez y preguntaron:
- ¿Dormís o veláis?
Nada.
Ni un ruido.
Los salivazos de Amalda se habían evaporado por completo y no se escuchaba nada dentro del cuarto.
- Ahora -dijo el demonio-.
Entraron en la habitación y acuchillaron las figuras que había bajo las sábanas. Pero no tardaron mucho en darse cuenta de la verdad y el diablo chilló como un maldito al ver el engaño.
- ¡Condenados seáis los dos! ¡No escaparéis de mi venganza!
- Corramos, padre -dijo Aminda-. Aunque hayan cogido el caballo del aire, tal vez podamos alcanzarlos.
Corrieron los tres hacia las cuadras y cual no sería su sorpresa al ver que el caballo del aire aún seguía allí.
- ¡Si serán idiotas! -rió Satanás-. Se han llevado el caballo de la tierra. ¡Montemos! ¡Les atraparemos en menos que canta un cuervo!

Amalda fue la primera en distinguir en el cielo al demonio y sus dos hermanas montados en el caballo del aire.
Habían cabalgado durante toda la noche, sin descansar siquiera, para alejarse lo más posible. De todos modos, el caballo en el que iban el demonio y sus dos hijas era más veloz que el que montaban Sony y Amalda.
- Ahí les tenemos -dijo la muchacha-.
Satanás rió de forma estruendosa cuando les divisó, allá abajo, atravesando un valle.
Sony espoleó al caballo de la tierra, pero Amalda le dijo:
- No le fuerces. Dirígelo hacia las montañas.
- Será más difícil escapar -objetó el joven-.
- Hazme caso.

Corrieron hacia las montañas, tratando de guardar las distancias. Pero el caballo del aire se les acercaba cada vez más.
- Acércate a ese volcán, Sony. Yo me encargo del resto.
Sony hizo lo que su esposa le decía y condujo el caballo hacia un enorme volcán que echaba humo. El demonio hizo que el caballo del aire se dirigiese también hacia allá, con ánimo de rodearlo e interceptar a los dos jóvenes al otro lado.
Justo cuando el diablo y sus dos malvadas hijas atravesaban el volcán, Amalda se quitó una de las horquillas que sujetaban sus largos cabellos y la lanzó al centro de la montaña.

En ese mismo momento, el volcán entró en erupción produciendo una gigantesca llamarada que les envolvió y los engulló. Entre gritos horribles y maldiciones, Satanás y sus dos hijas desaparecieron.

Libres ya del acoso del demonio, Amalda y Sony descansaron a la sombra de unos grandes árboles. Fue entonces cuando él se dio cuenta de que el lugar le resultaba muy familiar.
- ¡Santo Dios, si estamos cerca de mi comarca!
Amalda le miró con tristeza.
- Me alegro por ti, esposo mío, pero yo no puedo ir contigo.
- ¿Como es eso? Eres mi esposa y quiero presentarte a mi padre y a mis amigos.
- Recuerda que a pesar de ser una santa también he sido la hija del diablo. Hay ciertas cosas que no me están permitidas, Sony. Te has casado conmigo, pero sólo podré vivir a tu lado cuando me recuerdes y me reconozcas como tu legítima esposa.
- ¿Qué dices? Yo te conozco. ¡Y claro que eres mi esposa!
Amalda le sonrió y le acarició el rostro.
- Ahora debes ir a tu casa, saludar a tu padre y a tus amigos. Una vez allí, una anciana vestida de negro te abrazará y te besará y lo olvidarás todo, Sony. Absolutamente todo. Sólo recordarás si tu amor hacia mi es tan fuerte como dices.
- ¡Yo te quiero!
- Te creo. Pero es una prueba más, Sony. La última prueba que debes salvar por ser tan tonto de vender tu alma al diablo por enseñarte a jugar a las cartas. Y ahora, debes irte. Y recuerda, esposo mío. Sólo si tu amor es grande y verdadero me recordarás y viviré contigo para siempre.

Y dicho eso, la hermosa Amalda desapareció en un suspiro, antes de que Sony pudiese impedirlo, dejándolo completamente desolado.



(Mañana continuará...)

----------------------

Os recuerdo que mis cuentos son gratis para todo aquel que los quiera para sus niños, pero si os animáis a pasaros por la web de Save The Children, esta ONG que tanto hace por los niños desfavorecidos y podéis colaborar de alguna forma, me haríais muy feliz. Estos pequeños también tienen derecho a sonreír.

Si quieres colaborar con esta ONG pincha aquí.

----------------------

6 comentarios:

solima dijo...

¿Una última prueba? Pobre Sony. Sigo a la espera de la resolución.

Besitos

Anónimo dijo...

Con prisas he pasado por aquí a leer el capítulo de hoy y a dejarte un beso. Feliz domingo.

Merce

Anónimo dijo...

Sigo enganchada al cuento. Vuelvo mañana. Me tienes en vilo.

Besos,
Mayte

Bego dijo...

Acabas de tocarme la fibra romántica, me encanta.

Hasta Mañana.

ISABEL dijo...

Pero por favor ¿cuanto queda? estoy de lo más intrigada.

Un abrazo.

Nieves Hidalgo dijo...

Mañana ya pongo el final.

Un beso a todas y gracias por pasaros a dejar vuestro comentarios.