jueves, 11 de diciembre de 2008

El país de Irás y no volverás © (Capítulo 6)


SEIS

Podéis imaginaros la cara de asombro que puso el demonio cuando Sony le dijo que el árbol estaba reducido a astillas pequeñitas. Se asombró tanto que se le atragantó el desayuno y casi muere ahogado.
Cuando llegó al exterior, seguido de sus tres hijas y vio la obra del joven, casi no pudo creerlo. Era la primera vez ¡maldición, la primera vez que alguien conseguía pasar aquella difícil prueba!

- Como veréis, lo he picado entero -dijo Sony, muy ufano-.
- ¡Ya lo estoy viendo! -gritó Satanás, totalmente enfadado por el giro de los acontecimientos-.
- ¿Y ahora?
El diablo miró a Sony de muy malos modos y regresó al interior de su horrible mansión refunfuñando y soltando bufidos y palabrotas.
- ¡Veremos si mañana pasas la siguiente prueba! -dijo, antes de perderse dentro del castillo-.

Nuestro amigo pasó todo el día nervioso, pensando en qué consistiría la segunda prueba que le impondría el demonio. Deseaba ver a Amalda para poder dar las gracias a la muchacha y preguntarle, de paso, si sabía algo sobre lo que iba a suceder al día siguiente.
Por fin, a media tarde, Amalda se acercó a él.
- Me alegro de que hayas vencido hoy.
- Gracias a ti. ¿Cómo lo hiciste?
- Es todo cuestión de fe y paciencia. Pero ahora escucha atentamente. He sabido en qué consistirá la prueba de mañana, Sony. Y es muy difícil.
- Bueno, dime de qué se trata.

- Requiere habilidad y destreza. Es complicada. Deberás recuperar el anillo de su tatarabuelo, que se le cayó al río cuando era joven.
Sony silbó, admirado.
- Tu padre pone pruebas que nadie puede llevar a cabo.
- Por eso nadie ha salido jamás del país de Irás y no Volverás -dijo ella-.
- ¿Qué hago esta vez?
- Le pedirás un jamón, una hogaza de pan, una bota de buen vino, un frasco, un cuchillo, una tabla y una cuerda muy larga.
- ¿Para qué tantas cosas?
- Haz caso y todo nos irá bien. Ahora debo irme, Sony. No quiero que mi padre y mis hermanas sospechen de nosotros. Y me esperarás esta noche en el puente de piedra.



(Mañana continuará...)

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Os recuerdo que mis cuentos son gratis para todo aquel que los quiera para sus niños, pero si os animáis a pasaros por la web de Save The Children, esta ONG que tanto hace por los niños desfavorecidos y podéis colaborar de alguna forma, me haríais muy feliz. Estos pequeños también tienen derecho a sonreír.

Si quieres colaborar con esta ONG pincha aquí.

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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Nieves, siempre leo y nunca escribo, pero me he decidido para decirte que este cuento me tiene enganchada. El resto de tu blog me gusta mucho.

Un abrazo.
Carmen

Anónimo dijo...

Unos cuentos muy bonitos y una idea muy solidaria. Espero que Save the children consiga mucha ayuda con tu proyecto.

Un abrazo.

Manoli

Bego dijo...

Cada vez está mas interesante.

Un beso y hasta mañana.

solima dijo...

Madre mía, aquí sigo pegada para ver cómo sigue.

Besos

ISABEL dijo...

¿He dicho ya que estoy enganchada?

Besitos

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias chicas. Un beso grande a todas.