sábado, 8 de noviembre de 2008

EL BASTIÓN DEL DESEO © (Sinopsis y extracto del capítulo 1º)

SINOPSIS


Josleen McDurney ocupaba su tiempo en ayudar a las gentes de su clan, ajena a su destino. Nunca hubiera imaginado que su atracción por aquel guerrero al que tomaron prisionero, iba a obligarla a traicionar a los suyos, cuando descubrió su identidad, para evitar males mayores.
Y él, Kyle McFersson, el más despiadado enemigo de su clan, iba a pagar su liberación secuestrándola y alejándola de todo aquello que amaba.


CAPITULO 1º


EN ALGÚN LUGAR DE LAS HIGHLANDS



La neblina había cubierto toda la vereda del río y hacía frío. A pesar de todo, Josleen McDurney no había querido quedarse a pasar la noche en la aldea y prefirió tomar el camino de regreso a Durney Tower, donde la esperaban.

Miró con ojo crítico los preparativos de los hombres que la acompañaron a la distante aldea, al norte de las tierras del clan y, mentalmente, les agradeció la ayuda que le prestaron. Dorland había sido atacada por una epidemia y Josleen había estado ayudando a sus habitantes a reponerse durante más de un mes. Ahora, la epidemia había remitido y podían regresar a casa con la satisfacción del deber cumplido. No era la esposa del jefe del clan McDurney, pero era su hermana y hubo de tomar el puesto de Sheena dado que la muchacha había permanecido en cama con un fuerte resfriado.

Era su deber cuidar de las gentes que pertenecían al clan y lo mismo que su hermano les procuraba alimentos, justicia y venganza -cuando ésta era necesaria-, y ayudaba en otros quehaceres, como en aquella ocasión.

A pesar de todo, regresaba con el mal sabor de boca de no haber podido hacer más por los aldeanos de Dorland. Seis habían muerto a causa de las fiebres y en sus oídos aún retumbaban los gritos de aquella madre que perdió a su criatura de seis años.

- ¿Un poco de vino?

Josleen alzó la cabeza y miró al hombre que la tendía un pellejo. Asintió, bebió un poco y se lo devolvió.

- Deberías descansar, se te ve agotada.

La muchacha accedió de buena gana. Se recostó sobre la manta de piel y dejó que el guerrero la cubriese con otra manta gruesa. A pesar de todo tiritó de frío.

- Daremos una batida para ver que todo está bien mientras descansas -informó el hombre-. Aufert y Will se quedarán haciendo guardia en el campamento.

Josleen no le escuchó; apenas cerró los ojos se quedó dormida.
El guerrero la miró desde la altura. Con un gruñido de disconformidad buscó una manta más y la echó sobre el cuerpo encogido de ella; Josleen agradeció el aumento de calor con un gemido y él se alejó, hizo una seña a dos de los hombres y montaron a caballo para dar una vuelta por los alrededores. No habían visto a nadie en las cercanías, pero no olvidaban que estaban próximos a las tierras de los McFersson, sus enemigos declarados desde hacía mucho tiempo; exactamente, desde que Colman McFersson mató en pelea al bisabuelo de Josleen. No era cuestión de caer en manos de aquellos desgraciados mientras estuviesen dormidos; el guerrero sabía que no era la primera vez que los McFersson atravesaban la línea divisoria y robaban ganado. Claro que ellos hacían otro tanto de cuando en cuando.

Tan pronto partieron, los dos hombres que quedaron de guardia se acomodaron cerca de la muchacha, dispuestos a protegerla contra cualquier eventualidad. Ella era la hermana bien amada de Wain McDurney, su jefe, y por nada del mundo debería pasarle algo desagradable durante el viaje.


Ajeno a la presencia de gente enemiga tan cerca, Kyle McFersson dejó que su caballo, un inmejorable semental negro como la noche, le condujese. Sintió el poder del animal y su balanceo bajo los muslos sin preocuparse de nada que no fuese escapar de sus fantasmas personales.

Estaba a kilómetros de distancia de Stone Tower y sabía que no había obrado con prudencia al salir solo, sin escolta; pero necesitaba aquellos momentos de paz. Tenía demasiadas preocupaciones, demasiadas responsabilidades. Desde que su padre muriese y se hiciese cargo del clan, habían llovido sobre sus espaldas un sin fin de problemas. La educación de sus hermanos, la viudedad de su madre, cada vez más triste y melancólica. Pero sobre todo, aquella criatura que le pertenecía y de la que se sentía incapaz de hacerse cargo. Era su hijo, sí. Lo había engendrado y lo quería, a pesar de que no amó a la mujer que le alumbró. Claro que eso había sido recíproco. Muriel nunca lo había amado a él. Se casó porque la obligaron; Kyle supo siempre que ella lo detestaba, que jamás quiso contraer matrimonio y que sólo las amenazas de su padre para llegar a la alianza de los dos clanes la obligaron a dar el sí frente al sacerdote.

¿Como explicar a una criatura de cinco años todo lo referente a su madre? ¿Como explicarle que ella murió profiriendo gritos contra su hijo y contra su esposo? ¿Como, por amor de Dios, hacerle entender que les maldijo antes de exhalar su último aliento?

(Extracto del primer capítulo)





6 comentarios:

Anónimo dijo...

Otra historia que promete sin ninguna duda... como todo lo que escribes.

Un beso,
Pilar

Bego dijo...

Otra fabulosa novela, un día deberías transcribirnos una al completo, ejemplo, esta. Je,je,je.

Besos.

Fugaz dijo...

Haces que ya estemos deseando que casualmente dejes caer el siguiente capítulo...

Besos

CONRA dijo...

Hola Nieves:
He estado leyendo tu blog muy interesante y bonito.
Pienso comprar tu primer libro”Lo que dure la eternidad”. Cuando lo lea te contaré.
Gracias por tus amables palabras.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Como todo lo que escribes, tiene una pinta estupenda. Chica, me tienes enganchada al blog.

Un beso,
Merce

Nieves Hidalgo dijo...

Pilar, Bego, Fugaz, Conra, Merce, os agradezco profundamente vuestros halagos y comentarios, sólo espero no defraudaros y que sigáis visitando, leyendo y disfrutando con los trocitos de mis historias que cuelgo cada día.

Un abrazo a todas.