lunes, 20 de octubre de 2008

Lobo © (Sinopsis y extracto del capítulo 1º)


Sinopsis

Carlos de Maqueda y Suelves, marqués de Abejo es, en apariencia, un aristócrata preocupado solamente por sus bienes. Nunca nadie lo podría relacionar jamás con el asaltante y revolucionario que trae de cabeza al gobernador de Soria, un hombre sin escrúpulos.

Michelle de Clermont, consigue escapar de los hombres de Robespierre, salvando milagrosamente la vida afincándose en España, donde tendrá que debatirse entre el amor a un forajido y la atracción hacia un aristócrata, amando a los dos y sin saber que se trata del mismo hombre.


Capítulo 1º


SORIA. 17 DE ENERO DE 1793.



El hombre alzó la copa y brindó, como el resto de los congregados en el salón, por el soberano, Carlos IV, coronado hacía ya cuatro años. A través del líquido ambarino miró al joven que, reclinado con indolencia en un lateral de la encendida chimenea, tenía la mirada perdida más allá de aquel cuarto.
Don Enrique de Maqueda y Castejón dejó la copa sobre la mesita lacada y atravesó la pieza hasta llegar al lado del otro. El joven parpadeó al verle frente a él y sonrió. Don Enrique lo hizo también; hacía demasiados días que la sonrisa del muchacho, siempre a flor de piel, parecía remisa a aflorar.

- Salud, abuelo.
- Salud -dijo el hombre. Por un largo y próspero reinado de nuestro monarca.

Carlos de Maqueda y Suelves, marqués de Abejo por herencia de su difunta madre, alzó las renegridas cejas y un rictus de sarcasmo asomó a sus labios.

- ¿Me dejas que cambie el brindis, abuelo? -dijo- Por un próspero y feliz reinado de Su Majestad, Doña María Luisa Teresa y de su nuevo favorito Godoy.

Don Enrique lanzó una mirada nerviosa a su alrededor.

- Baja la voz, demonio -susurró-. ¿Quieres que algún desgraciado te delate como contrario al rey?

Carlos hizo un gesto de hastío.

- No soy contrario al monarca, abuelo -dijo-, sino a los excesos de nuestra reina. De todos modos ¿importaría mucho?
- Me importaría a mi jovenzuelo -graznó a media voz el anciano-. Si quieres matarte enrólate en cualquier guerra, hoy en día hay muchas, pero no quiero que te detengan en mi casa.
- ¿Por decir lo que muchos piensan?
- Hay cosas que es mejor mantenerlas en silencio -tomó al muchacho del brazo y lo alejó hasta un extremo del salón, donde ningún invitado pudiese escuchar su conversación; sobre todo el gobernador, don Gonzalo Torres, hombre de pocos escrúpulos y del que todos sabían era leal seguidor de la caprichosa que ocupaba el trono de España-. Carlos, vigila tu lengua, hay enemigos en cada rincón.
- Te está poniendo pesado, viejo -gruñó el muchacho-.

Don Enrique hubiese deseado abofetear el rostro viril y hermoso de su nieto, pero el joven no tenía ya catorce años. A sus veintinueve, era un hombre capaz de atemorizar sólo con una mirada si el genio se le atragantaba; alto, de anchos hombros como lo fue su padre, atractivo -a veces al anciano le fastidiaba que lo fuera tanto, porque eso no acarreaba más que quebraderos de cabeza por sus constantes devaneos-, irónico hasta la desesperación. Era lo que se podía llamar una buena pieza. Pero no podía culparle. En otros tiempos Carlos no fue así, aunque de eso hacía ya siete largos años.

El joven pareció adivinar los pensamientos de su abuelo y lo abrazó por los hombros.

- Perdóname. Tienes razón, soy un insensato, pero tú eres la única persona con la que me puedo mostrar como soy... en algunos aspectos.

Don Enrique frunció el entrecejo, sin entender del todo a lo que se refería su nieto. Acabó asintiendo y le dejó a solas para ir a reunirse con los demás invitados. Carlos aprovechó ese momento para salir fuera de la mansión.
El aire helado y cortante de Enero le golpeó el rostro y se sintió liberado. Sin dar importancia a la baja temperatura, caminó hacia los confines del jardín buscando un pozo de paz. Necesitaba, más que nada, estar a solas, olvidarse de todo.
Sabía que su abuelo no era culpable por haber invitado a don Mauro Fuentes y a su esposa, doña Catalina; estaba obligado a ello. Tampoco el matrimonio era culpable de nada, pero al verles en la reunión, los recuerdos casi olvidados volvieron tan nítidamente a su cabeza que sintió que le faltaba el aire. A pesar de todo les había saludado ante el azoramiento de ambos que, media hora después, pusieron la disculpa de una fuerte jaqueca de doña Catalina y abandonaban la casa como alma que lleva el diablo. Estaba claro que tampoco ellos esperaban verle allí, puesto que todos le hacía fuera de Soria.


(Extracto del capítulo 1º)


De nuevo, la cantidad de e-mails recibidos pidiendo esta novela en papel, y vuestro inestimable apoyo siguiéndola, nos ha llevado a poder publicarla.
Y digo "nos" porque sois mis cómplices en esta nueva andadura. Vuestro es el mérito.
Por deseo de la editorial, lógicamente, me veo en la imperiosa necesidad de eliminar las entradas.
Gracias de todo corazón por el cariño que siempre me dispensáis.
Tenéis el mío. Siempre.
Nieves Hidalgo
8 de febrero de 2012





11 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, veo que este libro también promete... y además está ambientado en España por lo que veo. Jo, ya era hora de que alguien hiciera historias en nuestra tierra.

Un beso.
Pilar

Anónimo dijo...

Me gusta como escribes, Nieves. No te conocía, pero voy a buscar tu libro porque me ha gustado mucho lo que he leído aquí.

Raquel Ortega

Anónimo dijo...

¿Pondrás otro poquito, verdad?

Un beso y gracias por hacernos pasar tan buenos ratos.

Merce

Anónimo dijo...

A mí también me gusta como escribes.

Bss. Toñy

Bego dijo...

Solo paso a saludarte porque dejarte comentarios sobre lo que escribes ya parecería peloteo.
Así que me sumo a los comentarios ya dejados, ¡¡eres buena!!.

Saludos.

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias chicas, no sabéis lo que animan vuestros comentarios.

Un beso muy grande a todas.

Mañana colgaré el extracto del segundo capítulo.

Alexia Stark dijo...

Este libro también promete mucho, espero que lo publiquen también y así poder leerlo ^^

Mariana dijo...

¡Qué alegría Nieves!no sabes cuanto me alegro que te lo publiquen!
Lobo se lo merece.
Estaba dando una vuelta por el blog,y sin saber por qué,abro Lobo y me encuentro con esta agradable sorpresa...
Estaré pendiente del momento en que salga.

Un cariñoso abrazo y muchos besos.

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, Mariana, preciosa !!

Gracias por alegrarte de la noticia.
tardará un poco en salir, pero ahí estamos ytodo gracias a vosotras.


Mil besos

Natalia Sofia dijo...

Hola no hace mucho que leo tus novelas empece con El angel negro y me hice fan... Que bueno que editen esta novela... a ver cuando llegara por estos lugares... Me tiene intrigada y enganchada el argumento

Nieves Hidalgo dijo...

Natalia,
gracias por alegrarte conmigo. Hay que arreglarla mucho pero, si Dios quiere, saldrá.

Montones de besos