domingo, 26 de octubre de 2008

Brumas © (Sinopsis y Extracto del capítulo 1º)

SINOPSIS

Clifford Ellis, duque de Ormond vive con la culpabilidad de la muerte de su esposa. Su nombre arrastra el estigma de asesino y le ha convertido en un hombre severo y taciturno que nada quiere volver a saber de mujeres y, sobre todo, de un nuevo matrimonio.
Sin embargo su abuela y la Corona se han confabulado contra él y han decidido que debe volver a tener una duquesa para Hallcombe House.

Eleanor es escocesa de pies a cabeza y nunca se ha dejado intimidar por los ingleses. Sin embargo cuando conoce a Ormond se siente amenazada.

Y Clifford decide en ese mismo instante que si debe casarse, lo hará con ella, con la nieta de Dauly McKena, el hombre más odiado por su abuela.



Capítulo 1º

La lluvia pareció remitir y la muchacha se levantó, cerró la ventana y de un salto regresó al lecho y se recostó en los almohadones, preguntándose si no hubiese sido más sensato acudir a su esposo cuando la visión del fantasma se repitió. Acaso Ellis hubiese puesto en fuga al espectro. Sin duda lo habría hecho, parecía capaz de luchar incluso con las fuerzas del Infierno. Pero realmente hubiera resultado estúpido despertarlo a media noche y volver a contarle sus visiones una vez más; seguramente su esposo hubiese creído, como en veces anteriores, que eran fantasías de criatura. Parecía tarde para acudir a la recámara del duque y decirle que temía a un ser del mundo de los muertos. Parecía tarde para llorarle que temía que aquella noche, justo aquella noche, podía llevarla con él.

Un ligero chasquido en el cuarto le hizo dar un brinco en el lecho y quedar sentada. Atisbó la oscuridad pero no fue capaz de ver nada, ni siquiera la sombra de otras veces. Se dijo que estaba demasiado nerviosa, que acaso el embarazo le hacía ver visiones...

-Mariam...

La duquesa sollozó en voz baja. Oh Dios, allí estaba otra vez, impidiendo su sueño, atemorizándola, volviéndola loca de terror.

-Dejarme en paz -gimió con voz débil-.

Algo parecido a una risa cascada reverberó en el silencio del cuarto. Después, un arrastrar de cadenas, un susurro y de nuevo aquella voz pastosa, rota y horrible.

-Ha llegado la hora, Mariam...

La muchacha saltó de la cama. Tenía claro que si se quedaba en aquel cuarto, posiblemente embrujado, el fantasma acabaría con ella y con la vida que llevaba en su vientre. No amaba al lord, pero amaba ya al hijo que creía dentro de ella. Con un agónico gemido de desesperación corrió hacia la puerta, la abrió y salió a la galería exterior. Escuchó el sonido de los pasos sigilosos del espectro tras ella, pero el terror no la dejaba ni siquiera gritar; tenía un nudo en la garganta. Tenía que escapar de allí, huir a cualquier lado. Recogiendo el ruedo de su camisón enfiló como una demente hacia la derecha, hacia las habitaciones de su esposo. Pero el fantasma parecía estar en todos lados y le cortó el paso, obligándola a tomar otra dirección.

Loca de pavor, giró a un lado y otro, tratando de escapar de aquella sombra. Y sin darse cuenta, fue dirigiéndose hacia la torre sur. Cuando sus pies descalzos tocaron el primer escalón que ascendía a la torre, perdió la estabilidad y cayó de bruces, golpeándose el vientre contra la piedra. Lanzó un gemido de dolor pero se rehizo y ascendió a gatas, ahogándose con los sollozos histéricos. El largo cabello dorado le tapó el rostro varias veces y la hizo tropezar por segunda vez a mitad de la escalera.

El fantasma parecía no tener prisa en seguirla. Pero la seguía. Y reía de cuando en cuando mientras la llamaba por su nombre.

Mariam consiguió llegar al final de la empinada escalinata y cuando se vio frente a la puerta que daba acceso al exterior de la torre, sólo pensó en escapar al exterior. Rezó en voz alta y aterrorizada al escuchar las pisadas del espectro ascender los escalones haciendo tintinear las cadenas, empujó con todas sus fuerzas. La puerta cedió al primer impulso y la joven se encontró de bruces en el exterior. La fría lluvia la golpeó sin piedad empapando su cabello y su camisón, pero ella no pareció notarlo. Iba a cuatro patas, rasgando la fina tela que la cubría en su prisa por avanzar más rápido. Se alejó de la puerta y llegó hasta el borde de la torre.

