lunes, 15 de diciembre de 2008

El país de Irás y no volverás © (Capítulo 10 y Epílogo)

DIEZ

Durante los preparativos para su boda con Gisselle, Sony se encontraba taciturno y preocupado, aunque no estaba seguro de los motivos.
Había regresado a su casa hacía más de un mes. La primera persona que encontró fue su vieja cocinera, que le besó y abrazó con afecto. Y olvidó absolutamente todo. El joven no pudo contar nada acerca de su viaje, porque nada recordaba del mismo, como había predicho la hija del demonio.
- ¿Te encuentras bien, hijo?
- Sí, padre. Me encuentro bien.
- Estás extraño desde tu regreso. ¿De veras no recuerdas nada?
- En absoluto, padre. No puedo decir donde he estado ni lo que hice.
- Tal vez después de tu boda recuerdes algo más. Ahora, los nervios...
- Hablando de boda -cortó Sony-. No puedo casarme con Gisselle, padre
- ¡Pero qué diablos...!
- No nombres a ese ser maligno en mi presencia, por favor.
- Entonces explícame este repentino cambio de planes. Parecías seguro de querer casarte con esa muchacha antes de marcharte y ahora dices lo contrario.
- Nada más puedo decirte. Sólo que no me casaré con ella.

El padre de Sony se marchó muy enfadado. En verdad no conocía a su hijo, pensó. De todos modos, seguiría con los preparativos de la boda convencido de que el muchacho cambiaría al final de idea.
Días más tarde, mientras el joven paseaba meditabundo por entre las flores del jardín de su casa, vio acercarse una figura menuda y cubierta por una capa oscura. Parecía joven, pero no le vio el rostro y no pudo saber si era hermosa o fea.
- ¿Qué haces en mis propiedades? -preguntó-.
- Vengo a ayudarte a recordar -dijo ella-.
- ¿Recordar?
- Tu viaje. Ven y siéntate conmigo a la sombra de un árbol, Sony.
- ¿Como sabes mi nombre?
- Yo sé muchas cosas.
Sony la acompañó y se sentaron en un banco de piedra, a la sombra de un frondoso árbol llorón.- ¿Recuerdas haber viajado en barco al fin del mundo? -preguntó la mujer-.
- No. Nada recuerdo de eso.
- ¿Tampoco recuerdas que conociste a tres hermanas que eran águilas y que la más pequeña te llevó al país de Irás y no Volverás?
- Lo cierto es que no. ¿Un águila? -rió el joven- ¿Y me llevó a lomos?
- Lo hizo. ¿Recuerdas haber conocido a las tres hijas del diablo?
Sony la miraba como si hubiese enloquecido.
- No recuerdo nada de eso -gruñó-.
- ¿Tampoco que una de ellas era una santa?
- ¡Una santa una de las hijas del diablo! -las carcajadas casi le hicieron caer del banco-. ¿De donde has escapado, de un manicomio?
Pero la mujer sonrió bajo la capucha de su capa y siguió preguntando:
- ¿Recuerdas haber partido un árbol gigante en astillas muy pequeñitas?
- No.
- ¿Tampoco haber recuperado el anillo del tatarabuelo del diablo, que se le cayó al río cuando era joven?
- No. No lo recuerdo -se enfadó Sony-. Oye, de veras, esta burla ya es demasiado.
- Tuviste que partir a la hija pequeña del diablo en trocitos muy pequeños, meterla en un frasco y lanzar el frasco al río. ¿De veras no recuerdas nada?
- De veras -dijo el joven, cada vez más extrañado-.
La mujer suspiró con cansancio.
- El demonio te ofreció la mano de una de sus hijas, luego de pasar las dos pruebas. Haz memoria, Sony.
El muchacho achicó los ojos y la miró con atención. Seguía sin poder verle el rostro, pero en su cabeza comenzó a dibujarse la mole inmensa de un oscuro castillo sobre una montaña.
- Veo un castillo -dijo de pronto-. Un horrible castillo negro. ¡Y una muchacha más hermosa que los rayos del sol!
- Te casaste con ella.
- ¿De veras? ¡Pero si aún estoy soltero!
- Recuerda, Sony. Huiste del diablo y de sus dos pérfidas hijas montado en un caballo.
- ¡El caballo de la tierra! –gritó con júbilo- ¡Y había otro caballo, el del aire!
- Eso es.

-¡El diablo y sus dos hijas nos perseguían!
- En efecto. ¿Recuerdas algo más?
- Mi esposa se quitó una horquilla, la tiró al volcán y el demonio y sus hijas desaparecieron para siempre -de pronto los ojos del joven se llenaron de lágrimas- ¡Oh, Dios mío, ella era mi esposa! ¡Yo la amaba! Ahora la he perdido para siempre.
- He oído decir que vas a casarte con una muchacha del condado. Gisselle.
Sony se levantó como si tuviese alfileres debajo del trasero.
- ¡Nada de eso! ¡No pienso casarme con ella! ¡Ya estoy casado con...!
Quedó pálido de horror. No recordaba el nombre de la muchacha con la que se había casado. No recordaba el nombre de la hija pequeña del diablo.
- ¿Como se llamaba? -se estrujó la cabeza tratando de pensar y pensar- ¿Como se llamaba?
- Si recuerdas su nombre, volverá a ti -dijo la mujer-.


