sábado, 4 de octubre de 2008

Espejismo © (Libro 3º de la Saga de Los Gresham)




SINOPSIS:

James Gresham se ausenta de Londres por asuntos de negocios. Libertino y encantador, sus únicas preocupaciones son disfrutar de la vida y sus esporádicos trabajos para el gobierno.
Eugene Bannion ha sido acusado de asesinato y se encuentra encarcelado en Newgate sin posibilidades de redimir su buen nombre.
Pero su hermana Thara está dispuesta a hacer lo que sea con tal de librarle de la horca. Incluso a presentarse ante la sociedad de Londres como la esposa del menor de los hermanos Gresham, aún a sabiendas que se deberá enfrentar a toda la familia y a un hombre que le puede buscar la perdición por humillarle en público.


LONDRES. INGLATERRA.

No pudo remediar aterrizar en el suelo cuando sus cuatro despiadados enemigos cayeron sobre él. No esperaba el ataque y, por tanto, sus portentosos reflejos sólo le sirvieron para no partirse la crisma contra el mueble que tenía a sus espaldas.
El alarido de sus atacantes inundó la sala junto con la risa del resto, mientras la víctima se golpeaba la espalda contra el suelo y gruñía entre dientes.
James Gresham, desde hacía poco barón de Salsbury por el deseo explícito de un tío lejano muerto sin descendencia, consiguió a duras penas quitarse a aquellos cuatro monstruos de encima. Su ceño se frunció amenazador y hasta levantó un puño para amedrentarlos. El gesto de enfado duró apenas un segundo, porque al mirar los rostros sonrientes de las criaturas no tuvo más remedio que echarse a reír.
Cameron Brenton había sido, como siempre, el que indujera a los otros tres mocosos al ataque. Contaba ya 13 años de edad y prometía ser un verdadero calvario para la familia. Le sonrió mientras miraba, ufano, el modo en que habían conseguido despatarrar a su tío más joven.
- Pequeños demonios -dijo James, aceptando la mano de su hermano Darle para volver a la verticalidad. Se sacudió la levita-. ¿Es que nunca me libraré de vosotros, renacuajos?
La risa cantarina de los niños inundó el salón en el que se encontraban reunidos. James alzó en el aire a la más chiquita, Deborah, una preciosidad de cabello largo y moreno como su madre y ojos inmensamente grises como su padre. Era la menor de su hermano Christopher y de su esposa Kimberly, aquella americana díscola y encantadora que conquistara el corazón del conde de Braystone. La pequeña gritó con tanta fuerza que los dejó sordos.
- Por Dios... -gimió James, dejándola en el suelo-.
- Yo también quiero -pidió Ryan, su hermano. Aquel contaba seis años de edad y tenía el mismo cabello lustroso de la niña, pero sus ojos eran de un azul profundo, como los de Kim-.
James cumplió el deseo del pequeño y le volteó en el aire, ganándose otro alarido que le hizo encogerse. Cuando dejó a Ryan en el suelo, miró a Alexandra.
- ¿Y tú? ¿No quieres volar, Alex?
Alexandra era pelirroja y de ojos verdes, contaba 4 años y era una réplica exacta de Tatiana Elisabeta Sminova, la heredera del trono de Orlovenia que había cedido la corona a su primo Vasili para casarse con Darel. A veces James se asombraba del increíble parecido de la niña con su madre. Era una muñeca encantadora.
Alex sonrió a medias, adelantó el mentón en gesto orgulloso y dijo con aquella vocecita que daba ganas de comerla a besos:
- Eso es cosa de niños.
Las risas del grupo la hicieron sonrojarse. James sonrió como un demonio y se acercó a ella como lo hubiera hecho un gato, relamiéndose. Alexandra comenzó a reír nerviosamente, sabía que cuando su tío hacía eso ella acababa sobre su hombro como un saco de patatas. Retrocedió de inmediato y gritó tan fuerte como pudo cuando las grandes manos la atraparon por la cintura, la voltearon en el aire y la colocaron, como ella ya sabía, sobre el ancho hombro. Pataleó y rió, tratando de que la soltara, pero en el fondo era lo que estaba buscando. Cuando James descubrió una de sus piernas e hizo como si deseara comerla, la niña lanzó un alarido estridente.
Al segundo siguiente James Gresham se vio libre de la carga de su sobrina. Sonrió a Darel, que luchaba ahora por mantener quieta a la criatura y dijo:
- Dios, no sé como puede quedaros aliento después de luchar todo el día con estos monstruos.
- Deberías casarte y tener un par de ellos -repuso su hermano-, así verías lo divertido que resulta.
- Gracias, pero no. Suficiente con ser el tío de estas cuatro fieras.
La puerta del salón se abrió y entró una muchacha alta y delgada, ataviada con uniforme de servício. Hizo una leve inclinación ante los presentes y de inmediato agarró a Alexandra con una mano y a Deborah con la otra.