Jadeando, apoyó su dolorido cuerpo en el muro y se asió a las piedras para incorporarse, pero sus frágiles dedos resbalaron sobre la piedra mojada y hubo de hacer tres intentos para poder ponerse en pie. Se giró para mirar hacia la puerta.
Allí estaba.
Aquello estaba allí.
Una silueta oscura como la misma noche. La masa informe del cuerpo del fantasma la hizo temblar. En el lugar en que debía estar la cabeza había sólo una capucha. Y dentro de esa capucha...
Mariam gritó con todas sus fuerzas.
Unos ojos brillantes la miraban desde el interior.

-Mariam...

La jovencísima duquesa de Ormond volvió a gritar y retrocedió un paso, gesticulando con las manos para alejar la horrible visión.

-¡Nooooo!

Mariam nunca supo de donde vino el grito, aunque en el momento en que perdió pie y su cuerpo se precipitó hacia al foso del castillo, le pareció que aquel grito no podía ser de un fantasma. Ni de ella.


(Extracto del capítulo 1º)





14 comentarios:

Bego dijo...

Estupendo, noto un ligero toque distinto a lo que ya nos has ido enseñando de lo que escribes. Quizás sea.....¿asesinato?.

Besos.

Anónimo dijo...

¡Qué emocionante! Otro libro que también empieza de maravilla.

Un beso
Pilar

Anónimo dijo...

Nieves, hasta ahora me han llamado mucho la atención todos los trozos de los libros que has colgado. Es maravilloso ese don que tienes para enganchar desde la primera página.Te deseo mucha suerte.

Un abrazo,
Amparo

Anónimo dijo...

¡Qué blog tan chulo! Lo peor es que me quedo con las ganas de más, pero ¡qué interesante todo lo que escribes!

Belen.

Sombras en el corazón dijo...

Huele a crimen y a historia muy interesante.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Este parece teneer una intriga que pide seguir leyendo.

Pero... ¿cuántas novelas tienes????

CARLOTA

teresa dijo...

Hola de nuevo Nieves, tambien compré brumas y me ha encantado una vez más no solo el romanticismo sino ademas, la intriga del asesinato de su primera esposa, admirable la resolución no me la esperaba.
Una pregunta parece que dejas un idilio sin resolver entre Tina y Sean ¿vas a ponerlos en una novela para ellos? porque eso va a ser letal. Me encantaria que la hicieras, pues me quedé con la miel en los labios.

Nieves Hidalgo dijo...

Gracias a todas por vuestros comentarios que, por cierto, no me habían saltado hasta ahora. La tecnología, a veces, es un asco.

TERESA, mil gracias por leer Brumas, me hace feliz que te haya gustado. Qué más quisiera yo que tener tiempo para hacer la historia de todos los secundarios, que no cesáis de pedirme. Pero es que estoy a tope, ya no tengo tiempo ni para la familia, voy a acabar divorciándome, jajaja.
De todos modos, no creas que echo tu petición en saco roto. Eso sí, habrá que esperar a que tenga un huequito libre.

Mil besos.

Anónimo dijo...

Me ha encantado el libro pero me he quedado con ganas de saber que pasa con sean mckenna y clementina!!!!!!

Nieves Hidalgo dijo...

Violeta(Mamem), eres un tesoro y lo sabes, gracias por comentar.
El tiempo, divino tesoro como se dice, se niega a parir y tener hijos. En cuanto tenga un hueco, me planteo su historia. No la he echado en olvido.

Besos y más besos

Belén dijo...

Acabo de terminarlo y me ha encantado. De los mejores libros que he leido ultimamente.

Yo también te pido que escribas la historia de Sean y Clementina. Me he quedado con las ganas.

Muchas gracias por tus libros.

Nieves Hidalgo dijo...

Belén,

muchísimas gracias por leerlo y entrar a dejar tu comentario.
Me alegra saber que te ha gustado.

De momento, como ya he dicho, no tengo previsto escribir una secuela, no por falta de ganas sino por falta de tiempo. Pero espero que lo que vaya publicando os divierta.

Muchos besos!!

Nieves

Anónimo dijo...

Hola!! Por favor termina la historia de sean y clementina,porrr favorrrr,me ha encantao el libro,me lo he visto leido dos veces,gracias

Nieves Hidalgo dijo...

Hola, querida anónima.
Gracias por decir que te ha gustado la novela y que la has leído dos veces. Es el mayor elogio que podías hacerme, e verdad.
Me gustaría tener tiempo para hacer la historia de Sean y Tina, te lo juro, pero es que me faltan horas para todas las historias que me vais pidiendo.
Tomo nota de todos modos.
Te mando un beso enorme!!!

Nieves