EPILOGO


El muchacho se paseó a lo largo y ancho del jardín, rogando poder recordar aquel nombre que se alejaba en su mente.
- Sólo el verdadero amor te hará saber su nombre, Sony -le dijo de nuevo la extraña mujer cubierta por la capa-.
Sony cayó de rodillas, llorando.
- Quiero acordarme, pero no puedo. ¡No puedo! Y ahora no podré vivir sin ella. Lo era todo para mi. Me salvó de las garras de Satanás. Ella era la más hermosa muchacha que nunca vi y yo la quería de veras -lloró más fuerte-. Amalda era mi...
¡Ah, diantres! ¡Acababa de pronunciar el nombre de su amada esposa! Alzó la mirada y la vio delante de él. Era la mujer de la capa oscura. La había echado hacia su espalda y el rostro de Amalda le sonreía lleno de felicidad. Sony gritó su nombre y la abrazó.
- Soy yo, querido mio -dijo ella-. Como pensaba, tu amor ha podido más que el olvido. Ya no me iré nunca.

Sony corrió a ver a su padre y amigos. Les explicó todo lo que había pasado y les contó su viaje. Incluso Gisselle se alegró, porque realmente estaba enamorada de otro muchacho del condado y había accedido a casarse con Sony solamente para agradar a su padre.
De modo que hubo fiestas a lo grande en la comarca y el padre de nuestro amigo invitó a todo el mundo. Se lanzaron globos y fuegos artificiales y corrió la sidra y la cerveza entre los asistentes. Hubo baile, juglares, saltimbanquis y acróbatas.
Sony y Amalda vivieron felices el resto de sus días y jamás volvieron a acordarse del diablo.
La peligrosa aventura enseñó a nuestro amigo a no volver a mencionar a tan ingrato enemigo. Nunca más volvió a jugar a las cartas, salvo partidas entre amigos y Amalda le ayudó, durante toda la vida, a ser un hombre honesto y justo al que todos apreciaron, dedicado a hacer el bien a sus semejantes.

Con el paso del tiempo, Sony se olvidó para siempre del país de Irás y no Volverás...







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Os recuerdo que mis cuentos son gratis para todo aquel que los quiera para sus niños, pero si os animáis a pasaros por la web de Save The Children, esta ONG que tanto hace por los niños desfavorecidos y podéis colaborar de alguna forma, me haríais muy feliz. Estos pequeños también tienen derecho a sonreír.

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17 comentarios:

solima dijo...

¡Oh, oh, oh, me ha encantado, qué final más bonito! Un cuento precioso, Nieves, precioso.

Me has tenido intrigadísima pero ha valido la pena esperar.

Felcidades y un millón de gracias.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me ha gustado muchísimo. Muchas gracias por contarnos este cuento, lo he disfrutado un montón.

Besos.

María

Anónimo dijo...

Ayyyyyyyy qué bonitoooo. Me ha gustado mucho y con final romántico y todo.

Un beso.
Merce

Anónimo dijo...

Precioso epílogo para un cuento que me ha tenido en ascuas durante todos los capítulos.
Me gusta cómo escribes.

Un abrazo,

Helena

Anónimo dijo...

¡¡¡Plas, plas, plas, plas!!! Aplausos para ti por tan bonitos cuentos. Lo he pasado fenomenal con ellos.

Gracias y un beso.

Mayte

ISABEL dijo...

Este cuento me ha hecho pasar unos ratos muy buenos viviendo con la intriga hasta el día siguiente. Me ha gustado. Los otros también, claro, pero con éste me lo he pasado en grande.

Besos.

Bego dijo...

Solo puedo decir, precioso, aventura y amor.

Un beso.

Nieves Hidalgo dijo...

Un millón de gracias a todas. Me alegro que os haya gustado.

Un beso.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho, Nieves.

Han sido unos cuentos estupendos. Muchas gracias por regalárnoslos.

Un beso,
Marisa

Anónimo dijo...

Un cuento genial. Me ha encantado.

Saludos

Mª José Fdez.

Anónimo dijo...

Ahora que tengo un ratito y me va bien internet, lo digo: precioso cuento ! como los demás !
¿Vas a publicarlos? Sería estupendos verlos en papel con dibujitos.

CARLOTA

Anónimo dijo...

Hola!! ..hace como 15 años nuestro profesor de primaria solia contarnos un cuento al final de la clase, y el pais de iras y no volveras fue uno de ellos, me encanto ese cuento ...pero no recuerdo muy bien el cuento completo. ya es bastante tiempo el que ha pasado ...algunas partes que recuerdo es cuando el chico es encerrado en un calabozo y la ultima hija del diablo lo ayuda a salir escupiendo tres veces ...seria bueno ver el cuento comp´leto para recordar todo ya que es un cuento hermoso ..no sabia que era tuyo.