(Extracto del primer capítulo)



- ¿Qué va a hacer, señorita? No puede dejar que el señorito Eugene sea juzgado por asesinato. ¡Estoy segura de que es inocente!
- También yo, Joan -suspiró-, pero estamos en un callejón sin salida. Wiggins no quiere ni oír hablar de usar el dinero de la herencia de mi hermano para pagar un buen abogado. Y Eugene le apoya en eso.
- Pero un abogado podría sacarle de este apuro.
- Piensa en el futuro, Joan. Dice que no está dispuesto a dejarnos en la miseria por sus locuras. Y yo he sido incapaz de convencer a ninguno de los dos. Si al menos el tío Frederick hubiera querido ayudarnos.
- ¡Ese viejo zorro decrépito! Ni siquiera quiso ser el albacea de ustedes porque temió tener más gastos que ganancias. Ay, señorita, no comprendo como sigue llamando aún tío a semejante cabrón.
- ¡Joan!
- Repréndame si quiere, pero es así. Ryden es un gusano y usted lo sabe -la muchacha se sentó a los pies de Thara y la miró con los ojos llenos de lágrimas-. Ay, niña, ¿qué vamos a hacer?
- No lo sé.
- ¿De veras no hay forma de que ese juez la reciba? ¿Dio el nombre de su papá?
- El apellido Bannion sólo es conocido en York, mujer. Y desde la muerte de mi padre, tampoco es muy estimado, gracias a las locuras de Eugene.
- ¡Pero debe de haber algún modo de hablar con el juez Baker! Por amor de Dios, no puede ser un lobo solitario que no salga de su guarida más que para llevar a cabo los juicios.
- Por lo que sé, no frecuenta mucho las reuniones de la aristocracia. Y aunque lo hiciera... ¿como llegar hasta él, Joan? No estamos metidas en su mundo.
- Jesús, Jesús...
- Sí. Por una vez en su vida, Eugene lleva razón. Sólo siendo familiar de ese maldito Gresham tendríamos una oportunidad para... -de repente frunció el ceño-. O su esposa, dijo.
- ¿Qué?
Se incorporó de un salto haciendo caer a la otra.
- Corrígeme si me equivoco. Por lo que sabemos desde que hemos llegado a Londres, Gresham tiene fama de mujeriego.
- Eso dicen, señorita.
- Y fama de sorprender de cuando en cuando a la familia con alguna excentricidad. Como el año pasado, en que apareció en carnaval disfrazado de dios pagano, casi desnudo.
- Así es.
- Bien -una sonrisa lenta anidó en los labios de la muchacha-. Entonces, a nadie sorprendería demasiado otro comportamiento peculiar por su parte, ¿no es cierto?
- Ay, señorita. No sé lo que está pensando, pero temo que no va a gustarme nada, nada, nada.



(Extracto del segundo capítulo)




14 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Me estoy enganchando a esta serie!
¿No puedes poner un poquito más?

Besos
Maylo

Bego dijo...

No tengo nada mas que decirte, si dijera lo que siento me repetiría, me encanta, me gusta lo que escribes, es lo que me gusta leer.

Algo que no te he dicho aún, Alexandra es el nombre de mi hija.

A la espera de como continúa la saga.

Besos.

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias a las dos por visitar mi blog y un millón de gracias por vuestros comentarios.
Maylo ¿un poquito más? Vale, lo pensaré... De todas formas aún me queda por colgar los extractos de los otros dos libros que componen la saga.
Bego, seguro que tu nena es tan encantadora como mi pequeña Alex.

Un abrazo muy grande a las dos.

Anónimo dijo...

Ay, que esto pinta muy bien. Pero que muy bien.
quiero la saga completita.
James parece estupendo, comolos dos anteriores.
quiero leer más. Porfi.

CARLOTA

Andrea dijo...

Maravillosamente escrito; Nieves! Concuerdo con las demás... quiero más!!!!!!!!!!!
Besos
Andrea

★DreamgirL★ ツ dijo...

Yo opino igual que las demás. Ahora me dejaste con la intriga de los tres. Me encanta como escribes ^^
Espero verlos publicados un día para poder comprarlos y saber cómo sigue cada historia. Y para releerlos cada vez que me apetezca, con lo que me gustan a mí las sagas de hombres libertinos, mmmmm (tipo Malory :P)

Un besito, guapa.
Andrea G.L.

Fugaz dijo...

Hola vine a visitarte y necesitaré un poco de tiempo para al menos comenzar por el principio. Me gusta lo que he leído, pero creo que mejor es seguir un orden sino acabaré haciéndome un lío.

Nos iremos viendo, me gusta tu blog. Gracis por llegar hasta al mío así tengo la oportunidad de conocerte.

Bego dijo...

Hola Nieves, he pasado a visitarte y me he encontrado con el cambio que has hecho en tu blog.
Me gusta tu hermosa biblioteca.

Un beso.

Anónimo dijo...

Este libro también tiene una pinta estupenda. Madre mía, ya estoy enganchada.

Un beso,
Pilar

Nieves Hidalgo dijo...

Un millón de gracias por vuestros comentarios y un beso enorme a todas.

rociodc dijo...

Que largo se me va a hacer hasta tener toda la serie en mis manos... Me ha encantado este adelanto del tercer libro Nieves. Lo espero con ganas, gracias por este adelanto ;-)
Besos.

Nieves Hidalgo dijo...

Rocio,

esta historia será la última de la saga porque las dos siguientes no voy a escribirlas (al menos de momento).
Espejismo ha cambiado de título y toda la novela ha dado un giro inesperado, pero espero que te guste la intriga que estoy desarrollando en ella.

Montones de besos

rociodc dijo...

Bueno espero que si todo va bien continues con ella. Ha pasado mucho tiempo desde que publicaste estoa adelantos hasta ahora... Esnormal haya habido cambios. Pero estoy completamente segura de que me encantara. Todavia no he leido nada tuya que no lo ha echo. De verdad,mucha suerte con la serie.

Nieves Hidalgo dijo...

Rocio,

con lectoras como tú las que escribimos debemos estar encantadas !!!

Otro beso más