Saludos Cordiales

Nieves Hidalgo dijo...

Os vuelvo a agradecer de corazón todos los comentarios que habéis hecho.

Vuelvo a aclarar, como ya hice en la presentación de este cuento, que lo único que he hecho ha sido versionarlo, pero el cuento no es mío.

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

Tengo 59 años y fui el nieto menor de mi abuela paterna y cuando yo tenia 5 años y ella que ya estaba ciega, tenia mas de 90, me contaba las historias (o cuentos)del 'Pais de TE IRAS Y NO VOLVERAS'). Al igual del cuento tuyo que acabo de leer, mi abuela me lo contaba siempre de diferentes formas, y coincide con los muchos trabajos y problemas que habian de resolver los personajes. El personaje central se llamaba Genoveva, y era una chica mitad la Cenicienta y mitad heroina, la cual era raptada por una inmensa ave que se la llevaba de la cabllera entre sus garras al 'Pais de te iras y no volveras' y ahi conoce a su amado y por toda clase o suerte de trabajos o hazañas logran salir de ahi. No omito decir que en ese pais fabuloso habian hadas, brujas, seres extraordinarios buenos y malos, asi como ogros, angeles y demonios. Sin embargo los finales eran felices. Le escribo esto, ya que por nostalgia a mi abuela, que era una anciana muy limitada tanto por la edad como en su vision, tenia la tarea de entretener a su nieto y enseñarle la diferencia entre el bien y el mal . Busque 'El Pais De Te Iras Y No Volveras' en la WEB y me encontre con su relato y de verdad me hizo recordar practicamente todos los cuentos que me fueron contados. Su historia me gusto, es muy bonita y tiene un final feliz como los de mi abuela. LE DOY LAS GRACIAS POR DEVOLVERME A LA MEMORIA, COSAS Y RECUERDOS QUE YA HABIA PUESTO EN EL OLVIDO (Mi abuela tambien se lo agradecera) Siga escribiendo, siempre habra alguien que la lea

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, querido amigo.

Me hace una enorme ilusión haber recibido tu comentario sobre este cuento. Es ua de esas historias que, en efecto, cambian de situaciones y personajes cada vez que se cuenta. Mi abuela paterna también me lo contó cada vez de forma distinta y yo lo he intentado plasmar como recordaba la última.

Es un lujo haber tenido abuelas que nos entretenían con estas maravillosas historias y nos hacían soñar durante toda la tarde.

Gracias por haber entrado en mi blog. Gracias por haber dejado co comentario. Y gracias, sobre todo, por seguir soñando como cuando éramos pequeños.

Muchos besos.

Anónimo dijo...

Sra. Nieves Hidalgo.
Soy el nieto de 59 años. Y no pretendo ni distraerla de sus actividades ni buscar un intercambio epistolar con Ud.
La verdad es que no sabia quien era Ud. ni cual era su actividad literaria. Esto se lo escribo porque le puse textualmente 'Siga escribiendo, siempre habra alguien que la lea' y de alguna forma me entero en FBook que Ud. es una escritora dedicada a estos temas, lo cual fue una gran sorpresa para mi. Asi que le suplico que mis palabras las tome de la mejor forma, pues mi comentario fue muy simple y de aliento. Se necesitan mucho los libros y sus historias en la vida, porque nos enseñan a vivirla y a entenderla mejor. Mis respetos por todo lo que hace y sepa Ud. de que estare muy pendiente de su obra, procurare leerla con sumo interes y por supuesto que buscare sus libros. Me llamo Ricardo Guzman y vivo en la ciudad de Mérida en Mexico. Le repito que no busco distraerla ni un instante, solo sepa que tiene un lector nuevo y para despedirme quiero decirle que sus palabras a mi comentario inicial fueron muy bellas. Gracias anticipadas por sus finas atenciones

Nieves Hidalgo dijo...

Hola de nuevo, Ricardo.

Si me lo permites, voy a tutearte, como hago con el resto de mis seguidores, porque lo encuentro más cercano y porque a todos los considero amigos.

Interpreté tus palabras como lo que eran, un modo de alentarme a seguir. Me encanta recibir ese tipo de comentarios, así que vuelvo a agradecerte haberlos dejado aquí.

Aunque escribo de todo un poco, profesionalmente me decico a la novela romántica, es verdad. Pero me gusta escribir cuentos para los niños, artículos, alguna que otra reseña de novela romántica y hasta alguna entrevista.

Es un honor tenerte como seguidor. Tengo amigos de México y unas gansas tremendas de poder conocer alguna vez vuestro maravilloso país.

Y, por supuesto, no me entretienes. Contestar a mis lectores es mi prioridad.
Gracias de nuevo por pasarte por mi blog.

Un beso muy fuerte.